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Buen vivir comunitario, una necesidad

Fuentes: Rebelión

Introducción

En un ensayo anterior2 de abril de 2023, se analizaron las condiciones generales y las escasas posibilidades reales de avanzar y poder lograr un buen vivir comunitario en la Península de Yucatán de hoy día, tanto en las comunidades rurales, como en las barriales-urbanas, por las desfavorables condiciones generales, en especial las económico-político-ideológicas y socio-culturales que prevalecen en toda la región y que mantienen explotadas y oprimidas en diversos grados a las comunidades y a las familias trabajadoras y al grueso de la población peninsular.

En este ensayo se busca profundizar en la precisión de ese llamado Buen Vivir comunitario y aportar a ver, buscar y encontrar formas para construirlo de manera efectiva colectivamente, reconociendo e intentando afrontar y superar las muchas restricciones económicas y político-ideológicas que prevalecen y que se van ajustando todo el tiempo, para mantener a la gran mayoría de los grupos sociales populares en la opresión y la explotación; y desde las importantes condiciones y características socio-culturales que persisten pese a todo, que se considera podrían aprovecharse y usarse para ir avanzando.

Todo ello desde las experiencias y conocimientos nacionales y regionales que se tienen directamente, en las comunidades peninsulares que se conocen de primera mano y en las luchas y movimientos sociales populares en que se ha participado directa e indirectamente desde hace décadas; así mismo retomando datos y reportes de las diversas experiencias y ensayos y fuentes que se consultaron y se mencionan en éste.

El ensayo tiene 5 partes: 1 – un concepto actualizado de buen vivir comunitario con todo lo que implica y significa; 2 – algunos elementos del contexto mundial y nacional de principios de 2026; 3 – las principales condiciones actuales peninsulares para el buen vivir; 4 – algunas experiencias de buen vivir comunitario en el país: comunidades zapatistas chiapanecas del EZLN, la Unión de Cooperativas Tosepan poblana, la comunidad de Cherán en Michoacán y las comunidades istmeñas de Oaxaca agrupadas en la UCIZONI; y se cierra el ensayo con la parte 5 – elementos y factores clave para impulsar y construir el buen vivir peninsular: ideológico-políticos, económicos, sociales y culturales, así como algunas conclusiones.

El buen vivir comunitario

El buen vivir comunitario consiste principalmente en lograr la vida buena en las comunidades, rurales y urbanas, a partir de lo que las familias y las propias comunidades decidan lo que necesitan en su mejoramiento económico, político, ideológico, social y cultural, desde sus gustos, maneras, costumbres y preferencias; de las diversas clases y grupos sociales que las conforman; precisando de mayor o menor manera autónoma e independiente las acciones, actividades y procesos sociales organizados de manejo, gestión y transformación de sus condiciones de vida y de trabajo.

Una de las claves principales está en lograr capear y construir opciones alternativas, mejores a las actuales, superando los férreos candados y las enormes presiones económicas, políticas e ideológicas que tienen y mantienen a las comunidades y casi todas las familias en altos niveles de opresión y explotación e ir avanzando en determinarse soberanamente; actuar y producir por su cuenta y familiarmente los bienes y servicios que les lleven a vivir mejor; con tecnologías y formas de uso de la naturaleza que respeten y protejan sus ciclos, integrando los conocimientos desde sus raíces históricas ancestrales, entrelazados con los modernos occidentales del presente.

En las comunidades rurales uno de los mejores caminos posibles es el de recuperar e ir mejorando la agricultura que han practicado y sus formas, con el cultivo combinado de especies leñosas con plantaciones agrícolas, pasturas y cría de animales, con prácticas de uso y manejo respetuosas de las culturas y tradiciones locales, en armonía con los procesos naturales y de la sociedad comunitaria a la que pertenecen en especial.

Para vivir bien se requiere tener los bienes y servicios materiales necesarios a la mano, para todos y cada uno de las y los integrantes de las familias, para una vida cómoda que les permita existir, crecer y desarrollarse dignamente, como personas y como parte de sus colectividades; viviendo en entornos sociales, familiares y comunitarios armoniosos, con respeto y garantía de todos (o al menos los principales) derechos y libertades individuales y colectivas simultáneamente; no solo de los derechos elementales sino más allá; sin violencias ni discriminaciones.

Contar con los medios de vida y de trabajo suficientes para estar y vivir cómodamente; contar con los ingresos y/o salarios y condiciones de trabajo suficientes, de fuentes dignas y estables, para la satisfacción plena de todas sus necesidades materiales y simbólicas, personales, familiares y comunitarias. Todo ello con y desde el respeto a todos sus derechos individuales y colectivos en la vida diaria.

Reconocer y valorar especialmente las necesidades humanas en general (reconocidas por muchas personas y estudiosos): subsistencia, protección, afecto, entendimiento, participación, ocio, creación, libertad, identidad y trascendencia; que son un entramado complejo e interactuante; donde todas y cada una son importantes ya que están estrechamente interconectadas.

La vida buena personal, familiar y comunitaria, requiere que todas sean razonablemente satisfechas, cubiertas, no solo algunas y en diferentes niveles.

Adicionalmente al ingreso monetario y/o de bienes y servicios no monetarios, se necesitan relaciones personales y sociales que permitan tener niveles de vida satisfactorios, desde el pleno respeto a la dignidad y a los derechos individuales y colectivos de todas las personas, familias y de los grupos sociales; al menos los que aparecen en las leyes nacionales y en los instrumentos jurídicos internacionales.

Jornadas de trabajo de cuando mucho 8 horas diarias, con el descanso al menos de dos días a la semana; intensidades regulares y leves de los ritmos de trabajo; trabajando en lo que se quiere y como se quiere, sin presiones ni imposiciones, son también parte relevante de las condiciones de trabajo necesarias para el buen vivir.

Elementos del contexto mundial y nacional a principios de 2026

El imperialismo estadunidense desatado en un mundo multipolar que les enfrenta y confronta con los gobiernos y corporaciones de los países del grupo de los BRICS, le ha llevado a un importante giro estratégico desde principios de 2025 con la presidencia de Donald Trump y los ultrarricos, queriendo mantener su poder y dominación por todos los medios posibles, incluyendo amenazas, chantajes, hostigamientos y el uso de la gran fuerza militar que han acumulado. Violentando y pisoteando casi toda la legalidad internacional construida durante décadas. Así como el propio orden jurídico estadunidense.

China, con India y Rusia se han constituido en un fuerte contrapeso a la dominación estadunidense; y le van alcanzando económica, comercial, tecnológicamente, política y militarmente, conformando un mundo multipolar con fuertes contradicciones y grandes tensiones internacionales.

Todo esto en medio de una gran devastación natural y social con enormes y crecientes niveles de sobre explotación de casi todo, exacerbando las desigualdades, la pobreza y las injusticias. Estamos en el colapso ambiental e hídrico planetario casi generalizado; todo parece indicar que seguirá empeorándose con cada vez mayores y enormes costos sociales y naturales.

Las guerra en Ucrania, Palestina y Sudán son clara muestra de las tensiones internacionales, de los crecientes crímenes e impunidad imperiales y de los grandes niveles de violencia y deshumanización que han alcanzado; podrían incluso aumentar todavía más.

Para Latinoamérica y México las disputas y la agresividad del imperialismo estadunidense exacerbadas por el gobierno de Trump, están imponiendo graves problemas y retos. Las presiones y agresiones imperialistas contra los gobiernos y pueblos venezolano, cubano, mexicano y colombiano principalmente, siguen escalando y podrían ser todavía peores.

Al interior de EU la guerra del gobierno federal republicano contra las y los migrantes genera enormes tensiones y mayores conflictos, ante una creciente resistencia social, que les acerca hacia una guerra civil con muchos puntos de tensión, en California, Texas, Florida, Illinois, Minesota y otras partes.

México como país y el gobierno, estamos siendo muy presionados por la agresividad y las pretensiones e imposiciones imperiales estadunidenses, que se van capeando como se puede; mientras va creciendo la resistencia social antimperialista evidente y soterrada.

Todo lo cual complica más el complicado entorno global, latinoamericano y nacional para las clases y grupos sociales populares y sus malas condiciones generales de trabajo y de vida.

El imperialismo estadunidense aprovechando la gran integración subordinada económica y política del país con sus voraces y agresivas corporaciones y el propio gobierno, oprimen y explotan más; obligando a que la resistencia social organizada tenga que crecer.

El gobierno federal y los estatales de la 4T, capean al imperialismo y persisten en mantenerse en la línea “desarrollista” social-demócrata que han seguido desde fines de 2018, reforzada desde el 2024 con la presidencia de Claudia Sheinbaum, construyendo y manteniendo alianzas con las corporaciones estadunidenses e internacionales, así como con las nacionales, para que el capitalismo mexicano se mantenga y continúe sin cambios mayores, sólo con cambios políticos y algunas políticas y programas económico-sociales que perpetúan el poder empresarial y malas condiciones para el grueso de la población y de las clases y grupos sociales populares. Aunque ya no siguieron cayendo como en el lapso de 1982 a 2018. Para operar esas políticas incluyeron y con gran poder a connotados personajes del PRI y del PAN, con algunos de Morena y sus aliados más cercanos.

Los programas sociales y todo el discurso por el “bienestar” de los pobres, resulta por decir lo menos insuficiente, porque en los hechos prevalecen todos los principales indicadores que muestran que realmente se beneficia al gran y al mediano capital financiero que opera en el país, que mantienen el grueso de sus privilegios y canonjías.

Desde el gobierno han reformado poco y tibiamente en lo económico y laboral; en general se mantienen malas las condiciones de trabajo y de vida del grueso de la población nacional. Aunque desde 2025 se van generando crecientes movimientos sociales populares que exigen esas mejoras. Los aumentos a los salarios sólo han sido a los mínimos, sin alcanzar los niveles de 1976; mientras los salarios contractuales siguen contenidos; como la creciente informalización y precarización laboral; y los enormes pagos a los bancos internacionales y nacionales por el capital y los intereses de la deuda pública.

Aunque cuenta con una importante mayoría política nacional y legislativa, no se ha usado lo suficiente para cambios económicos importantes significativos a favor de las y los trabajadores y los pobres. Los cambios hechos son insuficientes.

Todo esto mantiene al gobierno federal y sus aliados con menos fuerza social popular y menos márgenes de maniobra económica y política, frente al capital estadunidense y nacional.

Las condiciones peninsulares actuales para el buen vivir

El capitalismo peninsular en tiempos de la 4T es fuerte, efectivo, muy poderoso. Domina con amplitud ideológica, política y económicamente todo lo relevante de la vida social de la gran mayoría de la población, de todas las clases y grupos sociales, especialmente de las clases y grupos de trabajadoras y trabajadores asalariados y por cuenta propia.

Impone modos reales económicos y políticos que sujeción completa al arbitrio de empresarios y empleadores (incluso de instancias gubernamentales), para extraer el máximo provecho a la naturaleza y al trabajo, pagando bajos salarios y brindando pocas prestaciones, con intensas y largas jornadas laborales, con baja estabilidad en los empleos, impidiendo de muchos modos el ejercicio efectivo de los derechos individuales y colectivos reales y los reconocidos en las leyes, sometiendo a las y los trabajadores a formas de competencia individualizada, que los mantienen bien controlados y poco o nada organizados.

La dominación capitalista es avasalladora e integral, desde la sujeción laboral, es principalmente económica y política, pero también es ideológica, social y cultural al mismo tiempo. Pero no es omnipotente.

Está llena de grietas desde donde se puede y se debe ir construyendo modos y formas de resistencia que permitan estar, vivir y trabajar mejor personal y colectivamente.

En enero de 2026 se estima que se requieren unos $900 pesos mexicanos diariamente, $27,000 mensuales3, por persona (casi tres salarios mínimos generales legales), para poder vivir realmente bien en lo material en promedio, en la Península de Yucatán. Pocas personas logran ingresos similares o mayores a esto.

Para poder vivir bien se necesita contar con ingresos y bienes no monetarios complementarios a los monetarios, por un monto equivalente; ingresos como los que se producen en las familias rurales, en la agricultura de subsistencia y en sus solares familiares.

El gobierno federal afirmó a fines de 2025, que con $340.00 pesos diarios por persona, era suficiente para ser parte de lo que llaman “clase media” y con ello tener un nivel de vida material “suficiente”.

Como toda la economía, incluso la rural aunque en menor escala, se ha mercantilizado y monetizado casi totalmente, se ha enrolado plenamente en la vida regida por el dinero y los mercados, dificultando la buena vida y poder alcanzar los niveles suficientes de ingreso para ello, ante los bajos salarios e ingresos generales de casi toda la población rural y urbana, con el consumismo capitalista intensamente promovido, que tanto distorsiona el consumo sano y responsable.

Con los siguientes elementos y datos puntuales pueden verse las condiciones materiales, económicas y demográficas que prevalecen en la Península de Yucatán y en cada uno de los 3 estados que la conforman.

México: con datos del INEGI4, en el país de un total de 1305 millones de habitantes, unos 104.37 millones son de 15 años o más de edad; la población económicamente activa es de 62.5 millones. 61 millones están ocupados; 33.55 millones – 55.7% – son informales; 42 millones son personas asalariadas y subordinadas – 68.8% -; 13 millones trabajan por cuenta propia – 21.3% -; y sólo 3.6 millones – 6% – son empleadoras.
Los trabajos informales están especialmente precarizados, mal pagados o con bajos ingresos, sin prestaciones ni seguridad social; casi todos apenas logran sobrevivir.

Un ejemplo de la informalización son las y los trabajadores de plataformas digitales de taxis y entregas a domicilio, que cerraron 2025 con avances muy limitados en formalización laboral. Se sabe que son casi un millón de repartidores, pero solo 206,521 – el 22.6% – accedieron al régimen completo del IMSS; la mayoría quedó fuera de prestaciones como ahorro para el retiro, guarderías y seguros de invalidez y vida, mientras para más de tres cuartas partes de los trabajadores, la cobertura se limitó a solo el seguro de riesgos de trabajo.

6.255 millones – 10.3% – están en la agricultura; 15 millones – 24.8% – en las industrias y 39.1 millones – 74.7% – en los servicios.

De quienes se conocen sus ingresos: 46.7 millones – 96% – obtienen ingresos por salarios y otros, de menos de 1 salario mínimo general hasta 3; y sólo 1.9 millones – 4% – de más de 3 salarios mínimos generales. La gran mayoría no obtiene ingresos para vivir razonablemente bien. Y de éstos la mayor parte obtiene 1 salario mínimo o menos; sobreviven a duras penas.

El PIB nacional en 2025 fue de 25.433 billones de pesos constantes de 2018. En la agricultura se produjo el 3.7%, en la industria el 32.2% y en los servicios el 64.1%.

Según datos de la Promotora para la Suspensión del Pago de la Deuda Pública6 de 2024, las empresas se quedan con el 65% de la riqueza nacional y los trabajadores vía salarios e ingresos propios apenas el 28%.

En 1976 los salarios significaban el 41% de la riqueza; fue cayendo hasta el 26% en 2018, dejó de caer, pero sólo ha aumentado 2% en 6 años, durante los gobiernos de la 4T.

Los salarios mínimos cayeron de su máximo poder adquisitivo en 1976 hasta el 23% de lo que eran en el 2000, subieron un poco al 27% en el 2018; en 2024 con la 4T aumentaron a 61%, todavía muy abajo de los de 1976.

Los salarios contractuales cayeron desde su máximo de 1982 a 46% en el 2000; alcanzaron apenas el 49% en el 2018 y el 52% el 2024.

El dinero que manejó el gobierno federal en 2025 fue de 9.3 billones de pesos, el 36.6% de la riqueza nacional. Aunque de éste tuvo que darle a los bancos 1.25 billones de pesos por el pago de intereses y capital de la deuda pública. En 2026 el gobierno tendrá que darle del presupuesto de 10.1 billones, 1.572 billones a los bancos; mucho más que lo que se destina a inversión pública y gasto social.

Yucatán: 2.5 millones de habitantes (más del 40% están en Mérida y su área metropolitana); casi todos hablan español (pocos miles hablan sólo maya), unos 535 mil – 21.4% – son bilingues y hablan maya (incluyendo a algunos que hablan Ch´ol); se estima que alrededor de 240 mil habitantes están en cientos de comunidades rurales, el 9.6%; 1.9 millones son de 15 años o más; la población económicamente activa es de 1,3 millones; 1.2 millones son las personas ocupadas; 113 mil – 9% – en la agricultura – ; 306 mil – 24.5% – en las industrias – ; y 830 mil – 66.4% – en los servicios.

Ingresos: 542 mil personas – 50% – obtienen hasta 1 salario mínimo general; 414 mil – 38.3% – hasta 2 salarios; 77 mil – 7.1% – entre 2 y 3 salarios; y sólo 47 mil – 4.3% – tienen ingresos mayores a 3 salarios mínimos. El 95.4% no obtiene ingresos para vivir razonablemente bien.

El PIB estimado de Yucatán en 2025 fue de 546.5 mil millones de pesos. En la agricultura se produjo el 3.7%; en la industria el 24%; y en los servicios, principalmente bancarios y comerciales, el 66.5%. Son grandes empresas transnacionales bancarias y comerciales, así como avícolas, porcinas y energéticas quienes dominan la economía estatal. El dinero público que se manejó fue 48.6 miles de millones el 8.89% de la riqueza estatal.

Quintana Roo: 2.1 millones de habitantes, concentrados en Cancún, Chetumal, Playa del Carmen y Tulum principalmente; solo hay 12% de población rural en cientos de pequeñas comunidades, principalmente del centro y sur; la población ha ido creciendo exponencialmente, sobre todo desde el año 2000, con la tasa más alta del país (creció 40% entre 2010 y 2020); tienen ahora un gran diversidad poblacional y cultural, con gente de todo México y de muchos países; todavía unos 228 mil – 10.8% – hablan maya principalmente, algunos hablan Tseltal, Ch´ol y Tsotsil en el centro y sur; 1.5 millones son de 15 años o más; la población económicamente activa es de 1 millón; 965 mil son las personas ocupadas; 38 mil – 3.9% – en la agricultura – ; 156 mil – 16.2% – en las industrias; y 769 mil – 79.8% – en los servicios.

Ingresos: 323 mil personas – 37.8% – obtienen hasta 1 salario mínimo general; 391 mil – 45.8% – hasta 2 salarios; 93 mil – 10.9% – entre 2 y 3 salarios; y sólo 47 mil – 5.5% – tienen ingresos mayores a 3 salarios mínimos. El 94.5% no obtiene ingresos para vivir razonablemente bien. Aquí los salarios e ingresos son menos bajos que en Yucatán y Campeche.

El PIB estimado de Quintana Roo fue de 2025 512.2 mil millones de pesos. En la agricultura se produjo el 1%; en la industria el 19%; y en los servicios, principalmente los turísticos, el 72.5%. En 2025 Quintana Roo recibió a 28 millones de visitantes. El turismo está dominado en su mayor parte por grandes empresas trasnacionales estadunidenses, canadienses, italianas y españolas, quienes acaparan las jugosas ganancias. El dinero público que se manejó fue 51.473 mil millones de pesos, el 10% de la riqueza estatal.

Campeche: 980 mil habitantes; 72% en centros urbanos y 28% en cientos de pequeñas comunidades rurales; más de 600 mil están en las ciudades de Campeche, Ciudad del Carmen y Champotón; otros centros urbanos relevantes son Calkiní y Escárcega y en menor escala Palizada, Isla Aguada y Candelaria; unos 86.5 miles – 8.82% – reconocen hablar maya principalmente, en menor escala algunos hablan Ch´ol y Tseltal; 721 mil son de 15 años o más; la población económicamente activa es de 435 mil; 423 mil son las personas ocupadas; 68 mil – 16.2% – en la agricultura – ; 77 mil – 18.3% – en las industrias; y 275 mil – 65.5% – en los servicios.

Ingresos: 205 mil personas – 53.3% – obtienen hasta 1 salario mínimo general; 131 mil – 34% – hasta 2 salarios; 34 mil – 8.84% – entre 2 y 3 salarios; y sólo 14.5 miles – 3.77% – tienen ingresos mayores a 3 salarios mínimos. El 96.14% no obtiene ingresos para vivir razonablemente bien.

El PIB estimado de Campeche en 2025 fue de 520.4 mil millones de pesos. En la agricultura se produjo el 1.8%; en la industria y principalmente el petróleo el 78.3%; y en los servicios el 19.9%. La producción petrolera en Campeche llegó a 438 mil barriles diarios en junio de 2025. El dinero público que se manejó fue 26.044 mil millones de pesos, el 5% de la riqueza estatal. La gran riqueza petrolera la maneja y controla directamente el gobierno federal.

Peninsular: 5.58 millones de habitantes; unos 845.5 miles – el 15.5% – hablan maya principalmente, algunos hablan Tseltal, Ch´ol y Tsotsil; 4.121 millones son de 15 años o más; la población económicamente activa es de 2.735 millones; 2.632 millones son las personas ocupadas; 219 mil – 8.3% – en la agricultura – ; 539 mil – 20.4% – en las industrias – ; y 1.874 millones – 71.2% – en los servicios.

Ingresos: 1.070 millones de personas – 46% – obtienen hasta 1 salario mínimo general; 936 mil – 40.4% – hasta 2 salarios; 204 mil – 8.8% – entre 2 y 3 salarios; y sólo 108.5 miles – 4.7% – tienen ingresos mayores a 3 salarios mínimos. El 95.2% no obtiene ingresos para vivir razonablemente bien. Ligeramente menos que el promedio nacional. Aunque los niveles de explotación laboral son más intensos en la península, especialmente en el turismo quintanarroense.

El gobierno federal invirtió 40 mil millones de pesos en el tren maya en 2025; superando con ésto 500 mil millones de pesos en total en los últimos años. El tren maya es casi totalmente peninsular; incluye pocos tramos de Tabasco y de Chiapas.

El PIB estimado peninsular en 2025 fue de 1.579 billones de pesos. Principalmente el petróleo, servicios turísticos, bancarios y comerciales. En la agricultura se produjo el 2.1%; en la industria el 40.4%; y en los servicios el 52.9%.

Lo rural y agropecuario y forestal cada vez es menos significativo, aunque poblacionalmente subsisten miles de pequeñas comunidades rurales por toda la geografía peninsular, con unos 2.3 millones de habitantes, el 41.8% de la población total. En su gran mayoría son mayas y de algunas otras culturas originarias, aunque sólo el 15.5% del total reconoce hablar alguna lengua originaria. Ocupados son 219 mil, que alcanzan a producir el 2.1% del PIB peninsular.

El dinero público que se manejó en 2025 en la península fue 126.117 mil millones de pesos, el 7.9% de la riqueza peninsular. Bastante menos también que el promedio nacional.

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Las férreas relaciones que mantienen duras condiciones de vida y de trabajo para la gran mayoría de las y los trabajadores (asalariados y por cuenta propia), impuestas, mantenidas y ajustadas constantemente por los agentes económico-sociales dominantes, con las que se apropian y acaparan buena parte de la riqueza social, tienen que irse debilitando y transformando para avanzar en la mejoría de éstas y en los niveles del buen vivir. Y tiene que ser con el propio impulso e iniciativa de las y los trabajadores, uniéndose, organizándose y dando más y mejores batallas. No parece haber algún otro camino alterno. La emancipación de las y los trabajadores proviene del impulso de ellas y ellos luchando; poco o insuficiente será siempre si se apuesta a que otras fuerzas y grupos políticos y económicos lo impulsen y lo vayan imponiendo.

Las corporaciones y empresas capitalistas trasnacionales y nacionales, grandes y medianas, en la península y en México, dominan y manejan directamente más de los 2 tercios de la economía e indirectamente a través de sus propios operadores encubiertos y los partidos políticos, la representación política en general y pública.

Es por ello que logran siempre crecientes ganancias y la acumulación máxima posible de capital, con una participación mínima, pequeña, del Estado mexicano y de los gobiernos federal y estatales, quienes manejan a través de sus egresos y gastos, un tercio del total de la economía en el país y apenas de casi el 8% de la riqueza peninsular.

Los gobiernos peninsulares se han venido transformando en los últimos años; del control de los ejecutivos estatales por el PRI y el PAN, ahora ya son los 3 de Morena, aunque con políticos y equipos provenientes del priismo y del panismo. Aunque declaran apegarse a las políticas “desarrollistas” nacionales de la 4T y del gobierno federal, aplican medidas casi totalmente neoliberales, en estrecha coordinación y consonancia con los operadores del capital financiero internacional y nacional en la península. Sus “nuevas” políticas gubernamentales son escasas y apenas perceptibles en la realidad cotidiana.

El poder político real peninsular sigue en manos de los operadores de las corporaciones y empresas medianas y de un gran número de quienes operan con casi completa impunidad, de los bancos, las empresas turísticas, porcinas, avícolas, energéticas, de la industria alimenticia de productos procesados y las medianas y pequeñas empresas inmobiliarias, especialmente en la costa del caribe mexicano y en Mérida y Yucatán.

Con todo lo cual constituyen los sólidos pilares del capitalismo peninsular, frente a las intereses y necesidades populares y frente a las potencialidades sociales y culturales amplias y profundas del pueblo trabajador maya y mestizo.

Con su combinación de enorme poder económico y político impiden de muchas maneras que las clases y grupos sociales populares se unan, se organicen y luchen, ejerciendo sus derechos legales, individuales y sobre todo los colectivos. Y manteniendo un estado general de impunidad empresarial.

Aunque hay una gran crisis ambiental y social que va avanzando y profundizándose imparable, no ha llegado aún a niveles críticos.

Son los negocios empresariales trasnacionales y nacionales y los programas gubernamentales complementarios, como todos los servicios, principalmente hoteles y el turismo trasnacional y nacional masivo, las granjas porcinas y avícolas, los proyectos eólicos y solares, el tren peninsular (principalmente turístico, en proceso de transformación hacia carga también), los que mantienen esas duras condiciones para el grueso de la población, con niveles muy altos de riqueza y concentración de ésta en las manos de unas cuantas grandes y medianas corporaciones y en menor escala en las muchas pequeñas y micro empresas.

La dominación económica, política e ideológica combinada, es fuerte, creciente y avasallante, pero no es ni omnipotente ni monolítica, está llena de grietas, donde florece en mayor o menor medida, la resistencia social y diversas opciones de mejor y hasta de buena vida.

El control de la producción, distribución e intercambio de mercancías, bienes y servicios, a través del enorme control y monopolio del dinero y los capitales, mantiene a buena parte de la economía mercantil y monetaria girando en torno a la concentración y centralización del dinero, los capitales, la riqueza, llenando los bolsillos de las y los dueños y ejecutivos de las corporaciones y de las empresas medianas, con algo para las empresas pequeñas y muy poco para las empresas micro.

Poco muy poco, le dejan a las familias trabajadoras, hundiendo en la sobre-explotación y la pobreza a la gran mayoría de la población rural y urbana. Se estima que el grueso de las y los trabajadores obtienen actualmente menos del 28% de la riqueza peninsular, generada principalmente con su trabajo, por las condiciones de sobre explotación a que están sometidos y que junto con la sobre explotación de la naturaleza, conforma un panorama muy duro y difícil de romper o revertir, pero no imposible.

Están en la desorganización y la desesperanza e impotencia generalizada y paralizante, casi todos los grupos sociales populares urbanos.

Solo unos cuantos estratos sociales, casi todos urbanos, pocos rurales y funcionales al sistema, logran ingresos medios y formas de vida con ciertos niveles de acomodo. La desigualdad es enorme y lacerante.

Algunas experiencias de buen vivir comunitario en el país

Se presentan en sus principales rasgos definitorios y más relevantes, algunas experiencias de buen vivir comunitario en varias partes de México, que muestran su viabilidad y algunos de sus más importantes resultados.

Comunidades mayas zapatistas en Chiapas

Las comunidades mayas zapatistas, organizadas como del Ejército Zapatista de Liberación Nacional7 -EZLN-, que se rebelaron en enero de 1994, están cumpliendo a inicios de 2026 32 años de lucha autonómica, con claros avances y resultados tangibles, impulsando con especial ahínco y fuerza ideológica y política en los últimos años la “no propiedad” y “el común”, como modo y forma de lucha frente al capitalismo y al Estado mexicano y sus expresiones rurales y en el sureste del país. En esas comunidades y en sus alrededores van obteniendo resultados significativos.

El EZLN es una organización política militarizada, dirigida por un comité conformado por comandantas y comandantes, con miles de personas, bases de apoyo y mandos militares, con decenas de miles de milicianas y milicianos, la gran mayoría jóvenes veinteañeros y treintañeros, cuyo principal jefe militar es el Subcomandante Insurgente Moisés (todavía aparece como vocero significativo el Capitán Insurgente Marcos); han logrado mantener un importante prestigio nacional e internacional; sus voces son especialmente escuchadas.

No se sabe con precisión cuántas comunidades ni cuantas personas lo conforman; se sabe que son muchas comunidades (tal vez miles), en 12 municipios autónomos, centros de coordinación que llaman “caracoles”, en Chiapas, principalmente en el norte, las montañas, las cañadas y la selva.

Son comunidades campesinas donde habitan, viven y trabajan autónomamente. Han ido creando y consolidando estructuras propias y autónomas de economía, gobierno, justicia, salud y educación, rechazando abierta y explícitamente a los gobiernos federal, estatales y municipales y a los partidos políticos registrados que forman parte del sistema político mexicano.

Hay estimaciones que son más de 360 mil personas, en un área de 28,800 km2. Son de distintas y similares raíces identitarias y culturales: tzeltales, tzotziles, ch’oles, tojolabales, zoques, mames, calchikeles y mestizos; raíces que mantienen vivas y actuantes, creativas e innovadoras.

La autonomía y la independencia ha sido fundamentalmente ideológica, política y económica, a partir de sus profundas raíces culturales e identitarias, conformándose en un importante ejemplo nacional, latinoamericano y mundial de lucha autonómica no capitalista, anticapitalista como suelen definirse a si mismas.

De la confrontación con los latifundistas y terratenientes chiapanecos y los gobiernos federal y estatal, estrechamente coordinados con éstos, surgieron desde principios de los años 80 del siglo XX, lanzando su rebelión armada del 1 de enero de 1994 y manteniéndose hasta hoy sin desarmarse, aunque sin usar sus armas de fuego. Se han centrado en sus enormes esfuerzos de vida y organización interna, lanzando constantes iniciativas ideológicas y políticas a todo México y al mundo.

Son comunidades cohesionadas, desde su conformación y desarrollo, siempre críticas y autocríticas; han logrado resistir y mantenerse con mucho empuje y creatividad y persistir, construyendo autogobiernos populares legítimos vigorosos, muy presionados en todos los sentidos y aún con el hostigamiento casi permanente de los gobiernos federal y estatal y el ejército (que mantiene cuarteles y campamentos en toda esa área), así como de bandas del crimen organizado y de corporaciones mineras y agropecuarias.

La Unión de Cooperativas Tosepan, de la sierra nororiental de Puebla

La Tosepan es otro importante y emblemático ejemplo de organización y lucha comunitaria autonómica en la sierra nororiental de Puebla, que les ha permitido estar y vivir mejor en muchos sentidos.

“La Unión de Cooperativas Tosepan agrupa a ocho cooperativas y tres asociaciones civiles que han sido el resultado de casi cuatro décadas de lucha en la Sierra Nororiental del estado de Puebla. Cada una de las cooperativas está legalmente constituida, tiene su Consejo Directivo y lleva su contabilidad por separado. La sede de la Unión se encuentra en Cuetzalan, Puebla. Actualmente son 30,540 los socios cooperativistas quienes viven en 395 comunidades pertenecientes a 26 municipios. Internamente la Unión reconoce a los socios que viven en cada comunidad como integrantes de una cooperativa local … la Unión cuenta con un cuerpo asesor conformado por 5 profesionistas y 60 promotores comunitarios que asumen la asistencia técnica. La mayoría de los socios (73%) son indígenas, de los grupos náhuat y totonaco. El 64% de quienes forman parte de las cooperativas locales son mujeres y cerca de 9,000 niños se han incorporado a las actividades de la Tosepan como ahorradores.”

“… en 1977 dio inicio el Movimiento Cooperativo Indígena, que se formalizó el 20 de febrero de 1980 con la constitución de la Tosepan Titataniske  (Unidos Venceremos, en náhuat) como una cooperativa de consumo. Los socios fundadores se propusieron, como primera acción, solucionar el problema de la carestía en los productos básicos para la alimentación de las familias, ya que en aquellos tiempos era la demanda más sentida por toda la población”

“… los socios fundadores dieron la lucha en contra de los caciques locales y regionales que existían. Su esfuerzo no fue en vano, pues no sólo acabaron con la voracidad de comerciantes y coyotes, sino que también dejaron las bases para que los cooperativistas tuvieran mejor calidad de vida.

La lucha que corresponde dar a los actuales y a los futuros cooperativistas va a ser difícil y larga, pues los enemigos a vencer son mucho más poderosos que los caciques enfrentados por los fundadores y las concesiones que les han dado tienen una duración de 50 años. La voracidad y la ambición de las grandes transnacionales no tienen límites, pues su Dios es el Dinero y además gozan del apoyo y de la complicidad del gobierno.

El espíritu cooperativista, la dignidad y la identidad serán los motores que impulsen todas las acciones que se emprendan ahora y en los próximos años contra las empresas voraces.

El coraje y ejemplo de los socios fundadores, el recuerdo del camino recorrido durante 38 años, los logros alcanzados, los esfuerzos realizados para alcanzar la producción de la salud y la soberanía alimentaria deben empujar la lucha en contra de las grandes transnacionales, sin importar qué tan fuertes y tan poderosas se sientan.

David venció a Goliat, nuestros antepasados, los Zacapoaxtlas, vencieron al ejército más poderoso del mundo un 5 de mayo. A los actuales y a los futuros cooperativistas corresponde seguir su ejemplo.”

Tomado de: https://hic-al.org/2018/12/26/

En este caso también lo principal ha estado en la autonomía e independencia de las comunidades y la unión que han conformado y mantienen, principalmente en términos ideológicos y políticos, avanzando en lo económico y recuperando sus mejores tradiciones comunitarias sociales y culturales.

La comunidad de Cherán en la meseta pur´hépecha de Michoacán

La comunidad pur´hépecha Cherán K´eri, en la meseta pur´hépecha de Michoacán, México, es otro de los casos más emblemáticos y exitosos de autogobierno indígena y resistencia comunitaria en el continente americano en el siglo XXI.

Se rebelaron en 2011 y desde entonces vienen construyendo y consolidando su autonomía. No fue concedida, sino conquistada por el pueblo movilizado y decidido a estar y vivir mejor. El detonante fue la necesidad de defensa de su territorio, por la tala clandestina masiva y descontrolada de sus bosques por talamontes vinculados al crimen organizado, que la sumieron en la inseguridad, con secuestros, extorsiones y asesinatos. Las autoridades municipales y policiales estaban coludidas o eran incapaces de actuar.

El 15 de abril de 2011 las mujeres, encabezadas por varias ancianas, tomaron la iniciativa. Detuvieron a los talamontes, levantaron barricadas y expulsaron a la policía municipal y al alcalde. Fue un levantamiento pacífico firme basado en la consigna «Por nuestro territorio y nuestra seguridad».

Ellas y ellos mismo afirman que el fundamento legal y reconocimiento lo lograron usando un marco jurídico que supieron aprovechar. El derecho a la libre determinación de los pueblos indígenas, ejerciéndolo de manera autonómica, basándose en el artículo 2° de la Constitución mexicana; el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, que establece el derecho de los pueblos indígenas a decidir sus propias formas de desarrollo y gobierno; y la sentencia histórica del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación de 2011, que reconoció a Cherán como una «comunidad indígena con derecho al autogobierno», anulando el sistema de partidos políticos en su territorio; un fallo pionero; además lograron una reforma Constitucional en Michoacán, en 2014, donde se reconoció formalmente la autonomía y la personalidad jurídica de Cherán.

Desde entonces se estableció un sistema de gobierno autónomo regido por usos y costumbres. Rechazaron a todos los partidos políticos y crearon un sistema basado en su organización tradicional pur´hépecha.

Regida por la Asamblea General como la máxima autoridad. Todas las decisiones importantes: presupuesto, proyectos y reglamentos se discuten y votan en asambleas abiertas a todos los vecinos.

Cuenta con un Concejo Mayor (K’eri), que ejecuta las decisiones de la asamblea. Formado por 12 personas, 3 representantes por cada uno de los 4 barrios o «k’uiritsitsi»: Cerro, Centro, Púacuaro y Calvario, elegidos por la asamblea, sin campañas políticas, basándose en su honorabilidad y servicio a la comunidad. Su cargo es honorífico, no asalariado, y dura 3 años.

Cuenta también con Concejos Operativos, que se encargan de áreas: Asuntos Civiles (registro, cementerio); Consejo de Coordinación y Planeación (obras, desarrollo); Consejo de Administración y Hacienda (impuestos, gastos); Consejo de Procuración de Justicia (conflictos, mediación); y Consejo de Bienes Comunales (bosques, tierras).

Además cuenta con la Ronda Comunitaria (Policía Comunitaria), que es la fuerza de seguridad propia, integrada por voluntarios de la comunidad. Su misión es la vigilancia y la disuasión y ha sido clave para recuperar la paz social en la comunidad y en el área.

Entre sus principales logros están:

· Recuperación del bosque: Han reforestado más de 3,000 hectáreas. La tala ilegal prácticamente desapareció. Tienen viveros propios y un programa de manejo sustentable.

· Reducción drástica de la violencia: Cherán es hoy un oasis de paz en una región conflictiva. Los homicidios y secuestros bajaron a casi cero.

· Obras y desarrollo comunitario: Construcción de bardas perimetrales, calles pavimentadas, sistemas de captación de agua, proyectos productivos (invernaderos, producción de hongos).

· Justicia comunitaria: Resolución de conflictos mediante asambleas y mediación, priorizando la reparación del daño sobre el castigo.

· Revalorización cultural: Fortalecimiento de la identidad pur´hépecha, la lengua, las ceremonias y la cohesión social.

Siguen existiendo amenazas de grupos criminales en los límites de su territorio y cada cierto tiempo sufren ataques a los que responden comunitariamente.

Tomado de: https://www.cheran.gob.mx

Comunidades istmeñas, agrupadas en la UCIZONI

La Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo -de Tehuantepec- agrupa a decenas de comunidades originarias: Zapotecas, Mixes, Chinantecas, Chontales y Zoques, ubicadas en Oaxaca. Sus principales ejes de trabajo son la defensa del territorio, los derechos de los pueblos orignarios, la autonomía y la justicia social.

Fue fundada en 1985 con el objetivo de defender los derechos de los pueblos originarios, sus tierras, sus recursos naturales y su autonomía.

Tiene como principios y objetivos: la autonomía y autodeterminación en la lucha por el derecho de los pueblos originarios a gobernarse según sus usos y costumbres. La defensa del territorio y sus recursos naturales, oponiéndose a proyectos que consideran una amenaza para sus tierras, como los megaproyectos eólicos, mineros, hidroeléctricos o de extracción (entre ellos el Corredor Interoceánico, antes llamado Proyecto del Istmo). La justicia social y los derechos indígenas, trabajando por mejorar las condiciones de vida en áreas como salud, educación, alimentación y vivienda, desde una perspectiva comunitaria. La preservación cultural, defendiendo y promoviendo las lenguas, tradiciones y formas de organización propias.

Surgió en un momento de fuerte movilización indígena en México (en los años 80 y 90 del siglo XX), junto con otras organizaciones similares. Formó parte de la Asamblea de los Pueblos Indígenas del Istmo (APIIDTT) en la lucha contra el Proyecto del Istmo. Su trabajo se enmarca en la tradición de comunalidad oaxaqueña, que es un sistema de pensamiento y acción basado en la comunidad, el trabajo colectivo (tequio) y la toma de decisiones en asamblea.

Como muchas organizaciones sociales, no ha estado exenta de polémicas. Los gobiernos y las empresas la ven y la tratan como un obstáculo al «desarrollo» y a la inversión. Sus miembros y dirigentes han sido víctimas de hostigamiento, amenazas y criminalización por su activismo.

Impulsa proyectos de agricultura sostenible y soberanía alimentaria, radios comunita-rias para comunicación interna, defensa jurídica de presos políticos y comunidades y la documentación y difusión de las problemáticas de la región.

Es un actor clave en el panorama social y político del sureste y de Oaxaca. Es un ejemplo de la resistencia organizada de los pueblos originarios frente a un modelo de desarrollo impuesto y depredador, al tiempo que construye alternativas basadas en la autonomía, la defensa del territorio y la vida comunitaria. Es un ejemplo emblemático de la fuerza y la complejidad del movimiento indígena contemporáneo en México.

Manejando a la autonomía comunitaria como el eje central de su estructura y acción, ha sido una práctica cotidiana basada en los principios de la comunalidad, donde la asamblea comunitaria es la máxima autoridad, donde todas las decisiones importantes (participación en proyectos, posturas políticas, alianzas, conflictos) se discuten y votan en asambleas abiertas de las comunidades. Con delegados rotativos, elegidos por las asambleas y con mandatos temporales y revocables, que evitan el caudillismo y garantiza que las decisiones vengan desde abajo. Los coordinadores ejecutan lo decidido en asamblea sin imponer su visión.

Importante eje de acción ha sido la defensa del territorio como autonomía material, donde se promueve la tierra comunal frente a la de propiedad privada, promoviendo que la tierra sea trabajada colectivamente o en parcelas familiares, pero dentro del marco de la propiedad comunal (inalienable e imprescriptible). Lo que impide que empresas o gobiernos compren tierras para megaproyectos. Con guardias comunitarias, donde en algunas comunidades afiliadas han organizado rondas de vigilancia para proteger sus bosques, ríos y tierras de taladores, narcotráfico o invasiones, sin depender de la policía estatal. Y el mapeo y registro autónomo, documentando sus linderos y recursos naturales según su propia cosmovisión, no según catastros gubernamentales.

Cuentan con sistemas propios de justicia y resolución de conflictos, regidos por usos y costumbres en problemas internos (familiares, agrarios, pequeños delitos), se acude a las asambleas o a autoridades tradicionales (ancianos, consejos) antes que a los tribunales estatales y sanciones comunitarias, que pueden incluir trabajo comunitario (tequio), multas simbólicas o reintegración mediante diálogo, priorizando la reparación del tejido social sobre el castigo.

También desarrollan proyectos productivos autogestionados de agricultura y soberanía alimentaria con el intercambio de semillas nativas, huertos familiares y cooperativas de café o maíz, reduciendo la dependencia de mercados externos. De comunicación comunitaria, con radios comunitarias, como Radio Totopo, que transmiten en lenguas indígenas y difunden información al margen de los medios comerciales y gubernamentales.

En especial se promueven todas las formas de economía solidaria, trueque, ferias locales y cajas de ahorro comunitarias que evitan el endeudamiento con bancos.

Resistencia frente a megaproyectos, promoviendo consultas autónomas ante proyectos como parques eólicos o el Corredor Interoceánico; organiza sus propias consultas comunitarias (rechazan las oficiales, que consideran manipuladas). Y si la asamblea dice «no», la organización respalda esa decisión y moviliza recursos para la defensa legal y territorial. Y las alianzas horizontales, coordinándose con otras organizaciones, como el Concejo Indígena de Gobierno del Congreso Nacional Indígena, desde su autonomía, sin subordinarse a partidos políticos o las llamadas organizaciones civiles o no gubernamen-tales externas.

Se promueve también la educación y la salud desde la comunalidad, promoviendo la medicina tradicional, con huertos de plantas medicinales, talleres con parteras y curanderos, combinados con medicina occidental cuando es necesario, pero bajo control comunitario. Y con educación crítica, con talleres sobre derechos indígenas, historia local y defensa del territorio dirigidos a jóvenes y niños.

Desafíos en el manejo de la autonomía: importante presiones externas de gobiernos y empresas que dividen comunidades con programas sociales condicionados («clientelismo»). Conflictos internos, ya que no todas las familias o comunidades piensan igual y a veces, hay disputas por la representación o por aceptar/rechazar proyectos. Riesgo de cooptación de algunos líderes que pueden ser tentados con cargos públicos o recursos a cambio de moderar la resistencia. Violencia y criminalización, donde miembros de la UCIZONI han sido hostigados, amenazados, encarcelados o asesinados por su activismo (como el caso de Noé Robles Cruz, asesinado en 2021).

La UCIZONI no busca crear un «gobierno paralelo», sino fortalecer las capacidades de autogobierno que ya existen en las comunidades indígenas: asambleas, tequio, toma colectiva de decisiones y defensa del territorio. Su autonomía es ideológica y política (pensar y actuar por si mismos sin obedecer a partidos), económica (cultural (validar sus propias formas de vida). Es un proceso en construcción constante, con aciertos y tensiones.

Tomado de:https://www.ucizoni.org.mx

Elementos clave generales para el buen vivir

De la multiplicidad, complejidad y entramado de elementos clave que definen y caracterizan las posibilidades reales para el buen vivir peninsular hoy día, hay algunos que son especialmente relevantes que consideramos permitirían avanzar paso a paso hacia el buen vivir comunitario y peninsular.

Centramos la reflexión en las comunidades rurales, que cada día están siendo más y más presionadas y ninguneadas, porque se cree que en ellas están los mayores y mejores elementos, tanto socio-culturales como económico-políticos, que pueden impulsar y alcanzar realmente procesos de buen vivir.

Las comunidades urbanas populares de las desordenadas y caóticas ciudades peninsulares están muy fragmentadas y más presionadas aún, que les impide en gran medida construir opciones amplias y exitosas para el buen vivir. Desde grandes ilusiones, profunda y sistemáticamente inducidas de poder llegar a vivir algo mejor y arribar a esa fantasmagórica “clase media”, centradas principalmente en esfuerzos individualizados y cuando mucho familiares, de adaptarse y navegar en el caos capitalista en que el gran capital financiero trasnacional y nacional nos tienen hundidos.

Estar plenamente consciente de la importancia de tener bien clara la estrecha relación ser y conciencia, tanto en lo social como en lo familiar y personal, es especialmente relevante para poder profundizar en el análisis de las iniciativas ideológicas y políticas que permitan avanzar modificando las tan adversas condiciones que enfrentan y poder emprender caminos de autonomía e independencia reales primero en estos planos y luego en el plano económico, como ha sucedido en las comunidades zapatistas en Chiapas con el EZLN, en las comunidades de Puebla, en Cherán y en las comunidades istmeñas agrupadas en la UCIZONI.

A partir de tomar plena consciencia de cuáles son sus condiciones reales de vida y trabajo y sus principales factores, fueron desarrollando formas de conciencia autónoma que les permitieron modificar sus esquemas ideológicos y políticos y económicos avanzando paso a paso, poco a poco, en ir mejorando sus condiciones de vida y de su propia conciencia. Se dieron un conjunto de agravios que les movieron a repensar lo que hacían y cómo lo hacían, para ir cambiando y transformándose autónomamente.

Parece ser que éste ha sido el camino general que han ido siguiendo y que les permite ahora dar las importantes batallas que están dando, mejorando sensible y significativamente no solo las batallas sino las condiciones reales de vida y de trabajo.

Factores clave para impulsar y construir el buen vivir peninsular

Con la intención de ser breves y precisos se presentan algo esquemáticamente, algunos de los principales factores clave para impulsar e ir logrando el buen vivir comunitario rural peninsular.

Ideológico-Políticos:

Ir construyendo desde la diversidad política comunitaria y familiar ancestral tal cual existe hoy en las comunidades, desde sus formas y maneras de poder y representación colectiva, y de cómo se ven a sí mismos, para irlas cambiando desde su esencia popular, organizándose y dando las batallas necesarias, desde diversas formas entrelazadas de poder político anteponiendo a las colectividades y no a las élites o grupos reducidos. De manera similar a como lo han hecho en las comunidades que analizamos antes, pero siguiendo formas, maneras y ritmos propios de cada comunidad y de sus historias concretas y familiares.

Un especialmente útil factor es lograr verse e ir actuando más no sólo colectiva, sino de manera autónoma e independiente, en el pensar, en el ver todo lo que realmente pasa y por qué, en el organizarse y en el actuar.

Ir reduciendo la enorme y avasallante influencia ideológica del capitalismo y sus múltiples maneras de mantenernos ciegos, sordos y sometidos a los designios de las clases y grupos dominadores con el que el sistema en todas sus formas, nos ha inundado y mantiene renovándolos siempre, para que no se vean con claridad las situaciones y las causas de fondo.

Conviene caracterizar bien y ver cómo contrarrestar la gran influencia ideológica de las escuelas oficiales y sus programas y de los medios de comunicación e información y sobre todo ahora de las omnipresentes redes sociales que difunden todo el tiempo los valores y visiones capitalistas funcionales al sistema, como el consumismo individualizado enajenante.

Conforme se va avanzando en ver y actuar diferente ir construyendo las formas y organismos políticos que se consideren necesarios, desde las raíces ancestrales siempre, pero trascendiéndolas positivamente hacia adelante, para que sean cada vez más autónomas e independientes.

Económicos:

Ir construyendo opciones combinadas de subsistencia y nuevas formas de producción en el marco de la economía moral solidaria, familiar y comunitaria, regida por la subsistencia y el uso, no por el lucro, con diversidad de opciones de producción, trabajo y vida, que logren rendimientos y beneficios económicos y sociales, suficientes y razonables, para todos y cada uno de los integrantes de las familias. De manera parecida a lo que están haciendo en las comunidades que hemos mencionado.

No basta con saber cómo nos explotan y oprimen económicamente, cómo quitan la plusvalía y los excedentes económicos que se producen con el trabajo en las familias, sino ir creando mecanismos que reduzcan y permitan retener más los frutos del trabajo, asalariado y por cuenta propia.

Los mismos mecanismos autónomos e independientes económicos irán rindiendo frutos y acumulando fuerzas en este sentido, permitiendo seguir avanzando en el buen vivir familiar comunitario.

Sociales:

Recuperar y revalorar las costumbres y tradiciones sociales ancestrales familiares y comunitarias que les mantienen cohesionados, sorteando familiar y comunitariamente las crisis y malos momentos para potenciarlos e irlos haciendo más y mejores. Siendo lo más crítico y autocríticos posible para verlo tal cual son e irlos modificando, para que sean y funcionen mejor en la cohesión social y familiar de los proyectos autónomos e independientes.

Observar y potenciar todas las formas de cohesión social y familiar que mejor les funcionen en todas las cuestiones relevantes de educación, salud, vivienda, servicios públicos comunitarios, deportivos y de entretenimiento y esparcimiento, frenando y conteniendo el extendido alcoholismo. En las comunidades zapatistas han prohibido el consumo de alcohol y han logrado buenos resultados sociales.

Culturales:

Recuperar y revalorar el orgullo y el gran valor de las lenguas y conocimientos originarios tradicionales, arraigos familiares de larga data, con el conocimiento y manejo de la naturaleza y sus ciclos y sus diversas formas de aprovechamiento y combinación para ir logrando, manteniendo y consolidando los avances. Revalorar la riqueza e importancia de hablar y manejar dos o más lenguas, para poder usarlas mejor como instrumentos comunicativos más eficientes para el buen vivir con autonomía e independencia.

Acopiar y usar nuevos conocimientos modernos que provienen de las escuelas y universidades sobre la naturaleza, sus modos de uso y aprovechamiento y tecnológicos, pero acomodándolos y ajustándolos en la lógica de subsistencia y uso no de lucro, para que se armonicen con los conocimientos tradicionales ancestrales.

Conclusiones:

Desde las más profundas resistencias ideológicas, políticas, económicas, sociales y culturales y sus grandes, aunque casi siempre ocultas, potencialidades sobre todo socio-culturales actuales y ancestrales, es posible aunque arduo y complicado, ir construyendo poder alternativo ideológico, político y económico autónomo e independiente, como demuestran las comunidades que se han comentado en este ensayo.

Para la vida familiar y comunitaria, defendiendo y recuperando derechos y libertades colectivas e individuales entrelazadas, que permitan ir superando y mejorando significativamente niveles de vida y de trabajo, de ingresos monetarios y no monetarios y de servicios materiales y simbólicos, inmateriales.

Notas:

2 «Posibilidades de Buen Vivir Comunitario Peninsular». Abril de 2023, Macossay V. Mauricio. Publicado en redes sociales.

3 En dólares de EU de enero de 2026, a un promedio de 18 pesos mexicanos por dólar, son 50 dólares diariamente, 1,500 dólares mensuales.

4 Datos contenidos en varias de las bases de datos, en especial del PIB y de la Encuesta Nacional de Ocupación e Ingreso 2025, del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática -INEGI-

5 El mismo gobierno federal cuando presentó el Servicio Nacional de Salud habló que somos 137 millones de habitantes en el país actualmente.

6 Portal de la Promotora: https://www.cadtm.org/

7 Mayor información: en https://enlacezapatista.ezln. y en https://desinformemonos.org

Mauricio Macossay Vallado. Profesor-investigador de la Universidad Autónoma Chapingo en el Centro Regional de Mérida, Yucatán. Audodidacta con estudios formales de licenciatura, maestría y doctorado. Decenas de cursos brindados, principalmente a jóvenes preparatorianos y de licenciaturas de Chapingo y otras escuelas y campesinos mayas. Promotor de múltiples proyectos educativos y de servicio comunitario con comunidades y familias campesinas mayas peninsulares. Autor y co-autor de libros, artículos y notas, en medios populares independientes y diversos medios académicos universitarios, principalmente de Chapingo.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.