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Entrevista con David Fernández, responsable de comunicación de los Servicios Financieros Éticos y solidarios de Coop57

«Defendemos una economía que sitúa en el centro de su actividad las necesidades humanas y que rehuye la usura, la avaricia o el afán de lucro»

Fuentes: Rebelión

David Fernández es el responsable de comunicación de los Servicios Financieros Éticos y solidarios de Coop57 SCCL, una cooperativa formada hace más de una década y que cuenta con delegaciones en varias provincias y autonomías españolas. * Déjeme hacerle de entrada cuatros preguntas para situarnos: ¿qué es Coop57? ¿Cuándo y cómo se formó? ¿A qué […]

David Fernández es el responsable de comunicación de los Servicios Financieros Éticos y solidarios de Coop57 SCCL, una cooperativa formada hace más de una década y que cuenta con delegaciones en varias provincias y autonomías españolas.

*

Déjeme hacerle de entrada cuatros preguntas para situarnos: ¿qué es Coop57? ¿Cuándo y cómo se formó? ¿A qué actividades se dedican? ¿Por qué ese nombre?

Muy sintéticamente. Coop57 es una cooperativa de servicios financieros que recoge ahorro social y lo invierte única y exclusivamente en proyectos de alto contenido social, transformador y solidario. Es decir, recuperamos el control sobre nuestro dinero y nuestros ahorros y nos salimos del sistema bancario convencional, tan estrechamente vinculado al actual ciclo de crisis.

En los últimos 4 años se han financiado 300 proyectos de la economía solidaria catalana por valor de 10 millones de euros. El año pasado los activos eran de 4’5 millones de euros para 2’8 millones concedidos en créditos.

Se constituyó en 1996 aunque empezó a ser operativa en 2001, impulsado por sectores del propio movimiento cooperativista catalán.

Respecto al nombre, remite directamente a sus orígenes autónomos. El primer capital propio de la cooperativa es la donación que hacen los 57 ex trabajadores de la editorial Bruguera que se mantuvieron firmes en la lucha obrera que protagonizaron a finales de los ochenta. Tras años de lucha, en 1989, el Tribunal Supremo les dio la razón y elevadas indemnizaciones que repartieron en tres partes: la solidaridad internacional hacia la Nicaragua sandinista, la solidaridad obrera con los jornaleros andaluces y una tercera concebida como caja de resistencia para apoyar al cooperativismo y la creación de ocupación estable y de calidad en los años en que empezaba la precariedad, la flexibilización y la destrucción de empleo.

Para que usted vea como funcionan los canales de información y desinformación, yo mismo, que procuro ser un ciudadano informado, amigo del primer sandinismo sin vacilación alguna, desconocía o había olvidado lo que me acaba de explicar. Mea culpa pero acaso no solo mía. Prosigo si le parece.

Cuando se habla de economía cooperativa, ¿de qué estamos hablando exactamente? ¿No piensan en el beneficio? ¿No generan servicios para el mercado? ¿No aspiran a expandirse?

Justamente. Estamos hablando de una economía que sitúa en el centro de su actividad las necesidades humanas y que rehuye la usura, la avaricia o el afán de lucro. Lo que no exonera de una gestión económica eficiente, que posibilita hacer compatibles viabilidad económica y rentabilidad social. Con todo, por supuesto, el mundo del cooperativismo es muy plural. Por éste, como prácticas económicas contrahegemónicas nosotros hablamos de economía social y solidaria, que operan en un mercado que pretendemos social. Economía solidaria y mercado social que abran el ciclo del post-capitalismo, conscientes que sin otra economía el otro mundo posible es imposible.

Respecto al modelo de crecimiento, ese siempre ha sido el gran debate del cooperativismo. En Coop57 se nos planteó hace años ese escenario: crecientes demandas de otras zonas (Aragón, Madrid, Andalucía). Apostamos por rehuir el crecimiento en franquicia, vertical y jerarquizado y apostar por el crecimiento en red, horizontal y hacia abajo, mimetizándonos con el territorio en base al propio tejido social, al arraigo y el apoyo a la economía local. Y además, tejiendo una red que funciona como la estructura de un diamante, en nodos, en red.

Se habla de ustedes como una cooperativa de servicios financieros que genera dinero para financiar el cambio social. ¿No están reñidos de entrada los servicios financieros y los cambios sociales, como mínimo los cambios sociales que benefician a las gentes trabajadoras?

Más que generar dinero, lo que hacemos es reorientar su uso hacia fines sociales. Nosotros trabajamos en la economía real, la productiva, no en la financiero-especulativa.

Por supuesto que sistema financiero y cambio social son antagónicos. Pero ésta es, sobre todo ,una apuesta colectiva por poner las finanzas (al menos, las nuestras) a trabajar por el cambio social, desarmando esa ludopatía de usura que ha implosionado la actual crisis.

Usted trabaja en el equipo que desarrolla los Servicios financieros Éticos y solidarios de Coop57. ¿De qué ética estamos hablando? ¿Qué concepto tienen ustedes de solidaridad?

Cuando hablamos de ética estamos hablando de coherencia, en el sentido más amplio de ese nuevo espacio llamado finanzas éticas y solidarias o ‘banca ética’. Es decir, forzar la entrada de la ética en el sector económico. No contribuir a reforzar un sistema tan injusto y generador de tantas desigualdades sociales y agresiones al medio ambiente. Y ética es, sobre todo, valores: valores sociales, de cooperación, lucha contra la desigualdad, pedagogía de la transformación social.

Sobre la solidaridad, término altamente pervertido, nos remitimos a la etimología: compartir ideas, propósitos y responsabilidades mutuas y compartidas. Recíprocas. Rehuimos de la nueva beneficencia, la asistencialidad o la caridad. Como diría Galeano, la solidaridad ayuda, la caridad humilla.

¿Qué personas forman parte de Coop57? ¿Admiten ustedes socios inversionistas?

Coop57 es propiedad hoy de 300 cooperativas, asociaciones, entidades y colectivos. Con el apoyo de más de 900 socios colaboradores, ciudadanos y ciudadanas que han decidido autogestionar el ahorro y destinarlo a fines sociales y éticos. Del ‘No en nuestro nombre’ para mantener un sistema injusto, hemos añadido el ‘Y menos con nuestro dinero’

La ética de Coop57 es de ida y vuelta: sabemos donde invertimos y sabemos de donde viene el dinero: del propio tejido social, de la autoorganización social, de personas conscientes.

Coop57 rige su funcionamiento según los principios de la banca ética. ¿Qué principios son esos? ¿Qué es eso de la banca ética?

En primera instancia, suena a oxímoron: banca ética, ejército humanitario, racista solidario. Pero la concepción profunda es concebir la economía como un territorio en disputa entre modelos sociales antagónicos. O la economía, si queremos otro mundo, la hacemos nosotros; o, sin duda, como estamos viendo, la harán contra nosotros. Contra los media del Poder, nació la contrainformación. Contra los abusos del capital, el sindicalismo y las cooperativas. Contra la banca de la usura, la alternativa de la banca ética. Es decir, otro modelo financiero, que diverge en estructura (la propiedad es colectiva) y en fines (la justicia social, la defensa del territorio, el fomento de la economía local productiva contra la burbuja financiera virtual).

¿Qué proyectos financian ustedes? ¿Cuáles deben ser sus finalidades? ¿Qué control realizan sobre sus prestaciones?

Coop57 financia fundamentalmente proyectos vinculados con el cooperativismo, la inserción y lucha contra la exclusión, la sostenibilidad y el asociacionismo. Con el tiempo abrió nuevas apuestas en el ámbito educativo, cultural y de los movimientos sociales emergentes.

¿Finalidad? Seguramente el perfil común es el compromiso con la transformación social desde la generación de actividad económica. De otra economía: es neurálgico demostrar que hay mucha vida más allá del capitalismo. Y eso requiere verificar modelos: investigar, proponer y transformar.

En cuanto a los controles para garantizar la ética y la solidaridad hay dos espacios: la Comisión Social (en Coop57 no entra cualquier proyecto) que dictamina el contenido social y la Comisión Técnica, integrada por economistas, que evalúa las peticiones. Vale la pena señalar que el grado de morosidad en 10 años es… es cero. Porque todos formamos parte de la economía social. Es el valor concreto y palpable de la solidaridad y el apoyo mutuo.

Creo que ustedes sostienen la Fundació 3 Turons. ¿Qué Fundación es esa? Creo que tiene que ver con enfermos mentales.

Nosotros, es justo precisarlo, no sostenemos a nadie. Las cooperativas y entidades se sostienen en base a su esfuerzo. Lo que ponemos a su alcance son útiles financieros alternativos (en condiciones, en precio, en garantías, en confianza) a los de la banca ordinaria, que les cierran todas las puertas. La Fundació Tres Turons es una de ellas, con personas comprometidísimas con la salud mental y contra la estigmatización de las personas que sufren enfermedades mentales. Trabaja por la dignidad de las personas con problemas de salud mental y por su plena integración social desde la vertiente comunitaria y como alternativa a los grandes centros psiquiátricos de reclusión.

¿Cómo les afecta la actual crisis económica mundial? ¿Notan también ustedes sus muy negativos efectos?

Coop57 estableció hace meses una escala de prioridades y marcos para afrontar una posible crisis de liquidez, esto es, que no pudiéramos atender todas las demandas de financiación que llegarán. Entre aquellas prioridades estaban (y están) la creación de ocupación, el ajustarse a las necesidades de las cooperativas preocupándonos por su viabilidad, mejorar los mecanismos de seguimiento y reforzar la confianza mutua.

Pero la sorpresa fue… que hubo sorpresa. Las demandas se dispararon y, en paralelo, el crecimiento de nuevos socios colaboradores, ciudadanos y ciudadanas preocupados por la deriva del sistema financiero. La necesidad de las cooperativas se ha cubierto con el crecimiento de la conciencia social respecto a lo que significan los bancos.

Todavía no hemos dicho ‘no podemos’ a ningún proyecto. Y eso es un motivo de esperanza en la capacidad social de responder a la crisis desde parámetros solidarios.

Se habla a veces de modelos de funcionamiento en red y de crecimiento horizontal. Ustedes practican ese modelo. ¿Puede explicarnos sus características?

Se asienta en otro de los principios fundamentales y fundacionales de Coop57: coherencia, transparencia y democracia. Radicalidad democrática en los procesos de gestión, coordinación, administración e información. Nosotros podríamos haber abierto una franquicia en Aragón cuando se nos solicitó financiación. Pero no. Decidimos aplicar nuestra fórmula: es decir, que el propio tejido social, cooperativo y asociativo aragonés se autorganizara en Coop57, desde el principio de proximidad, arraigo social y desarrollo de las economías locales. Lo relevante es una estructura de decisión confederal que funciona en base a nodos y en red, como la estructura de un diamante y en base a la vitalidad de los núcleos territoriales. ¿Por qué? Otros modelos de crecimiento han demostrado demasiado tajantemente que, según como se crezca, los éxitos arruinan los principios, se desconectan de lo social y echan a perder lo construido.

Hablan ustedes en ocasiones del nuevo mercado social postcapitalista. ¿Qué categoría es esta?

En pocas palabras, de un mercado donde las empresas sociales intercooperan en función de las necesidades humanas, y donde los procesos de producción, distribución y consumo de bienes y servicios se base en criterios democráticos, ecológicos y solidarios. En términos políticos y económicos, la construcción de una alternativa económica postcapitalista: es decir, empezar a superar desde ya los rigores del capitalismo.

Como categoría, podría definirse como la aportación de las redes que en el mundo trabajan por una socioeconomía solidaria.

¿Aspiran ustedes a generalizar su modelo y sus finalidades? ¿Quieren convivir amablemente con corporaciones industriales y financieras con muy otros objetivos?

En esta casa común, sabemos que el camino es muy largo. Que venimos de lejos, de muchas luchas y compromisos que han allanado el camino hacia la justicia social y la democracia económica y no vamos a desfallecer ahora. Sí sabemos, en consonancia con la lucha por los derechos civiles de la comunidad afroamericana, que el problema radica no sólo en lo que una minoría cruel pretenda sino, y sobre todo, en lo que hacemos la mayoría. Nosotros ahora, pretendemos, como próxima estación, generar una alternativa integral, es decir, avanzar hacia un sistema integral de finanzas éticas que permite a cualquiera vivir fuera del sistema bancario. Por eso estamos participando directamente en el proyecto Fiare, la construcción de un banco ético en el Estado español, en fórmula de caja cooperativa, que será de dimensión europea, al aunarse las realidades de la NEF francesa y la Banca Popolare Etica Italiana.

Respecto a la convivencia, no tenemos ninguna pretensión, la verdad. Si trabajamos en esto, es porque conocemos al detalle el sistema financiero mundial, el poder del BCE europeo o el fraude social de las cajas respecto a su origen y finalidad. Entonces la tarea es de todos. No aspiramos a generalizar, sino que quien lo generalice sea la propia gente, en base a un consciencia ética y social sobre el mundo en que vivimos, con 70.000 muertes diarias evitables por hambre y 2.800 millones de persones, la mayoría de la humanidad, radicalmente empobrecida.

¿Tienen contactos y relaciones con experiencias afines de otros países?

Sí. Seguimos de cerca la actividad de INAESE (red mundial de finanzas alternativas), de la red europea RIPPES, de experiencias en Québec o la pionera Graham Bank de Bangladesh. Y, por supuesto, participamos con nuestros criterios en el proyecto Fiare de ámbito europeo.

Somos miembros de la Xarxa d’Economia Solidària de Catalunya y miembros de la FCTC (Federació de Cooperatives de Treball de Catalunya).

A finales de mes, impulsado por Sinergia, federación de cooperativas gallegas, nace Coop57-Galicia. Seguimos alimentando la red solidaria.

¿Están ustedes a favor de un capitalismo de rostro más humano? ¿Apuestan por la refundación social del capitalismo?

Mi respuesta personal es un doble no. Y bien rotundo. Pero Coop57 somos 300 cooperativas y sus casi mil socios colaboradores. Mucha pluralidad para responder. ¡Debería consultar a la Asamblea General! Pero es obvio que todas las entidades y cooperativas miembros han hecho una apuesta decidida y firme por la democracia económica. Si no no habrían empezado el viaje. Entonces, creo que la respuesta es, nuevamente, no.

No trabajamos por un capitalismo de rostro humano ni apostamos por refundar el capitalismo, un riesgo latente, lo señaló Marx, de la doble capacidad del capital por superar la crisis y readaptarse hasta la autodestrucción.

Estos días, lo que vivimos, es el fraude y fracaso absoluto de la economía de casino: socialización de pérdidas y privatización del beneficio. De lo que se trata finalmente es de cerrar el casino, no de reprochar a sus más conspicuos hooligans que se han pasado con la especulación y encima pagarles con las deudas con el dinero de todos.

¿Dónde tienen ustedes delegaciones? ¿Cómo se puede contactar con ustedes?

No tenemos delegaciones, porque crecemos en red. Tenemos secciones territoriales nacidas del propio tejido local. En Catalunya, en Aragón, en Madrid, en Andalucía y a finales de mes en Galicia. Podéis contactar en la web de cada sección o en la general www.coop57.coop.

Respecto al proyecto Fiare, en http://www.projectefiare.cat/. Gracias por todo.

Gracias a usted por su tiempo y a todos ustedes por su tesón.

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