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Declarar ilegal la pobreza

Fuentes: Alainet [Foto: upsocl.com]
Traducido del inglés para Rebelión por Susana Merino

El 17 de octubre, “Día Internacional de los Pobres”, se harán hermosas, nobles y bien intencionadas declaraciones en honor de las personas condenadas a vivir en la pobreza.

Nadie debe equivocarse al respecto: las personas no nacen pobres, se les hace pobres. Un sistema económico y social que les quita el sustento, destruye su medio ambiente, envenena su agua y su tierra es un sistema asesino que debe ser condenado. En los países ricos los mecanismos son diferentes pero el resultado es el mismo. Los pobres son aquellos que no tienen trabajo, que no cuentan con seguridad social, que apenas tienen pensiones u otras asignaciones muy por debajo del umbral de pobreza.

Contamos con muchos mecanismos para «ayudar» a los pobres. En los países ricos del norte existen decenas de miles de asociaciones contra la pobreza que hacen lo que pueden, se centran con razón en los derechos humanos de los pobres, tratan de «empoderar» a los pobres para que puedan reclamar sus derechos. Pero no pueden dar a los pobres lo que necesitan: un ingreso decente.

En los países más pobres del Sur el Banco Mundial decidió que el crecimiento reducirá la pobreza. Y sean cuales fueren las dudas que podamos tener sobre sus estadísticas de pobreza, es cierto que a partir de 1990 se redujo drásticamente la pobreza extrema. La extrema pobreza. Pero sin embargo la gente todavía vive en la pobreza. Y no puede salir de ella fácilmente. Y el crecimiento económico que se produce no les llega. En Oriente Próximo y en África del Norte, según el Banco Mundial, en los últimos años casi se ha duplicado la pobreza extrema. El impacto del COVID será «rápido y sustancial». Pero el COVID no es la única razón, están también el cambio climático y los conflictos. ¿Cómo podría mejorar la situación?

¿La voluntad política?

«¡Debemos tomar las medidas adecuadas ahora!», dice Georgieva, la directora general del FMI. Algo que no dice nada, porque todo depende de cuáles sean las acciones «adecuadas». ¿Recetas del FMI? ¿Políticas sociales? ¿Políticas económicas alternativas? ¿Quién define qué es lo “adecuado”?»

El 17 de octubre se oirán muchas declaraciones solemnes. Se le otorgará la palabra a la gente realmente pobre, a aquellos que saben lo que significa ser pobre. ¿Y entonces qué?

¿Hay alguien que realmente quiera erradicar la pobreza? ¿En el norte? ¿En el sur?

¿Está alguien luchando realmente por instalar un impuesto al capital? ¿Hay alguien que se proponga erradicar los paraísos fiscales? ¿Luchar contra los ilícitos flujos financieros del Sur? ¿Hay alguien que condene las hipócritas «políticas de desarrollo» mientras viaja cada vez más dinero de Sur a Norte que viceversa? No.

Algunas ONG hacen un muy buen trabajo, pero ¿tienen algún poder? ¿Su “presión” es tan fuerte como el del «cabildeo» de las transnacionales? No.

Seguro que hay en este mundo dinero más que suficiente para que todos tengan un ingreso digno, buena salud, educación profesional con comida escolar, vivienda digna, transporte público, internet…

Según un informe reciente de UBS, hay 2.189 multimillonarios en este mundo. Juntos, tienen 10.200 millones de dólares estadounidenses, lo que significa: 10.000.000.000.000. Todos los ceros, sí, pero que significan mucho dinero. E incluye personas que trabajan en nuevas tecnologías y… en el sector de la salud.

¿Qué hacen estas personas con su dinero? No, no pagan impuestos. Sí dan migajas a proyectos filantrópicos. Y deducen esas cantidades de sus ingresos imponibles. Doscientos multimillonarios el año pasado gastaron más de 7.000 millones de dólares estadounidenses en filantropía. Porque necesitan una buena conciencia. Porque quieren un mundo «justo» y ellos son quienes definen lo que significa «justo».

Bill Gates, uno de los filántropos más ricos del mundo, ha estado ganando mucho dinero durante esta crisis. COVID es de hecho una nube negra con un bonito rayo de luz. Para los que están sentados del lado derecho.

¿Alguien puede decir que no hay dinero para ayudar a los pobres?

¿Los más vulnerables?

¿Cuándo tendremos el valor de decir que no existe voluntad política de erradicar la pobreza, de dejar de empobrecer a la gente, de reducir las desigualdades? Desde hace décadas los investigadores buscan más y mejores teorías destinadas a definir la pobreza, pero a pesar de sus buenas intenciones, son en su mayoría solo excusas para no hacer nada más concreto.

Como si la «pobreza multidimensional» no fuera una excusa perfecta para olvidar que en todas las economías de mercado la pobreza es un déficit de ingresos.

Y así continuamos estudiando la pobreza energética y la pobreza en la vivienda y la pobreza alimentaria, mientras el Banco Mundial habla de «impuestos cognitivos».

Casi nadie promueve una protección social completa, con ingresos garantizados, salarios dignos… Nadie habla de cómo prevenir la pobreza. Alguno promueve el crecimiento, como si ese crecimiento pudiera ayudar a los pobres.

Deberíamos dejar de poner el mundo patas arriba. Si realmente queremos ayudar a los pobres, debemos mirar a los ricos. No tenemos que buscar a los más pobres entre los pobres, a los más vulnerables entre los vulnerables, mujeres, niños, refugiados. Las soluciones se encuentran en el otro lado: no vayas a visitar los tugurios si quieres saber qué es la pobreza, ve a visitar los barrios ricos, eso si, al menos, te permiten entrar.

No tenemos que hacer una selección entre los pobres, buscando exclusivamente a los extremadamente pobres e ignorando a aquellos que nunca pueden llegar a fin de mes. Todos los pobres están en el lado perdedor. Si usted quiere ayudarlos mire hacia donde están los ricos y aplíqueles impuestos. Y cambie el sistema.

La pobreza debería ser declarada ilegal.

Francine Mestrum, Global Social Justice, Bruselas, Bélgica.

Fuente: https://www.alainet.org/en/articulo/209361