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La desbordada agresividad de los Estados Unidos, signo de su decadencia

Fuentes: Rebelión

En el mundo y en Gaza en particular

Los Estados Unidos, en su declive como centro imperialista, se comporta en el último período, más bajo la presidencia de Donal Trump, de manera abiertamente impositiva y arbitraria, más agresiva e irracional, sin sujeción alguna a las normas internacionales, lo que no indica que esté recuperando la fortaleza de décadas anteriores. 

Por el contrario, ello está mostrando el decaimiento, la pérdida del “consenso” del que antes gozó, es decir de la “aceptabilidad de su dominación”. Por eso hoy, está obligado a recurrir, principalmente, a la fuerza más brutal, a la imposición, a la agresión militar. La dominación es plena cuando ella obtiene el consenso, la aceptabilidad, y prima sobre el factor fuerza; no lo contrario. Los imperios en su declive siempre se han tornado más agresivos, violentos e irracionales, al resquebrajarse “el consenso” sobre su dominación.

Lo que se ha hecho en Gaza por parte del binomio USA-Israel retrata a plenitud la barbarie, la arbitrariedad y la sinrazón, pero también esa decadencia a la que ha llegado Estados Unidos junto a Israel, su principal aliado del momento. Es la agresión inhumana y demencial, contra una pequeña nación y un pueblo.

En Gaza no hay comida, agua, electricidad, hospitales, viviendas, infraestructura,  transporte, centros educativos, producción industrial o agrícola, no hay nada, todo ha sido destruido por Israel con la ayuda de los Estados Unidos. Sólo hay hambre, sufrimiento, desolación y muerte, pero también un pueblo y una nación que se resisten a desaparecer.

De una población de 2.200.000 habitantes, han sido asesinados desde el 2023, hasta el presente (marzo de 2016), unas 73.000 personas. Los heridos son por poco 170.000, aunque hay registros de muchas más víctimas en verificación. La suma entre muertos y heridos, ya llega a un poco más del 10% del total de su población. Si en Colombia estuviese pasando algo similar, ese 10%, equivaldría, a un poco más de 5 millones de personas. He ahí la magnitud de esa barbarie en cuanto a los números.

Pistola en la nuca

En otra parte del planeta, en Venezuela, en la madrugada del 3 de enero de este año, los Estados Unidos, violando todas las normas internacionales, agredieron el país, lo bombardearon y mediante la fuerza secuestraron a su presidente, imponiendo, en los hechos, un gobierno tutelado, que con la pistola en la nuca, ha sido obligado a entregar la soberanía, los recursos petroleros y sus propios idearios.

También en este 2026, mediante la amenaza a los países proveedores, le ha impuesto otro bloqueo más a Cuba, el energético. Desde hace tres meses no le llega ni una gota de petróleo de fuera, lo que, dada su infraestructura y carencia de este recurso, deja sin energía a los hogares, a la poca producción industrial y agrícola, a los hospitales, a las bombas que sacan el agua, al transporte, a todo, generando una gran crisis e inimaginables sufrimientos  para el pueblo de la isla, con la intención de doblegarlo y arrasar con su soberanía y su ejemplo.

Se voltea la torta

Este año también, desde el 28 de febrero, en otra región del mundo, lejana para nosotros, en el llamado Oriente Medio, Estados Unidos, junto con Israel, atacan sin tregua a la República y al pueblo de Irán, con pretextos contradictorios, uno de ellos el del supuesto enriquecimiento de uranio para fines nucleares.

En esta agresión, igualmente, se han echado por la borda todas las normas de convivencia internacional. En esta guerra, es incuestionable, que hay un agresor, el binomio Israel y Estados unidos, y un agredido, el pueblo de Irán.

Pero en esta ocasión, al menos hasta esta fecha (marzo 21), las cosas no le están saliendo bien al Imperialismo norteamericano, pues a tres semanas de los terribles bombardeos, del asesinato de su máxima autoridad, el ayatolá Alí Jamenei y de varios de los más altos dirigentes y mandos militares, con más de 1.550 iraníes muertos y un número mayor de heridos, Irán, hasta el momento, mantiene la resistencia, encabezada por el mismo gobierno.

Las amenazas y anuncios triunfalistas de Trump están quedando en el vacío, han perdido credibilidad, tanto que la subordinada y dócil Europa se está negando, al menos de palabra, a enviar fuerzas para despejar el estrecho de Ormuz o colaborar en otros planos. Estados Unidos está teniendo dificultades logísticas y de abastecimiento de bombas, los costos económicos son altísimos, al igual que el aumento de los precios del petróleo, que han encendido las alarmas en las finanzas del gobierno estadounidense y creando desequilibrios en el resto del mundo.

En el mismo gobierno de Trump se están abriendo grietas sobre la justeza y validez de esa guerra. Demostración de ello lo son los términos de la renuncia de un alto cargo gubernamental, el jefe del Centro Nacional de Contraterrorismo, Joe Kent. Igualmente, a pesar de las mentiras de los medios de comunicación occidentales, los pueblos en el mundo empiezan a ver esta guerra como absolutamente injusta y carente de razones.

Un nuevo momento mundial

La conducta desbordada de los Estados Unidos en los últimos tiempos, su atropello abierto de las normas que sostenían las relaciones internacionales, su desembozada agresividad, no están indicando su recomposición imperial, sino su declive, más acelerado y visible ahora que en las décadas anteriores.  

Un nuevo momento mundial está imponiéndose, distinto al de la unipolaridad de Estados Unidos como amo del mundo, que se configuró hace 30 años, con la caída de la Unión Soviética. Igualmente, hay indicios más fuertes de un declive mayor, de su recorrido iniciado cuando emergió y se consolidó hace 80 años, finalizando la II Guerra Mundial.

Estamos probable y paradójicamente viviendo un momento, en el que se abren mayores posibilidades de soberanía a las naciones y los pueblos, si hay voluntad de lucha, por construir nuestro propio futuro y marchar hacia un nuevo orden social.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.