«Según la concepción materialista de la historia, el factor que en última instancia determina la historia es la producción y la reproducción de la vida real. Ni Marx ni yo hemos afirmado nunca más que esto. Si alguien lo tergiversa diciendo que el factor económico es el único determinante, convertirá aquella tesis en una frase vacua, abstracta, absurda. La situación económica es la base, pero los diversos factores de la superestructura que sobre ella se levanta –las formas políticas de la lucha de clases y sus resultados, las Constituciones que, después de ganada una batalla, redacta la clase triunfante, etc., las formas jurídicas, e incluso los reflejos de todas estas luchas reales en el cerebro de los participantes, las teorías políticas, jurídicas, filosóficas, las ideas religiosas y el desarrollo ulterior de éstas hasta convertirlas en un sistema de dogmas– ejercen también su influencia sobre el curso de las luchas históricas y determinan, predominantemente en muchos casos, su forma […] El que los discípulos hagan a veces más hincapié del debido en el aspecto económico, es cosa de la que, en parte, tenemos la culpa Marx y yo mismo. Frente a los adversarios, teníamos que subrayar este principio cardinal que se negaba, y no siempre disponíamos de tiempo, espacio y ocasión para dar la debida importancia a los demás factores que intervienen en el juego de las acciones y reacciones», F. Engels: Carta de José Bloch. Londres, 21-22 de septiembre de 1890.
1.- Entre el 28 de diciembre de 2025 y el 3 de enero de 2026 se celebró en Teherán una conferencia organizada por el Ministerio de Exteriores iraní bajo el título: “Desarrollos recientes en Asia Occidental, Medio Oriente, Europa y América Latina, sus repercusiones en la región y el mundo, y cómo enfrentarlos”. Participaron también coordinadores de la Asociación de Estados Unidos, América Latina, Europa, Sudáfrica, Australia. Tampoco faltaron los argumentos sobre por qué había que impulsar el Movimiento Global en Apoyo a la Opción de Resistencia. A esta reunión acudimos Txema Sánchez y yo, ambos miembros de antiimperialistas.com. Ya habíamos participado en el anterior debate, el de diciembre-enero de 2024/25, y Txema en el de 2023/24.
2.- Entre la conferencia de 2024/25 y la de 2025/26 se ha endurecido sobremanera el contexto mundial y la coyuntura que intenta asfixiar y destrozar Irán. Uno, la decadencia imperialista se agrava, exigiendo a EEUU, al ente israelí, a la UE, a Japón, etc., una intensificación de sus agresiones externas y de las represiones internas contra sus propios pueblos. Dos, y a pesar de ello, Irán está mejorando militar y políticamente, a la vez que lucha contra los efectos de las sanciones y aranceles para contener la inflación en medio de ataques terroristas. Tres, en su carrera contra el tiempo, el imperialismo lanzó la criminal «guerra de los 12 días» de junio de 2025, fracasando e implorando una «paz» que no es otra cosa que el tiempo de preparación para otra guerra. Y cuatro, la venganza tras aquella derrota fue otra guerra, pero ahora en forma de guerrilla de terror indiscriminado dirigida desde los centros militares imperialistas en los primeros días de 2026, que concluyó en otro fracaso, como veremos.
3.- Teniendo esto en cuenta, no deja de sorprender la solidez de la conciencia iraní: en su gran mayoría los y las iraníes saben de alguna forma que el imperialismo necesita destruir su país y que está preparándose para un ataque múltiple aún más devastador que los anteriores. También llama la atención que en esas condiciones el pueblo avanzase en sus libertades y derechos cotidianos sin dejarse atrapar por la pasividad derrotista. Aunque luego volvamos a este tema, va retrocediendo el uso del hiyab, aumentan las expresiones de libertades afectivas y de relaciones; pese a los problemas económicos y el riesgo de nuevos ataques, la proverbial amabilidad iraní facilita las relaciones interpersonales, etc. La mentirosa propaganda occidental, obcecada en presentarnos un país enmudecido por la represión islámica, triste y en tensión psicológica, va mostrando su falsedad conforme convives diariamente con el pueblo.
4.- Para conocer el porqué de estas y otras realidades cotidianas que el racismo occidental es incapaz de ver, hay que saber que Irán no es un país árabe, sino una cultura persa de tres mil años de historia con enormes recursos ansiados por lo que se llama Occidente. La identidad persa lo permea todo, también el chiismo, de modo que es necesario hablar de chiismo iraní y no sólo de chiismo a secas. Tenemos el ejemplo de la fiesta persa del Noruz o de Año Nuevo solar, muy anterior a la religión musulmana, al Ramadán del Año Nuevo lunar: se ha creado un sincretismo apoyado por las instituciones, capaz de integrar esas costumbres tan distantes en el tiempo y en las normas productivas y reproductivas. El gobierno está desarrollando una sabia política de adecuación al presente de la identidad persa que subsiste en la cultura popular, de las tradiciones de lucha en defensa de la independencia persa antigua, para aumentar la solidez defensiva ante los innegables riegos de ataques imperialistas. Desde luego que esta sabia política es incomprensible para la estulticia eurocéntrica que desprecia la dialéctica de la historia.
5.- El chiismo iraní, que no árabe, dirigido por Jomeini buscaba la independencia nacional justa y respetuosa con un sistema democrático pluripartidista dentro de una constitución aprobada mediante referéndum por el pueblo. Aquí volvemos a chocar con la ceguera occidental que reduce la abstracción-democracia a la lógica dictatorial del valor tal cual se ha desarrollado en Europa desde el siglo XVII. Sabemos que el antagónico inconciliable de la democracia burguesa es la democracia socialista como antesala del comunismo. En su permanente lucha a muerte en esta unidad de contrarios, surgen otras formas de democracia que pueden impulsar el avance al socialismo o retrasarlo: todo depende de la misma lucha. Pues bien, en la democracia iraní el líder supremo, el Ayatola, tiene la responsabilidad de asegurar la independencia, la justicia consustancial al chiismo persa, esencialmente antiimperialista e internacionalista como se está viendo en la práctica, y la axiología chií.
6.- Como toda identidad nacional, la iraní también evoluciona permanentemente por la presión de sus contradicciones internas y de las amenazas externas. Sobre todo durante su exilio en Irak entre 1965 y 1978, Jomeini criticó duramente al capitalismo por su inhumanidad esencial y su desprecio a la voluntad popular. Mientras que el ‘marxismo’ economicista y anti dialéctico tan apreciado en Occidente, menosprecia la fuerza material de la subjetividad oprimida por muy utópica que sea, la historia de la lucha de clases y de liberación de los pueblos enseña que bien dirigida la utopía liberadora se convierte en un arma casi invencible: con su creencia bíblica, Jomeini sostenía que pueblo iraní debía aprender de Moisés en su lucha contra el Faraón durante la travesía del desierto hasta su plena libertad, y que, además, debía ayudar a liberarse a otros pueblos oprimidos.
7.- La ejemplaridad personal de Jomeini y de sus seguidores, se enfrentaba totalmente a la podredumbre corrupta de la dictadura del sha y del imperialismo que le sostenía en el poder. Otra baza fundamental de la revolución política chiita era su libertad de elección popular de líderes locales: cada uno de ellos debía ganarse la confianza y el apoyo de sus seguidores y vivir de lo que éstos les aportaban. Mientras que el cristianismo es inseparable de una burocracia vertical autoritaria muy bien surtida de riquezas, el chiismo persa mostraba una austeridad sorprendente, recordándonos a algunos de los primeros cristianos, órdenes mendicantes y milenaristas del medievo, curas obreros y miembros de la teología de la liberación. El chiismo persa es justo lo contrario de las sectas pentecostalistas, evangelistas, sionistas, etc., generosamente subvencionadas por el imperialismo que propagan mensajes ultra reaccionarios.
8.- Naturalmente, aquí contraponemos bloques generales entre el chiismo persa y las sectas cristianas reaccionarias. Si pudiéramos analizar en detalle las evoluciones concretas de los sucesivos gobiernos iraníes, desde el primer Consejo de la Revolución Islámica del 6 de noviembre de 1979 hasta el noveno presidente, el actual Masoud Pezeshkian, descubriríamos varias líneas socioeconómicas y sociopolíticas que oscilan entre un neoliberalismo tímido y una planificación estatal respetuosa con la propiedad privada. Ninguna es socialista en el sentido de socializar las fuerzas productivas pero siempre dentro del respeto escrupuloso a la Constitución Islámica mayoritariamente aprobada por el pueblo en 1979 y refrendada posteriormente. Aquí debiéramos comparar este utopismo progresista con los proyectos de otras utopías religiosas similares, pero nos desbordaría el espacio disponible. Lo que sí es innegable es que la democracia iraní, pese a todas sus limitaciones, es cualitativamente más progresista y humana que la democracia de Trump, Milei, Netanyahu, etc. El autoritarismo, las fuerzas neonazis y fascistas que avanzan por Europa con la excusa de salvar la «democracia occidental» o simplemente salvar la propiedad burguesa, tienen en la democracia iraní uno de sus enemigos actuales más acérrimos.
9.- En 1953 EEUU organizó un golpe de Estado para impedir que el reformista Mosaddegh pudiera llevar a cabo su tímido programa de cambios superficiales destinados a reducir el creciente malestar social, pero EEUU prefirió endurecer la dictadura del Sha y su plan de «modernización occidental» impuesto a la fuerza. Esta «occidentalización» fue rechazada por el pueblo pero aceptada y apoyada por la burguesía, dicho rápidamente. Desde entonces, esta lucha entre dos modelos contrarios de nación se agudiza cada determinado tiempo: la nación trabajadora persa y su democracia chií y la nación burguesa sumisa al imperialismo. Como veremos, el imperialismo lo está agudizando deliberadamente en los últimos tiempos. La llamada ‘izquierda’ eurocéntrica huye de este debate decisivo como de la peste, porque cuestiona uno de los mitos fundacionales del capital europeo desde el siglo XVII: que lo que define como «modernidad» se debe imponer sea como sea a todo pueblo no occidental.
10.- No debemos olvidar nunca que el imperialismo y sus colaboradores internos han hecho lo imposible desde la victoria de la revolución islámica en 1979 por impedir la mejora de las condiciones de vida y trabajo del pueblo, por empeorarlas y por arruinar la economía del país. El imperialismo no podía tolerar que Irán recuperara sus enormes recursos naturales y los dedicara a la mejora de las condiciones de vida de su `pueblo y a la lucha antiimperialista, y que el Ejército rompiera con la OTAN y el Pentágono. El ente sionista no podía tolerar que Irán rompiera relaciones con él, que su embajada en Teherán fuera liberada y entregada a la OLP como su sede oficial; que dejara que suministrar a Tel Aviv el 90% de su petróleo a precios irrisorios; que recuperara zonas privilegiadas de Teherán entregadas al Mossad por el Sha; que declarara al sionismo como la encarnación del Mal… La racista y reaccionaria Sudáfrica, pieza clave de la dictadura del dólar, no podía tolerar que Irán rompiera fulminantemente las relaciones en ese año de 1979 y también le cortara el suministro casi gratuito de crudo. Ni mucho menos, y por no extendernos, EEUU no podía tolerar que su embajada en Teherán fuera recuperada por el pueblo iraní, arrestando a sus funcionarios y agentes de la CIA a la vez que publicaba escalofriantes documentos secretos.
11.- La «guerra impuesta» de 1980 a 1988 con la agresión de Irak, armada y sostenida por el imperialismo, fue el primer intento desesperado de destrucción salvaje de la República iraní y del chiismo persa, tan peligroso para Occidente. En esta guerra, Irak uso armas químicas prohibidas suministradas por Alemania Federal y la OTAN, armas responsables del 10% de los cientos de miles de bajas iraníes entre soldados y civiles. La propaganda iraquí justificaba tanta atrocidad diciendo que las armas de destrucción masiva eran necesarias para acabar con la «plaga de insectos» que eran los iraníes. A la vez, un partido autocalificado de ‘marxista’ el MEK se pasó al lado invasor practicando el terrorismo más descarnado. Ahora el MEK es una organización a las órdenes de EEUU y de la UE.
12.- En medio de esta guerra, Jomeini prohibió al ejército iraní el uso de esas armas a pesar de las vidas que podría salvar ya que el chiismo persa se mueve, como insistimos, por y para una ética humana basada en la utopía liberadora, no en una inhumana basada en la explotación; por esto mismo prohibió la fabricación de bombas nucleares. Además, a pesar de la guerra, el gobierno iraní logró garantizar al pueblo una calidad de vida suficiente teniendo en cuanta la extrema gravedad del período, mediante una suficiente planificación estatal. Con la implosión de la URSS en 1991, las fuerzas neoliberales ganaron poder político pero aun así Irán logró conquistas sociales, culturales, científicas y militares que le permitieron salir del subdesarrollo y tutear a Estados aparentemente más poderosos.
13.- Conviene saber que el chiismo persa entiende la ciencia como un arma de liberación de los pueblos, no como una parte del capital constante para acelerar la realización de la plusvalía y de la ganancia. Desde 2010 el Mossad y otros servicios secretos han asesinado a más de 18 científicos iraníes de fama internacional y buena parte de sus familias, en medio del silencio cómplice de la prensa imperialista, cuando no ha intentado justificarlos con la excusa de que trabajaban en las armas nucleares. Mientras que el cristianismo y sobre todo su versión católica son esencialmente anti científico como lo confirma la historia, el chiismo persa sabe que el control y la dirección política de la ciencia emancipan a los pueblos.
14.- Desde 1999 la Venezuela bolivariana e Irán establecieron relaciones fraternales sobre múltiples cuestiones, destacando la política petrolera guiada por una estrategia destinada a debilitar el petrodólar, la política militar, la científica, etc. El antiimperialismo se extendía así a varios continentes. En 2001 la solidaridad internacionalista se fortaleció con la visita a Irán de Fidel Castro, y un año más tarde Teherán condenó duramente el golpe de Estado contra Chávez de 2002. Naturalmente, el imperialismo seguía muy de cerca este avance de la libertad, sobre todo cuando en 2007 Putin dio su famoso discurso de Múnich en el que advertía que Occidente estaba traspasando todas las fronteras de la legalidad internacional. Y justo después, el día inmediatamente posterior a que de nuevo otras elecciones generales confirmaran la solidez de la conciencia iraní, en verano de 2009 el oscuro asesinato en Teherán de Neda Soltan desata una campaña antiiraní en la que interviene el mismo Obama: surgen de la nada colectivos de DDHH burgueses, redes sociales, etc., el llamado «movimiento verde» que acusa al gobierno de su muerte. Los «verdes» falsifican datos y fotografías, pero una investigación rigurosa demostrará que el novio de Neda Soltan tenía relaciones estrechas con el ente sionista.
15.- Para la ‘izquierda’ occidental de finales del s. XX y comienzos del XXI, todo lo relacionado con «política verde», «movimiento verde», etc., sonaba a progresismo, lo mismo que los «verdes» que decían defender los DDHH en el Irán de 2009. Pero ahora lo «verde» es una baza más del euroimperialismo, del alemán especialmente, al igual que el MEK ha terminado siendo parte del terrorismo; por su parte el ente sionista ha movilizado a 50.000 criminales internacionales para su genocidio palestino. La «modernización» occidental que se pretende imponer desde el golpe de 1953 en Irán se presenta en 2009 como «movimiento» y se presentará en 2022 como como «libertad sin hiyad», como veremos. Pero para 2012 aparece un problema real, objetivo e inocultable por ninguna manipulación: negar a Irán su derecho/necesidad a la energía nuclear civil como base para una industrialización que no dependa sólo del petróleo.
16.- Como hemos visto, Jomeini prohibió «La Bomba», y más tarde volvería a hacerlo el ayatolá Jamenei, su sucesor. Para 2009 ya se sabía que Teherán tenía un plan de energía nuclear civil, cosechando la inmediata negativa del ente sionista y del Estado francés, ambas potencias nucleares con armamento atómico. Con creciente nerviosismo de EEUU al ir conociendo el plan de la Ruta de la Seda de China Popular, que beneficiaría a Irán, Obama endureció las sanciones y en 2015 le ofreció el caramelo envenenado de un acuerdo en Viena sobre la energía nuclear civil, que la veterana diplomacia persa supo torear, astucia que se confirmó cuando Obama empezó a torpedearlo a los pocos días. En 2018 Trump rompe lo firmado y comienza una guerra diplomática llena de amenazas, chantajes y mentiras, ante la que Irán no cederá nunca. ¿Cuál es el problema, sabiendo que el chiismo persa rechaza «La Bomba» como rechaza también las armas de destrucción masiva? La respuesta es una pero tiene tres formas: Una, justificar un previsible ataque masivo con la excusa de que Irán ha desarrollado armas nucleares, algo muy parecido a la excusa para destruir Irak entre 1991 y 2003. Dos, impedir el desarrollo económico e industrial multiforme de Irán al negarle el derecho/necesidad del uso civil de la energía nuclear. Y tres, amenazar a todos los pueblos que también quieran desarrollar esa energía.
17.- El sistema trumpiano de «negociación» (¿?) en el que la amenaza es permanente, no ha surtido efecto no sólo porque el pueblo iraní ama su independencia por encima de cualquier otra cosa, sino también por la incapacidad de Occidente de comprender su identidad nacional: una y otra vez han fracasado las sesudas y ‘científicas’ afirmaciones de sus ‘expertos’ de que Irán estaba a punto de hundirse, estaba a punto de estallar en luchas intestinas, de que en la próximas elecciones iban a ganar los pro occidentales de forma aplastante, etc. Sabemos que la sociología burguesa es incapaz de entender la contradicción, la fuerza material de la subjetividad liberadora, entre otras impotencias cognitivas. En el caso de Irán estamos ante el mismo fracaso que tuvo ante el resto de guerras de liberación nacional de clase aunque hayan terminado siendo derrotadas por la fuerza bruta opresora.
18.- Irán salió en defensa de Palestina y de Siria, y ayudó a Yemen y a Líbano, por centrarnos en Oriente Medio. Tenía el apoyo de Rusia porque ambas potencias sabían que el imperialismo estaba llevando a la práctica los planes de comienzos del siglo XXI sobre destruir Oriente Medio estableciendo bantustanes destrozados y esclavizados, como paso previo al ataque general contra la República Islámica que a su vez era la primera parte de la guerra general contra la Federación Rusa, la República Popular de China, la República Popular de Corea y, luego, la «reconquista» de Vietnam y Laos. En enero de 2020 un atentado terrorista en Irak asesinó a Qasem Soleimani y a varios miembros más del Eje de la Resistencia. La guerra escalaba un peldaño más porque el mismo Trump reivindicó el crimen.
19.- No era –no es- una guerra tradicional, tampoco una guerra cognitiva ni de cuarta generación, etc. Es todo eso y mucho más: es un frente de combate regional en la tercera Guerra Mundial que no debe interpretarse según los cánones de las dos anteriores, sino según los de la tercera Gran Depresión iniciada definitivamente en 2007/08. La pandemia de 2020 agudizó todas las contradicciones imperialistas: por ejemplo, ahora la inflación es un 20% mayor que la de entonces, la deuda mundial se ha disparado, sobre todo la de EEUU y el capitalismo occidental, el dólar retrocede y cada vez menos países se fían de la capacidad de pago de EEUU, aumenta la contradicción entre el desarrollo potencial liberador de las fuerzas productivas guiadas por los pueblos y la irracionalidad de las relaciones sociales de propiedad capitalista, por dar sólo unos datos.
20.- Un ejemplo de que esta guerra mundial incluye a formas recientes de guerra parcial como la cognitiva y otras, lo tenemos en la campaña de «modernización» sostenida sobre todo en 2022 contra el uso de la hiyad a raíz de la muerte de Mahsa Amini en extrañas condiciones. Enseguida apareció casi de la nada un grupo impulsor denominado «Mujer, Vida, Libertad» con abundantes recursos y relaciones internacionales. Lo cierto es que las mujeres jóvenes iban abandonando la hiyad paulatinamente sobre todo en las grandes ciudades y en medios universitarios, liberación que se aceleró con los cambios sociales introducidos por la pandemia. También hay que destacar que jóvenes se sumaban a esa liberación saliendo en defensa de las mujeres si eran amonestadas o detenidas por la policía.
21.- Mientras que el intento de «modernizar» el país desde arriba y por la fuerza, era rechazado desde su inicio en 1953, ahora tras setenta años de cambios sociales, la modernización verdadera avanzaba desde dentro. Las fuerzas político-religiosas más conservadoras se enfrentaban a una marea social ascendente con base material en cambios estructurales, de modo que las instituciones y el poder optaron por el realismo más sincero: no se suprimieron las leyes que obligaban a la hiyad sino que dejaron de aplicarlas desde finales de 2022. La resistencia de los sectores más tradicionales se ha ido debilitando desde entonces de modo que a comienzos de 2026 en Irán se asiste a un cambio significativo en medio de problemas de toda índole, la mayoría de ellos azuzados abiertamente por el imperialismo. Uno de los cambios, por ejemplo, es el de relaciones sexo-afectivas y amorosas no exclusivamente heterosexuales con la incipiente aparición de un movimiento queer; otro es el de la creatividad cultural, artística, etc., que desborda los viejos límites religiosos; no debemos olvidar tampoco el movimiento sindical, etc., todo ello en medio de una actualización de parte de la antigua identidad persa para combatir el cosmopolitismo desnacionalizador y occidentalista propagado por la industria político-mediática imperialista inseparable de la guerra cognitiva.
22.- Estos y otros cambios internos se producen mientras se debate sobre el sucesor del Ayatolá Jamenei, persona muy culta, se lucha contra la inflación, se intensifican los esfuerzos defensivos, se refuerzan las relaciones internacionales con acuerdos de muy largo alcance con potencias antiimperialistas como Rusia, China Popular y otras. La riqueza de los debates, negociaciones y acuerdos entre las fuerzas sociopolíticas ridiculiza a la corrupta desertización intelectual de la politiquería imperialista. No puede ser de otro modo porque Irán lleva caminando por el filo de la existencia desde 1979. Recordemos que 2022 y 2023 Rusia pasó a defenderse de las agresiones de la OTAN, derrotándola en Ucrania con la ayuda de Irán. Recordemos que en 2023 el terrorismo genocida israelí comenzó su exterminio del pueblo palestino y que en 2024 el imperialismo aplastaba Siria tras años de asfixia total. No podemos extendernos en otras guerras porque hemos citado las que más repercuten directamente en el presente y futuro del chiismo persa.
23.- Antes de seguir y para contextualizar teóricamente qué está sucediendo, por qué y cómo repercute en Irán, debemos exponer cinco ideas sucintas: Una, nunca hasta ahora se ha agudizado tanto el antagonismo entre el desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones sociales de propiedad, algo que ya hemos dicho en el punto 19. Dos, este antagonismo responde a las leyes tendenciales y a las contradicciones inherentes al modo de producción capitalista, y de ahí su naturaleza objetiva dentro de la dialéctica de la historia. Tres, una de las expresiones más explosivas de este antagonismo es el agotamiento de los recursos, otra es el aumento de las opresiones nacionales y, por no extendernos, otra es la catástrofe socioecológica. Cuatro, las guerras y las revoluciones surgen de este antagonismo inconciliable, de las contradicciones que genera especialmente de la lucha de clases y de liberación de los pueblos: todo indica que esta tendencia va a seguir extremándose. Y cinco, como efecto de ello, el imperialismo se arma hasta los dientes parar estar en condiciones de ser él quien marque los tiempos y espacios de los subsiguientes conflictos planificados por él mismo.
24.- Sin esta conceptualización marxista pero sí con un conocimiento empírico de lo que es el capitalismo tal cual lo tenía Jomeini, basado en el sufrimiento de los pueblos y en los anhelos y aspiraciones justas de la utopía liberadora, el chiismo persa asume que es un objetivo central a destruir por el imperialismo en sí mismo, que no sólo por EEUU y por el ente sionista. Lo es porque, una vez destruida Irán, Occidente accederá a grandes recursos energéticos vitales para la destrucción de la Federación Rusa y China Popular. La destrucción de Irán permitirá a Occidente un acceso directo a las fronteras de Asia Occidental, abriendo un amplísimo frente de guerra injusta sobre el Mar Caspio, el sur de Rusia, Caucasia y China. Pero también destruirá la fuerza antiimperialista del chiismo persa, un movimiento político-religioso y utópico liberador de masas que puede movilizar para la lucha a decenas de millones de personas. Esta segunda cuestión es menospreciada por la ‘izquierda’ eurocéntrica que cree que existen «revoluciones químicamente puras», que cree que las revoluciones nacen en probetas de laboratorio esterilizadas de la complejidad de la dialéctica histórica.
25.- La llamada «guerra de los 12 días» entre el 13 y el 25 de junio de 2025 fue en realidad un paso más en la preparación de una guerra posterior de EEUU y el sionismo contra Irán. Empezó el mismo día en el que se debían iniciar las conversaciones internacionales sobre el derecho/necesidad persa de desarrollar la energía nuclear civil. El imperialismo buscaba hacer el mayor daño posible, asesinando a generales, científicos y personas civiles, con la excusa de que la República Islámica estaba fabricando bombas nucleares, pero no esperaba la rápida y contundente respuesta defensiva iraní que destrozó la defensa aérea sionista y agotó sus reservas antimisiles. Pero también buscaba encontrar los puntos débiles iraníes descubriendo dolorosamente parte de sus puntos fuertes. Desde entonces, Irán por su parte ha estrechado lazos con China Popular y Rusia; por otra parte, el imperialismo ha ido preparando su venganza con vistas a lanzar un golpe militar definitivo según las tácticas de las «revoluciones de colores» pero llevadas al extremo más sangriento.
26.- En efecto, aprovechando las lógicas demandas sociales de una parte pueblo y especialmente de sectores de la pequeña burguesía como efecto de las sanciones económicas, de errores gubernativos y de la misma crisis económica internacional, el imperialismo inició desde finales de diciembre de 2025 una campaña de tensionamiento social. Yendo a lo fundamental: el 28 de diciembre a las 20:40 horas, Irán sufrió el mayor ataque cibernético de su historia realizado desde 125.000 fuentes diversas de varios países. Pero el ataque fracasó a los pocos minutos. Ese mismo día 28 paró una empresa importante de telefonía acción política magnificada por la prensa reaccionaria. Algunos grupos muy minoritarios intentaron concentraciones en mercados ese día pero sin éxito. Se supo también de una reunión entre Netanyahu y Trump sobre la estrategia a seguir contra Irán.
27.- Durante los primeros días de enero, el gobierno fue respetuoso con esas acciones pacíficas asumiendo que eran comprensibles. Pero ya para el miércoles día 7 la violencia reaccionaria hizo acto de presencia en algunos sitios, llamando la atención de que -¿por casualidad?- estaban cerca de instalaciones de defensa antiaérea. Los actos violentos se incrementaron el día 8 y definitivamente el 9 pero decayendo muy rápidamente el día 10. Multitud de testigos, centenares de vídeos fijos, drones gravando muy de cerca e investigaciones policiales sobre las redes sociales extranjeras así como un estudio de la prensa internacional y de la reaccionaria del país, con su reivindicación de la vuelta al poder a título de rey del nieto de sha depuesto en 1979, confirmó lo que ya se sospechaba. El carácter de extranjeros de algunos detenidos y de hasta miembros de servicios secretos occidentales, terminaron por confirmarlo.
28.- La respuesta iraní fue anular el núcleo del terror: cortar internet el día 9 impidiendo que los mandos en el interior recibieran las órdenes que les guiaban desde el exterior. En toda guerra es vital la cadena de mando, la rápida transmisión de órdenes. Ciegos, sordos y mudos, los mandos subalternos y sobre todo las «tropas» mercenarias se desintegraron rápidamente: para el sábado día 10 y definitivamente para el domingo 11, la derrota era absoluta. La ayuda de la Federación de Rusia fue muy importante al cerrar el 70% de la red Starlink con sus medios de guerra electrónica. Se demostró así que la supuesta «rebelión popular» no tenía bases estructurales de masas arraigadas en la conciencia nacional iraní, sino que era otro intento más de las llamadas «revoluciones de colores» organizadas por los servicios imperialistas con el apoyo de colaboracionistas internos, pero llevado a su conclusión más atroz, el terror puro, como en Odessa en 2014 cuando 42 personas fueron quemadas vivas por ucronazis, como en Siria o como en las guarimbas venezolanas por citar tres casos. De nuevo, la prensa imperialista reaccionó acusando a la democracia chií de dictatorial.
29.- La propaganda imperialista dijo que el «régimen» había asesinado a 30.000 personas, que había utilizado gases venenosos, etc., pero nada de estos se ha podido demostrar. ¿Dónde y cómo ocultas 30.000 cadáveres? La prensa occidental aplica a pies juntillas el lema de Tertuliano: «Credo quia absurdum» de hace 1800 años. Al contrario, el gobierno publicó los nombres de las 3117 personas muertas de las cuales 2427 eran civiles y policías, y 690 terroristas. Hubo momentos de verdadera guarimba fascista al estilo de las que sembraron varias veces el terror en Venezuela: dirección militar de lucha urbana, conocimiento de calles y direcciones, desplazamientos oportunos y rápidos, degollamientos de víctimas y asesinatos por la espalda. Se habla de cantidades de dinero por cada asesinado aumentando el «precio» si eran niños. El gobierno cuantificó los daños: destruidos 305 ambulancias y autobuses, 24 gasolineras, 700 comercios, 750 bancos, 414 edificios gubernamentales, 749 vehículos policiales, 200 escuelas, 350 mezquitas y miles de ejemplares del Corán, decenas de bibliotecas, 253 estaciones de autobuses, 600 cajeros automáticos y 800 vehículos. Los daños morales, psicológicos y afectivos son incalculables.
30.- Las muy numerosas manifestaciones multitudinarias a favor de la Constitución Islámica muestran la solidez del sistema más allá de las diferencias y críticas que pudiera haber, que las hay: cifras fiables hablan de más de 26 millones de iraníes en las calles, además de los que no han podido acudir. El imperialismo lo ha entendido perfectamente y ha encargado al heredero del Sha que en la reciente reunión de criminales en Múnich a mediados de febrero de 2026, exija la invasión de Irán por Occidente para reinstaurar con la violencia opresora la «democracia» que su abuelo defendió inútilmente con torturas y exterminios. Hemos dicho desde el principio que se enfrentaban dos modelos de nación iraní contrarios, y el nieto del Sha derrocado lo ha confirmado en la Conferencia de Múnich al decir que hay que invadir Irán para que vuelva a ser «su» país y el de las personas que se han manifestado en actos internacionales exigiendo la misma barbaridad.
31.- Llegados al punto álgido de la unidad y lucha de contrarios, de los proyectos de Irán incompatibles, imperialista y monárquico contra el antiimperialista y republicano, debemos analizar los documentos que se ofrecieron en la reunión internacional del 28 de diciembre al 3 de enero. Son tres documentos: Uno sobre los fracasos y debilidades del Mossad, estudio riguroso que demuestra que la victoria es posible, que debemos conocer las limitaciones insalvables del explotador, estudio que podemos extender a otros servicios imperialistas que son más débiles de lo que aparentan. Dos, sobre la necesidad de recurrir a métodos de resistencia antiimperialista que habitualmente no tenemos en cuenta, en concreto el boicot económico al ente sionista, es decir, minarlo desde sus entrañas productivas y desde sus relaciones comerciales internacionales. Y tres, el llamado «Plan Triangular» que si bien está orientado a acabar con el ente sionista también vale a escala mundial antiimperialista una vez adecuado a las coyunturas y contextos.
32.- Vamos a sinterizar los tres textos siguiendo el esquema del «Plan Triangular», cuyo primer pilar va directamente en contra de la guerra cognitiva mediante el objetivo estratégico de movilizar la conciencia de libertad en la misma acción cotidiana, diaria, vivencial, buscando extenderla a «conciencia global y al derecho internacional». El objetivo principal es «La deslegitimación del régimen ante el tribunal de la opinión pública universal». Si extendemos esa deslegitimación del régimen sionista al imperialismo en conjunto, vemos que este plan es muy parecido al debate sobre la legitimidad y la hegemonía que recorre la historia de las diferentes corrientes, sobre todo: bolchevismo, ambigüedad gramsciana y reformismos varios. El plan propone cuatro prácticas: referéndums de autodeterminación de los pueblos, lucha inteligente para utilizar las brechas de la legalidad imperialista, denuncia de la doble moral occidental y denuncia del peligro imperialista para Oriente Medio, Asia Occidental y el planeta entero.
33.- La segunda propuesta es una actualización en el siglo XXI del axioma de Vegecio en el siglo IV: si quieres la paz prepárate para la guerra: «El fortalecimiento del Frente de la Resistencia (Guerra dura y semidura)» alterando el equilibrio de fuerzas, anulando la tranquilidad del imperialismo volviéndole inseguro, preparando a los pueblos para «el enfrentamiento directo con un enemigo feroz que solo responde ante el lenguaje de la fuerza». La consigna es la centralidad y el armamento de los pueblos, así como «brindar respaldo absoluto a cualquier grupo, movimiento o nación que se alce en la lucha contra el sionismo», contra el imperialismo. Todo lo cual requiere coordinación estratégica, fortalecimiento teórico y ético-moral, construir el respaldo popular sostenido para, como resultado, desarrollar una guerra de desgaste: «Mantenimiento de ataques incesantes para provocar el agotamiento psicológico, económico y militar del enemigo».
34.- La tercera propuesta es simultánea a las dos anteriores: buscar el colapso interno del imperialismo, debilitar y destruir sus pilares para generar su implosión. Hay que agotar capacidad militar agotando su economía, reduciendo sus recursos hasta asfixiarlo, dejando sin aire para que se derrumbe. Hay que «generar una inseguridad permanente en la profundidad de los territorios ocupados, imponiendo una guerra de desgaste que provoque la migración inversa y la fuga masiva de capitales (élites intelectuales)». El imperialismo ha de saber que ocupar a un pueblo es «una carga insostenible», la patronal ha de saber que una larga huelga es «una carga insostenible» y que es mejor ceder antes de perderlo todo. La burguesía ha de descubrir que ya no tiene un «ejército invencible» porque se está disolviendo ante la «guerra irregular» del pueblo que va organizándose cada vez más y mejor. A la vez, la concienciación pública descubría las atrocidades del imperialismo: «visibilizar los crímenes sistemáticos contra la población civil y la infancia».
35.- Sobre todo: «Obstaculizar la legitimación regional del régimen, elevar el costo político y diplomático de los vínculos con Israel para los gobiernos árabes, y preservar la bandera de Palestina como el eje primordial de la unidad», o si se quiere: destruir la legitimidad y la hegemonía imperialista en todas partes, denunciar a las burguesías colaboracionistas, levantar la bandera revolucionaria y aglutinar tras ellas a las clases y naciones oprimidas del mundo. En todo proceso revolucionario lo decisivo es el poder, y para conquistarlo es muy importantes debilitar lo más posible la hegemonía opresora. El innegable valor material del símbolo de la bandera revolucionaria aparece en estos momentos como lo que es: el poder del pueblo en armas, poder que ha derrotado a la injusticia.
36.- La conclusión estratégica de la propuesta del debate en Teherán, es esta: «La ejecución simultánea de estos tres pilares acelera el colapso de esta estructura artificial», refiriéndose al ente sionista. De nosotros y nosotras depende que, además de otras tareas, sepamos adaptarlos y concretarlos a las diversas y múltiples luchas antiimperialistas que se libran en el mundo. Es una tarea necesaria y urgente que supera este escrito.
37.- Los 37 días en Irán han sido una experiencia inolvidable. Defender la República Islámica es una necesidad para derrotar no solo el trumpismo y sionazismo, además de la Unión Europea, sino la tendencia reaccionaria y militarista que se expande por la mayoría de los Estados capitalistas. Tenemos el caso de India, Japón, Australia, etc., también interesados en destrozar al país persa. Para el marxismo dialéctico como el expuesto en la larga cita de Engels que encabeza este texto, la defensa de Irán ofrece como mínimo dos lecciones: Una, actualizar permanentemente la dialéctica de la historia, es decir, el papel de la subjetividad y de la utopía liberadora, del chiismo persa, etc., fuerza objetiva sin la cual no se entiende nada de nada de la lucha de clases; y dos, actualizar los debates sobre la transición al socialismo en un contexto como el de Asia Occidental.
EUSKAL HERRIA, 19 de febrero de 2026.
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