El Índice de Precio de los Alimentos (IPA) de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) mostró que desde la pandemia el precio de los cinco principales grupos de alimentos: carne, cereales, aceite vegetal, lácteos y azúcar, son más altos que en la crisis alimentaria mundial de 2008.

Fuente: https://www.fao.org/worldfoodsituation/foodpricesindex/es
De 2011 al 2016 el nivel de precios mostraba una tendencia decreciente, se estabilizó entre 2016 y 2020. Pero una vez iniciada la pandemia, derivado de la desincronización de las cadenas de suministros y la especulación, se generó escasez de insumos de la producción agrícola lo cual encareció estrepitosamente los alimentos.
Adicionalmente, el incremento del costo del flete marino en más de cinco veces respecto al valor previo a la pandemia puso su parte. Pero después de la pandemia los precios de los alimentos no retornaron a su nivel previo al 2020. Se mantuvieron incluso por encima de los niveles alcanzados en la crisis alimentaria de 2008-2009.
Si bien es verdad que la guerra en Ucrania entre Estados Unidos y Rusia, así como la Guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, han encarecido el costo de la energía, y con ello, del petróleo y sus derivados, que impacta en el costo de la transportación de los alimentos, el costo de los fertilizantes nitrogenados usados en la agricultura (como urea, sulfato de amonio, nitrato de amonio, urea, fosfato monoamónico y fosfato diamónico) no son los únicos factores.
Aunque existen factores coyunturales que explican el encarecimiento, como la sequía sufrida en algunas zonas agrícolas de los Estados Unidos que incrementó los precios mundiales del trigo en un 0,8 por ciento o el cierre del estrecho de Ormuz, lo real es que los motivos estructurales están relacionados con la crisis del capitalismo y el agotamiento del modelo agrícola impuesto por el neoliberalismo
El encarecimiento generalizado implica factores adicionales como el incremento del precio de la tierra y la reducción de los rendimientos agrícolas, especulación financiera y comercial de cereales. Así como el desmantelamiento de unidades de producción campesinas, la financiarización de los alimentos y la tierra, problemas ecológicos y deterioro ambiental o incluso el incremento de las deudas de los gobiernos que reduce la posibilidad de implementar subsidios a los alimentos.i
Todos estos factores están relacionados con la forma en que el capitalismo configuro su última expansión sobre la agricultura por medio de un modelo industrial, monopólico y destinado a la obtención de ganancia.
Al incremento del precio de los alimentos se le suma el deterioro de los ingresos de la clase trabajadora, lo cual ha agravado el problema de la hambruna o pobreza alimentaria en el mundo.
Según la organización mundial de la salud, el 8.2 por ciento de la población mundial, el equivalente a 673 millones de personas padecía hambre en 2024ii. Adicionalmente 295 millones de personas sufrían de hambre de manera aguda, lo que supone un aumento de casi 14 millones de personas en comparación con 2023.
El encarecimiento de los precios de los alimentos y el hambre en el mundo, expresan las joyas de la corona de un régimen agroalimentario enfocado a la obtención de ganancias privadas de como Grupo Syngenta, Bayer, Basf y Corteva que controlan la mitad del mercado de semillas y 62 por ciento del mercado de plaguicidas.
Walden Bello documentó que tras la crisis alimentaria de 2007-2008 se vivieron movilizaciones populares en por lo menos 30 países debido al incremento generalizado de los precios de alimentos. Aunque no se vaticinan grandes revueltas por la masificación del hambre en el mundo, lo real es que todos los pueblos tienen un límite.
Notas:
i Existen otros factores indirectos que impactan como las bajas tasas de rentabilidad y bajo crecimiento económico, que desaceleran la creación de empleo e incrementan la desocupación, subocupación y trabajo informal; la flexibilización cuantitativa (incremento de la masa monetaria) con lo cual se inunda el mercado con liquidez y se reduce la capacidad adquisitiva del dinero; el incremento de las tasas de interés que agravan las deudas de empresas, familias y gobiernos.
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