Recomiendo:
0

Movimientos sociales rurales y urbanos del Mercosur se manifestaron en Brasil en contra del sistema agrario dominante

Soberanía alimentaria: contra el hambre y la desocupación

Fuentes: Agencia Periodística del Mercosur

Más que un cierre fue comienzo, es la primera vez que organizaciones como el Movimiento Campesino de Santiago del Estero (MOCASE) de Argentina, el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) de Brasil, ligas campesinas de Paraguay y la Vía Campesina Internacional, marchan junto a organizaciones de desocupados urbanos de Argentina, algunos agrupados en […]

Más que un cierre fue comienzo, es la primera vez que organizaciones como el Movimiento Campesino de Santiago del Estero (MOCASE) de Argentina, el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) de Brasil, ligas campesinas de Paraguay y la Vía Campesina Internacional, marchan junto a organizaciones de desocupados urbanos de Argentina, algunos agrupados en el Frente Popular Darío Santillán (FPDS), como el Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD) Aníbal Verón, el Movimiento de Unidad Popular (MUP) y la Unión de Trabajadores en Lucha (UTL), entre otros.

Se movilizaron para protestar en contra de los monocultivos de exportación primaria y se expresaron a favor de las reformas agrarias. Ocurrió durante el cierre del «Foro por los 100 Millones Sustentables», evento de interés empresarial convocado por la World Wildlife Found (WWF) y la Fundación Vida Silvestre Argentina (FVSA), que contó con la presencia del Gobernador de Mato Grosso y mayor productor de soja en Brasil, André Maggi, además del Ministro de Agricultura de ese país.

Más de 500 manifestantes se reunieron frente a la sede del evento, en la localidad brasileña de Foz do Iguazú, expresando su «oposición a la intervención internacional en la política de producción de semillas y la universalización de los transgénicos». Se leyeron proclamas exaltando el valor de la tierra y la igualdad de derechos.

Los manifestantes expresaron su oposición a los argumentos de los grandes productores de soja que intentan disfrazar como «sustentable» la siembra de esta forrajera, organizando un «Contraencuentro» que contó con la camaradería del Instituto Técnico de Educación e Investigación Agraria (ITEPA) del MST y la organización del Grupo de Reflexión Rural (GRR), el MOCASE y la Vía Campesina.

El cierre en el Instituto consistió en una emotiva coreografía que representó a los muertos de las luchas campesinas envueltos en mortajas con las banderas de las organizaciones participantes, los presentes tomaron semillas nativas en sus puños arrojándolas para que éstos renacieran.

Finalizado este acto, se organizaron en las instalaciones del ITEPA y coordinados por jóvenes estudiantes del MST abordaron varios colectivos para marchar al hotel Bourbon, en donde se desarrollaba el plenario de cierre del Foro por los 100 Millones Sustentables.

Frente a ese hotel dejaron un recuerdo simbólico de «tierra y maíz» sobre el suelo, entonaron diversos cánticos, destacándose la lenta procesión que coreaba interminablemente: «Terra», «terra»; y el exultante grito de «globalicemos la lucha, globalicemos la esperanza». Pese a haberlo intentado, no fueron atendidos por los organizadores del Foro.

Junto con las banderas rojas del MST, marcharon las verdes de la Vía Campesina y las azules, blancas y rojas del MOCASE, además de la gran bandera del MTD con la imagen de los asesinados Kostecki y Santillán en la represión del 2002 que provocó el llamado a elecciones adelantadas en Argentina.

Esto fue un «comienzo», no el cierre del «Contraencuentro». Es histórico porque es la primera vez que tan diversas organizaciones se unen de manera coordinada, demostrando los problemas comunes a los que se enfrenta la región. Se unieron para entender, denunciar y resistir al modelo de monocultivos que la agroindustria, «disfrazada de verde», quiere imponer por los graves impactos producidos por su propio sistema de producción y concentración.

Se unieron para «entender» que se está tendiendo una trampa, diciendo que «se debe dialogar» para que en el futuro no continúen los impactos sociales y ambientales, que ellos produjeron y seguirán produciendo. Que el modelo agro-industrial ha expulsado a «centenares de miles» de pequeños y medianos agricultores. Que la agro-industria es incompatible con los pequeños productores. Que la agricultura orgánica, agroecológica o de bajos insumos «es incompatible con millones de hectáreas de transgénicos». Que la propuesta de «soja sustentable» se basa en un nuevo tipo de «certificaciones» que es una «nueva forma de dominación» y pérdida de libertad de los agricultores, como son el Modelo de Desarrollo Limpio (MDS) y los «bonos de carbono».

Se unieron para «denunciar» que esta aparición de «responsabilidad social empresaria» no modificará el modelo de expulsión de productores familiares y concentración de la tierra. Que de esa manera se pierde la «soberanía alimentaria». Que de la mano de los créditos y de las supuestas ventajas que se ofrecen para este disfrazado modelo de sustentabilidad, se está sellando el «fin del campesinado», que quedará a merced de las trasnacionales.

Se unieron para «resistir» desde cada lugar, generando acciones de desarrollo local con diversidad de cultivos que fortalezcan la soberanía alimentaria. Creando conciencia de la necesidad de una nueva relación campo-ciudad, que asegure vías alternativas de comercialización a las certificaciones, normas de Buenas Práctica Agrícolas (BPA), Buenas Prácticas de Manejo (BPM) y tantas otras restricciones que dejan fuera a los productores familiares.

* Enviado especial. Desde Foz do Iguazú, Brasil.