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La batalla por el pacifismo sale de nuevo a las calles en Japón

Fuentes: Naiz

La decisión del Gobierno japonés de autorizar la exportación de armas letales, presentada como una necesidad estratégica frente a China y Corea del Norte, ha sacado a miles de personas a las calles y ha reabierto una fractura sobre el rumbo del país y el futuro de su pacifismo constitucional.

Las concentraciones celebradas durante los últimos días frente a la residencia oficial de la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, han devuelto a la actualidad un debate que muchos consideraban cerrado desde hace años. Miles de ciudadanos, organizaciones pacifistas, sindicatos y colectivos de la sociedad civil han protestado contra la decisión del Gobierno de Takaichi de autorizar la exportación de armamento letal, una medida que supone la modificación más profunda de la política japonesa de transferencias militares desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

Para sus detractores, la reforma no constituye únicamente un cambio administrativo o industrial, sino un nuevo paso en el progresivo abandono de los principios pacifistas que han definido la posición internacional del país durante casi ocho décadas.

Protesta realizada el pasado 24 de abril en Tokio contra el cambio de ley que permite la exportación de armas letales. (Philip FONG | AFP)

La polémica trasciende el ámbito estrictamente militar. El Ejecutivo ultraconservador nipón justifica la medida por el deterioro del entorno de seguridad en Asia Oriental, marcado por el auge militar de China, los programas armamentísticos de Corea del Norte y la creciente presión sobre sus aliados regionales.

Sin embargo, el procedimiento escogido para aprobar la reforma –mediante una decisión del gabinete y sin votación parlamentaria específica– ha alimentado las críticas de quienes consideran que una cuestión de esta magnitud debería haber sido objeto de un debate público más amplio. 

El resultado ha sido la reaparición de una fractura política y social que remite a una pregunta recurrente en la historia contemporánea japonesa: hasta qué punto puede ampliarse el papel estratégico y militar del país sin alterar el equilibrio político y social construido en torno al pacifismo de posguerra.

Detonante de las protestas

El detonante inmediato de las protestas ha sido la reforma de los llamados Tres Principios sobre la Transferencia de Equipamiento y Tecnología de Defensa, el marco normativo que durante décadas limitó de forma estricta la exportación de material militar japonés.

Con la nueva interpretación aprobada por el Ejecutivo, Tokio podrá transferir sistemas de armas letales a los países con los que mantiene acuerdos específicos de cooperación en materia de defensa, una categoría que incluye a Estados Unidos, Australia, Gran Bretaña, Estado francés o Alemania, entre otros. 

Aunque el Gobierno sostiene que continúan existiendo restricciones para evitar exportaciones a zonas de conflicto, los críticos denuncian que las excepciones introducidas amplían considerablemente el margen de actuación del Ejecutivo y reducen los controles políticos sobre futuras operaciones.

La discusión, sin embargo, va mucho más allá de la letra de la reforma. Lo que está en juego es el significado actual del pacifismo en la sociedad japonesa contemporánea.

Durante décadas, la renuncia al uso de la fuerza como instrumento de política exterior no solo constituyó un principio jurídico derivado del artículo 9 de la Constitución, sino también un elemento central de la cultura política del país.

Aunque ejecutivos anteriores ya habían impulsado reinterpretaciones que ampliaron el papel de las Fuerzas de Autodefensa, la posibilidad de que Japón se convierta en exportador de armamento letal introduce una dimensión cualitativamente distinta.

Para muchos ciudadanos, la cuestión ya no es únicamente qué capacidad militar debe tener Japón para protegerse, sino qué papel desea desempeñar en un entorno internacional cada vez más marcado por la competencia estratégica y la carrera armamentística.

El debate tampoco puede entenderse sin el contexto internacional. Desde hace años, Estados Unidos viene presionando a sus aliados clave en Asia para que asuman una parte mayor de las responsabilidades de seguridad regional. Japón, considerado la pieza clave del dispositivo estadounidense en Asia Oriental, se encuentra en el centro de esa estrategia.

La posibilidad de exportar armamento aparece así vinculada no solo a la defensa nacional, sino también a la voluntad de Tokio de convertirse en un socio más activo dentro de la arquitectura de seguridad impulsada por Washington.

Sin embargo, el alcance de las protestas demuestra que una parte significativa de la sociedad sigue percibiendo la decisión desde una óptica distinta. Más allá del volumen concreto de las movilizaciones, el debate ha reactivado una sensibilidad política que parecía relegada a generaciones anteriores y que vincula la identidad internacional de Japón con su renuncia al uso de la fuerza como instrumento de proyección exterior.

La exportación de armas letales no convierte automáticamente al país en una potencia militar convencional, pero sí erosiona una frontera simbólica que durante décadas había permanecido prácticamente intacta. La pregunta que queda abierta es hasta qué punto esta transformación puede producirse sin poner en cuestión uno de los consensos más duraderos de la sociedad japonesa desde 1945.

Fuente: https://www.naiz.eus/es/info/noticia/20260609/la-batalla-por-el-pacifismo-sale-de-nuevo-a-las-calles-en-japon