Los electores canadienses irán a las urnas el lunes 28 de abril para elegir los 343 miembros del parlamento federal en un contexto marcado por las agresiones comerciales de la segunda presidencia de Donald Trump. La guerra comercial de Trump contra Canadá 2.0 viola el Acuerdo de libre comercio con México y Canadá, renegociado en su primer mandato. Ya ha aumentado aranceles aduaneros para el aluminio y el acero y promete el 2 de abril, “día de la liberación” aumentar los del comercio automotriz, entre otros. Además, agregó la agresión de la soberanía canadiense al insistir en que su objetivo es anexar ese país como 51º estado.
En ese contexto, las elecciones anticipadas no están marcadas por el combate contra el cambio climático o las crecientes desigualdades sociales y económicas. Se desdibujó en el nuevo contexto, que la creciente impopularidad del Gobierno Liberal, luego de 10 años con tres gobiernos liberales consecutivos, se imponía el tradicional deseo de cambio que, desde hace décadas, se traduce en la alternancia en el poder. Esta vez favorable a los conservadores de Pierre Poilievre.
Sin embargo, la situación ha cambiado drásticamente y lo más probable es la elección de un nuevo Gobierno Liberal, dirigido esta vez por el sucesor de Trudeau, Marc Carney.
Y es que funcionó la estrategia de los liberales. El impopular primer ministro Justin Trudeau renunció el 6 de enero pasado. Luego de una corta campaña, el outsider Marc Carney devino jefe del partido liberal y juró como primer ministro el viernes 14 de marzo ante la gobernadora general Mary Simon. Luego, el viernes 23 de marzo, Carney llamó a elecciones para el 28 de abril, centradas en la respuesta canadiense contra Donald Trump.
Marc Carney, que fue jefe del Banco Central de Canadá en la crisis de 2008 y del Banco de Inglaterra Reino Unido durante el Brexit, aparece con la experiencia económica (aunque no política) necesaria para enfrentar a Donald Trump. La estrategia de Carney denuncia que Estados Unidos dejó de ser un aliado fiable de Canadá. Exigió respeto afirmando que la soberanía canadiense no se negocia. Carney propone diversificar los lazos comerciales, principalmente con Europa, destino de su primera gira internacional y promete una respuesta firme contra la guerra comercial de Trump aumentando aranceles que afecten los Estados Unidos, y sean moderados para los canadienses.
La agresiva postura de la Casa Blanca frente a Canadá descolocó completamente al líder conservador Pierre Poilievre. No es por nada que la primera ministra de Alberta, Danielle Smith argumentaba en un medio de ultraderecha estadounidense que Trump debía postergar el alza de aranceles para beneficiar los conservadores.

En efecto, Poilievre propone reducción de impuestos y del aparato estatal, desarrollo de las industrias fósiles, antiinmigrante, de “Ley y Orden”. Una parte importante de su base social está ligada al movimiento ultraderechista internacional que minimiza el cambio climático, es anti-woke y antinmigrante. Compartiendo argumentos del trumpismo, Poilievre apoyó las movilizaciones anti-COVID que se tomaron Ottawa en 2022.
No le ayuda que, por su estilo le califiquen como el Trump canadiense. Aunque los ataques personales descalificadores contra Justin Trudeau, que le dieron buenos resultados, con la partida de Trudeau. Pero en el nuevo contexto, aparecen desconectados de la principal preocupación de los canadienses. El líder conservador de la provincia de Ontario, Doug Ford, fue reelecto haciendo campaña contra los aranceles trumpistas y apoya la estrategia de Marc Carney. Las criticas abundan en los rangos conservadores exigiendo que Poilievre centre su campaña en la respuesta a Trump. Poilievre ha desoído las recomendaciones.
Los liberales benefician de un voto de urna centrado en la defensa de Canadá contra el arrendatario de la Casa Blanca. Pierre Poilievre, parece no haber aprendido las lecciones de Andrew Scheer (2020) y Erin O’Toole (2022) y es el tercer líder conservador que insiste en derrotar a los liberales desde posiciones que van allá del conservadorismo fiscal tradicional de los conservadores canadienses.

Es así como las encuestas apuntan ahora a la elección de un gobierno mayoritario Liberal, luego de que en diciembre estos estaban veinte puntos por debajo de los conservadores. Sin embargo, reina la incertidumbre, nada parece asegurado frente al carácter imprevisible de Trump y los efectos de su guerra comercial el 2 de abril, “Día de la Liberación”.
Carney tiene el desafío de mantener su empuje porque a pesar de copiar algunas medidas de Poilievre, como eliminar el impuesto al carbono, no consigue quitarle apoyo significativo de sectores conservadores moderados. Hasta ahora el crecimiento de apoyo a los liberales en las encuestas, proviene principalmente de la disminución del apoyo al progresista Nuevo Partido Democrático (NPD) y al soberanista Bloque Quebequense (BQ). El NPD le aseguró la sobrevida del gobierno minoritario a cambio de la adopción de políticas progresistas, pero pueden volver al redil. Además, la inexperiencia política de Marc Carney, ya se ha manifestado y puede ser un hándicap fatal en Quebec.
Cuando en México, actualizan la frase “Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos” en Canadá se recuerda el peligro de “dormir al lado de un elefante”.
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