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Encuentro celebrado en Marruecos a principios de abril

La lucha global por la democracia y los Derechos Humanos

Fuentes: ACSUR

Los días 6, 7 y 8 de abril más de 40 jóvenes procedentes de Túnez, Egipto, Libia, Argelia, Marruecos, Mauritania, Palestina, Yemen y el Estado español, se reunieron en Bouznika (Marruecos) en el marco del «Encuentro mediterráneo de jóvenes por la democracia y los Derechos Humanos» para compartir experiencias, debatir sobre líneas comunes y crear […]

Los días 6, 7 y 8 de abril más de 40 jóvenes procedentes de Túnez, Egipto, Libia, Argelia, Marruecos, Mauritania, Palestina, Yemen y el Estado español, se reunieron en Bouznika (Marruecos) en el marco del «Encuentro mediterráneo de jóvenes por la democracia y los Derechos Humanos» para compartir experiencias, debatir sobre líneas comunes y crear espacios de discusión sobre las protestas y revoluciones que han tenido lugar en dichos países en el último año y medio. El encuentro ha sido organizado por ACSUR-Las Segovias y la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH) en el marco del convenio para el fortalecimiento del Estado de Derecho y la gobernanza democrática mediante el apoyo a organizaciones de Derechos Humanos y sus redes en Marruecos, Argelia y Túnez, financiado por la AECID.

A continuación, compartimos una crónica del encuentro y un breve resumen de las reflexiones que surgieron en los debates que han mantenido los y las jóvenes que han participado en el encuentro.

Como indicó al inicio del encuentro Ryadi Khadija, Presidenta de la Asociación Marroquí de los Derechos Humanos (AMDH), éste se ha inscrito en una coyuntura muy interesante puesto que ya ha pasado un año y medio desde que comenzó el ciclo de protestas, levantamientos y revoluciones en los países del Mediterráneo. Esta distancia temporal permite hacer balance de las victorias, derrotas, límites y potencialidades de cada una de las experiencias de protesta. La inmolación del joven tunecino Mohammed Bouazizi en diciembre de 2010 frente a la Delegación de Gobierno en Sidi Bouzid, fue el detonante, la gota que colmó un vaso de indignación, rabia y luchas acumuladas contra el régimen despótico de Ben Ali. Desde entonces, se ha sucedido todo un ciclo de protestas en favor de la democracia que ha hecho caer a gobiernos autoritarios y dictaduras en toda la región: Ben Ali huye de Túnez, cae Hosni Mubarak en Egipto, derrocamiento de Gadafi en Libia, salida del gobierno de Saleh en Yemen, etc. También, la conocida como primavera árabe, daba rienda suelta a movimientos de contestación al otro lado del Mediterráneo. En contextos políticos y económicos diferentes, pero con algunas reivindicaciones comunes a las de los países árabes relativas a la crisis sistémica global, la protesta y los movimientos de indignación se sucedían en Grecia, Italia, el Estado español o Portugal.

Con todas estas experiencias acumuladas, resulta interesante analizar cuáles son los principales desafíos a los que se enfrentan los procesos de transición democrática de muchos países árabes, mientras que se debate y refuerzan los espacios de encuentro y redes internacionales para la defensa de los Derechos Humanos y la democracia en la región.

De la Transición Española a la «primavera árabe»

En la conferencia de apertura del encuentro, Abdelatif Hossni, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Rabat, realizó una cartografía de las revueltas en la región árabe destacando, dentro de la gran heterogeneidad de la región, factores comunes a todos los países: una estructura de la población mayoritariamente joven, altos índices de desempleo, grandes niveles de corrupción, la ausencia de libertades, la vulneración de los Derechos Humanos y el sometimiento de la población a regímenes autoritarios o dictatoriales. Unos factores que, sin olvidar las luchas anteriores que se han dado en la zona, han sido detonantes de las movilizaciones actuales. Hossni destacó también el protagonismo de la juventud en la protesta, de las clases medias y la organización en red, no como rasgos comunes a todos los países pero sí importantes en muchos de ellos.

Ferrán Izquierdo, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Autónoma de Barcelona, también participó en la conferencia de apertura compartiendo la lectura y experiencia de la Transición Española en relación a las transiciones en los países árabes. La distribución del poder en los regímenes dictatoriales o gobiernos autoritarios marca el tipo de transición política. La Transición Española fue pacífica debido a que el poder estaba distribuido en muchas manos por lo que el cambio de sistema político no implicó una transformación real y profunda, una gran pérdida, para las élites económicas y políticas. En los regímenes en los que el poder económico está muy concentrado en manos de las pocas personas que poseen el poder político, cambiar el Estado implica atentar directamente contra sus intereses, por lo que las transiciones normalmente son violentas. Izquierdo hizo referencia también a las élites capitalistas globales cuyo poder escapa a cualquier tipo de control democrático, las mismas élites que llevan tanto a países árabes como occidentales hacia un nuevo totalitarismo global, donde quienes mandan son los mercados. Un enemigo común a todos los movimientos de protesta que defienden la democracia y los Derechos Humanos.

Tras la conferencia de apertura comenzaron los talleres en los que fueron los y las participantes activistas y protagonistas de los movimientos de protesta quienes presentaron y debatieron en los talleres que han estado centrados en cuatro temáticas: las formas de organización de los movimientos reivindicativos, la implicación de las clases populares, el rol de las nuevas tecnologías y la lucha y participación de las mujeres en el seno de los movimientos.

Nuevas formas de organización e implicación de las clases populares

En varias ocasiones se hizo referencia en el debate a la espontaneidad como un aspecto a destacar en lo que se refiere al nacimiento de los movimientos, así como la imprevisibilidad de los mismos. En general, la percepción de los y las jóvenes participantes en el encuentro es que las formas de movilización están en proceso de transformación. Tradicionalmente han sido los partidos políticos y los sindicatos quienes articulaban al movimiento y lo organizaban. Sin embargo, en muchos de los casos, primero ha surgido la protesta de manera espontánea e imprevisible, a raíz de un hecho o suceso que ha servido como detonante de un malestar acumulado y, posteriormente, las organizaciones políticas se han sumado a la movilización. Los y las activistas tunecinas, por ejemplo, hacían referencia al hecho de que lo que ocurrió allí es un comienzo, a pesar de haber echado a Ben Ali lo que ahora hace falta es paciencia, más organización y menos espontaneidad en el movimiento para lograr transformaciones más profundas. Desde Libia, Al Mahdi Ali compartía la experiencia de la revuelta en su país, en la que, en ausencia de organizaciones políticas de envergadura, los imanes tuvieron un papel importante en la organización de las movilizaciones desde las mezquitas o los jefes tribales en las zonas rurales. En otros países, como Marruecos, el movimiento 20 de Febrero nace como fruto de años encadenando fuerzas y luchas, no viene de la nada. Sus formas de organización están más o menos definidas y comparte similitudes con las del movimiento 15M. Desde el Estado español, la horizontalidad, el asamblearismo, la democracia directa y el universalismo, se identifican como las principales características organizativas del movimiento, siendo éstas su gran potencialidad al mismo tiempo que una limitación.

Las nuevas tecnologías

Internet y las redes sociales, son herramientas que en algunos casos han sido importantes y en otros a penas han sido utilizadas. En el caso de Yemen el acceso a internet es muy bajo, reservado y accesible casi exclusivamente a las élites del país. En Palestina el acceso a la red de redes también es muy bajo y el uso del teléfono móvil no está muy extendido. Además, en su caso, al igual que en Argelia, las redes sociales se convierten en un espacio en el que encontrar la libertad de expresión que no hay en las calles al mismo tiempo que sirven al ejército israelí o al régimen de Bouteflika para identificar y controlar a activistas. En otros países, como Egipto, Túnez, Marruecos o el Estado español, las herramientas que proporciona internet sí han jugado un papel mucho más importante y el número de personas usuarias de las mismas han aumentado mucho a raíz de los movimientos de protesta. Las redes sociales han proporcionado un espacio en el que poder estar en contacto, coordinar movimientos, realizar convocatorias, denunciar la represión a través de vídeos e imágenes, etc. Los blogs han permitido poder acceder y contar en primera persona lo que estaba ocurriendo, cubrir todo aquello que la prensa oficial no contaba, dar otras versiones de los hechos. Sin duda, estas herramientas son hoy en día muy importantes para la internacionalización y coordinación de las luchas, lo que no implica que no sea fundamental realizar una lectura crítica de las mismas, tanto de los efectos que produce como de la herramienta en sí misma. Igual de importante es reivindicar el derecho a la información y a lo que podríamos llamar la soberanía comunicativa.

Las mujeres en lucha

La caída de un dictador o el cambio del sistema político no implica que la situación de las mujeres cambie. En lo que respecta a la participación y reivindicación de los derechos de las mujeres, la situación es muy diferente en unos países y en otros. En Yemen, con una sociedad muy conservadora, la participación de las mujeres en la revolución ha sido muy importante, pero éstas han tenido que enfrentarse ha múltiples agresiones incluso dentro del propio movimiento de protesta en donde los activistas islamistas estaban en contra de las manifestaciones mixtas. Las activistas de varios países han señalado que en muchas ocasiones se ha recurrido al islam para contrarrestar las reivindicaciones de las mujeres o que se han encontrado en situaciones muy complicadas en las que para mantener la unidad del movimiento han tenido que renunciar a reivindicar algunos derechos de las mujeres. En movimientos como el del 20 de febrero en Marruecos sí que ha habido una participación activa e igualitaria, en donde tanto hombres como mujeres introducen el lenguaje no sexista en las asambleas o lemas como «sin laicidad no hay democracia real».

Algo en lo que han coincidido todas las personas que han participado en el encuentro es en que son fundamentales los espacios y los instrumentos de comunicación y coordinación entre los diferentes movimientos en la lucha global por la democracia y los Derechos Humanos. Y, también, en la importancia de encontrase y descubrir la dimensión humana de los activistas y las militantes que han sido protagonistas de las revoluciones o movimientos vividos en primera persona, a través de la televisión o de internet.

Está en proceso de elaboración una publicación que recogerá de manera extensa y detallada las reflexiones y los debates que han tenido lugar en el marco de este encuentro.

http://www.acsur.org/La-lucha-global-por-la-democracia