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Sales y soles

La perdición humana

Fuentes: Gara

¡Estamos perdidos! La ronda gala, la carrera ciclista por etapas más importante del mundo, arranca hoy con una novedad a la altura de los tiempos que vuelan. El tour de los perdedores. Por primera vez en su historia, en el Tour de Francia no habrá dorsal número uno. La lista de maillots empieza por el […]

¡Estamos perdidos! La ronda gala, la carrera ciclista por etapas más importante del mundo, arranca hoy con una novedad a la altura de los tiempos que vuelan. El tour de los perdedores. Por primera vez en su historia, en el Tour de Francia no habrá dorsal número uno. La lista de maillots empieza por el 11. El estadounidense Floyd Landys, vencedor de la pasada edición, permanece en su casa pendiente de que los tribunales aclaren, definitivamente, si pedaleó o no drogado. En el ciclismo, en el deporte, en la vida, desde que ganar lo es todo, mejor no tener prisa. Ser un buen perdedor. Llegar siempre último. Fuera de control. Desobediente. Triunfador. Así, de derrota en derrota, hasta la victoria siempre.

¡Estamos perdidos! «Viajar era un placer, ahora es una industria», se lamenta Manu Leguineche en su último libro, «El club de los faltos de cariño». Una industria de destrucción masiva. «Tourist, you are terrorist». La pintada sobrecoge. Estaba en Barcelona. Después la he visto en otros rincones del planeta. Viajar era un placer y pronto será un infierno. Nueve personas, siete de ellas occidentales, acaban de morir asesinadas en un atentado suicida en Yemen. Su delito, ser turistas. ¡Hay que darle la vuelta al mundo! ¡Y cambiar su rumbo! Viajar es soñar. O no es. Caminar. Conversar. Acercar. Acompañar. Aprender. Disfrutar… Viajar es un derecho humano universal. O no es. Un patrimonio de la humanidad.

¡Estamos perdidos! Y nadie vendrá a socorrernos. «Siendo tan grande el universo, no es razonable pensar que estamos solos». El astronauta Miguel López-Alegría, con más de quince años de experiencia en la NASA, la agencia espacial estadounidense, reconocía esta semana en Madrid que es «lógico pensar que existe vida extraterrestre». Eso sí, López-Alegría admite no haber visto nunca, durante sus viajes estelares, ovnis ni indicios de esa otra vida. «Y lo más probable», asegura, «es que nunca la encontremos, estarán demasiado lejos». Cada vez más. Más apartados. Más distantes. En la Tierra, bien lo saben, no se les ha perdido nada.