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Foro Social, más mundial que nunca

Fuentes: Altermundo

Traducido del gallego original para Rebelión

Hay algo que el Foro Social Mundial -FSM- fue capaz de hacer mejor que ningún otro actor político o social en el mundo de hoy. Supo leer y posicionarse en esa coyuntura global ultracapitalista, depredadora del planeta y quien lo habita, a la que la izquierda hexemónica no fue quien de dar respuesta. Lo explica muy bien el profesor Boaventura de Sousa: «Revolución, socialismo, comunismo e incluso reformismo parecen haber sido escondidos en los cajones más altos del armario de la historia, allí donde sólo llegan los coleccionistas de desgracias» [1].

Suavemente podríamos decir que la mencionada izquierda se derechizó, o lo que es lo mismo, llegado un momento fue absorbida por el pensamiento único e invitada con éxito a participar de la alternancia (bi-tri)partita de las formaciones políticas neoliberales, que son prácticamente todas las que hoy obtienen representación parlamentaria en Europa. No así en muchos rincones del sur global. Bruscamente podríamos decir que la izquierda se dejó comprar, o se vendió. Y si somos realistas diríamos que desapareció, al menos como la entendimos hasta ahora.

En el debe del FSM está sin duda la creación, o mejor la visualización, de un pensamiento global articulado entre el norte y el sur pero con extraordinario peso de los segundos, que muchas veces cristaliza en acciones y alternativas concretas contra la visión economicista de todo lo planetario que tienen los poderosos. A lo mejor hablamos de una nueva izquierda que entendió que el camino está fundamentalmente en la horizontalidad y en el respeto e incluso potenciación de la diversidad. Vaya, que no hay otro mundo posible, sino muchos.

El FSM sirvió, al fin y a la postre, para que los movimientos conectaran entre sí como nunca antes en la historia. Desde él se tejieron redes de acción entre pueblos, entre países, entre estados y entre naciones muy alejadas entre sí, y nació un discurso global que, a parte de las luchas locales o sectoriales de cada uno -ninguna más importante que otra-, focalizó al enemigo común y le dio nombre: globalización. El FSM tiene pues una parte importantísima en la gestación de los movimientos antiglobalización, que hoy parecen la única esperanza que le queda al mundo. Y al planeta.

Cierto es que, como bien dice Carlos Taibo, el éxito no fue sólo del FSM, a pesar de que éste constituya la expresión más conocida de los antiglobalización. Fue toda esa amalgama de movimientos sociales que trabajan, muchas veces a oscuras y muy desde abajo, para oponerse a la globalización. El FSM es importante, pero no el único camino: «el futuro de los movimientos antiglobalización no se dirime en Porto Alegre, en Mumbai o en Nairobi: se dirime, antes bien, en el día a día del trabajo sórdido, casi siempre poco vistoso, de quienes, en barrios y pueblos, han decidido plantar cara a esa vorágine de especulación, concentración del poder, deslocalización, desregulación y crecimiento del crimen organizado que es la globalización capitalista.» [2].

Es por esto que a uno le entró un pánico controlable al conocer que este año no habría Foro Social Mundial. Moría la utopía nada más nacer? Fue Cândido Grzybowski el que me convenció de lo contrario: «No gusto del mensaje que no tendremos Fórum en el 2008. A lo mejor acontecerán más de una centena de Fóruns durante el año y muchos alrededor de la Jornada de Movilización. Precisamos dar más visibilidad a la grandiosidad del activismo ciudadano por el mundo.» [3]

Y acertó. Y eso que el Día de Movilización y Acción Global de este 26 de enero no tuvo tanto peso como los FSM centralizados, tanta fuerza mediática, si es que tiene alguna ya. Es posible que ese silencio mediático no indique, como muchos dicen [4], que ya no amedrenta los poderosos. Puede que sea todo el contrario, que el silencio y el obstracismo al que someten a los movimientos antiglobalización se tenga que traducir en que les están a incordiar más de lo que pensamos. Ya sabemos que para ese mundo irreal que nos vende el poder lo que no sale nos medios no existe. Mas nosotros sabemos que esto no es así. Y ellos también.

Se acertó, decía, con este foro descentralizado porque si algo consiguió fue a acercar la «cultura del foro» a lugares donde nunca había llegado. Todos tuvimos de uno u otro modo nuestro FSM. Hubo actos en más de 80 países. Muchos fueron actos sencillos, humildes, como pequeñas asambleas, alguna conferencia, una pequeña movilización, una proyección audiovisual… pero se consiguió desparramar por el mundo una idea que el propio Carlos Taibo me expresaba en una conversación telefónica entre Madrid y Galiza la noche del 26: «parece que el movimiento sigue vivo». Tuvimos, por tanto, un foro social más mundial que nunca.

El ejemplo del foro gallego: la semilla de Compostela

Y fue gracias a esta fórmula arriesgada que el FSM llegó por primera vez a la Galiza nuestra, tierra pequeña y antigua, periferia en el centro del sistema que lucha aún por encontrar su lugar en el mundo. Fue en forma de asamblea de movimientos sociales -con una pequeña feria de alternativas que le dió vida y color- en las dependencias de la vieja Universidad compostelana.

Más de 80 colectivos y 200 personas hablaron durante dos horas y media sobre la necesidad de crear un verdadero Foro Social Gallego [5]. Todas fueron intervenciones en el mismo sentido, todas respetuosas, todas en clave de país y todas tendientes a la necesidad de crear espacios de convergencia para situarnos en el mundo y actuar. Sobre todo actuar.

Porque las gallegas y los gallegos tenemos también nuestra visión del mundo y nuestra problemática concreta dentro de la globalización. También tenemos despoblación en el rural, destrucción del territorio por trasnacionales y políticos de esa izquierda prostituida de la que hablábamos arriba, uniformización cultural y lingüística ajenas, desregulaciones y deslocalizaciones… Claro que todo dentro de nuestro privilegiado nivel de vida en el norte global. Eso también lo supimos plasmar y lo plasmamos día tras díao, sobre todo en el último par de años con el surgir de nuevos movimientos y redes, de colectivos dispares que van desde lo académico a lo profundo de los centros sociales autogestionados para trabajar en el desmantelamiento de esa barbarie ultracapitalista que sin enterarnos alguien consiguió imprimir en la conciencia social. Tenemos pues que borrar e imprimir de nuevo.

Allí, en la vieja universidad, estuvieron buena parte de estos hetereoxéneos movimientos, a lo mejor porque alrededor del espíritu de Porto Alegre aun tenemos algo en común, el enemigo, y a lo mejor porque somos conscientes de que luchas, luchadores y luchadoras tener sí que tenemos, mas precisamos aún espacios de intercambio para conocernos más, para tejer más redes y más acciones, para reflexionar y levantar la voz.

Hace falta ahora seguir regando la semilla de Compostela. Hace falta el compromiso de los colectivos, una humildad y mesura en los objetivos, olvidar las diferencias y concentrarnos en el común contrincante. Hace falta seguir trabajando y definir qué es lo que queremos hacer brotar de esta semilla y como la queremos regar. Un Foro Social Gallego, como el Mundial, es necesario, como otro mundo. Enhorabuena a todas y a todos.

Notas:

[1] Santos, Boaventura de Sousa. El Foro Social Mundial y la Izquierda Global. El Viejo Topo, xaneiro 2008.
[2] Taibo, Carlos. El Foro Social Mundial, más cerca. Publico, 2008.
[3] Entrevista a Cândido Grzybowski. Altermundo, xullo 2007. http://altermundo.org/portal/content/view/786/327/
[4] La crisis política del Foro Social Mundial. Entrevista a Ignacio Ramonet. Sin Permiso: http://www.sinpermiso.info
[5] Iglesias Diéguez, Alfredo. Galicia con el Foro Social Mundial. Rebelión: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=62535