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Canadá no merece ocupar un asiento en el Consejo de Seguridad de la ONU

Fuentes: Canadian Foreign Policy Institute

Canadá, a pesar de su reputación de país pacífico, no está actuando como actor benévolo en la escena internacional. En vez de ello, Canadá se clasifica entre los doce países principales exportadores de armamento y sus armas han alimentado conflictos en todo el mundo, con la inclusión de la devastadora guerra en Yemen. De manera […]

Canadá, a pesar de su reputación de país pacífico, no está actuando como actor benévolo en la escena internacional.

En vez de ello, Canadá se clasifica entre los doce países principales exportadores de armamento y sus armas han alimentado conflictos en todo el mundo, con la inclusión de la devastadora guerra en Yemen.

De manera deplorable, Canadá rehusó unirse a 122 países Representantes de las Naciones Unidas en la Conferencia de Naciones Unidas para negociar un instrumento legalmente vinculante que prohíba las armas nucleares y conduzca a su total eliminación de 2017.

Ottawa también se ha manifestado como enérgico defensor de las políticas de la OTAN en materia de armas nucleares, y actualmente lidera misiones de coalición en Letonia e Irak.

Haciendo eco a la política extranjera del presidente Trump, Canadá ha prestado apoyo a fuerzas reaccionarias en las Américas. El gobierno Trudeau ha llevado a cabo actividades destinadas a derrocar al gobierno de Venezuela reconocido por Naciones Unidas, al tiempo que ha respaldado a gobiernos represivos, corruptos e ilegítimos en Haití y en Honduras. Canadá también ha prestado apoyo a extremistas cristianos quienes recientemente derrocaron al primer presidente indígena de Bolivia electo democráticamente.

En Oriente Medio, Canadá ha tomado el partido de Israel en casi todos los temas de importancia. Desde que llegó al poder, el gobierno de Trudeau ha votado contra más de cincuenta resoluciones de Naciones Unidas que defienden los derechos del pueblo palestino respaldados por la abrumadora mayoría de los Estados miembros. El gobierno canadiense se ha negado a acatar la Resolución 2334 (2016) del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que exhorta a los Estados miembros a que “establezcan una distinción, en sus relaciones pertinentes, entre el territorio del Estado de Israel y los territorios ocupados en 1967”. Por el contrario, Ottawa presta ayuda económica y comercial a los asentamientos ilegales de Israel emprendidos. Ottawa ha declarado que, si ocupa un escaño en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, “apoyará” a Israel ante este último.

Las compañías mineras canadienses son responsables de innumerables abusos ecológicos y de derechos humanos en todo el mundo. Aun así, Ottawa defiende a las empresas mineras más controvertidas y se niega a restringir el apoyo público a las empresas responsables de los abusos. El presidente del Grupo de Trabajo sobre la cuestión de los derechos humanos y las empresas transnacionales y otras empresas criticó al gobierno de Trudeau por negarse a frenar los abusos de las mineras, mientras que el Relator Especial de la ONU sobre los derechos humanos y las sustancias y desechos peligrosos ha denunciado el “doble rasero” aplicado a las prácticas mineras canadienses dentro y fuera del país.

Al no cumplir con sus responsabilidades como ciudadano global, Canadá continúa oponiéndose a la Enmienda de Prohibición adoptada por el Convenio de Basilea sobre el control de los movimientos transfronterizos de los desechos peligrosos y su eliminación desde los países de la OCDE/UE y Liechtenstein a todos los demás países, principalmente a países en desarrollo o países con economías en transición, que se hizo vinculante a fines de 2019 tras la ratificación por parte de 97 Estados miembros. Ottawa tampoco ratificó el Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes de Naciones Unidas.

Ottawa se ha negado a ratificar más de 50 convenios de la Organización Internacional del Trabajo.

En noviembre de 2019, Canadá se negó una vez más a respaldar una resolución de Naciones Unidas ampliamente apoyada destinada a “Combatir la glorificación del nazismo, el neonazismo y otras prácticas que contribuyen a exacerbar las formas contemporáneas de racismo, discriminación racial, xenofobia y formas conexas de intolerancia”.

Al violar la Declaración de Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos autóctonos, el gobierno de Trudeau envió a la fuerza policial militarizada al territorio no cedido de la Nación Wet’suwet’en Nath para forzar la instalación de un gasoducto.

El Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas documentó recientemente varias formas en que Canadá incumple con sus obligaciones para con los pueblos autóctonos en virtud del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.

Ignorando a las víctimas de primera línea, Ottawa se niega a mantener el petróleo sucio de Canadá en su suelo y se encamina a emitir significativamente más gases de efecto invernadero de lo que convino en el Acuerdo de París de 2015 y los acuerdos climáticos anteriores. El gobierno canadiense figura entre los emisores per cápita más elevados del mundo, subvenciona el mayor crecimiento de las arenas bituminosas de alta emisión, a expensas de las naciones empobrecidas que son las más afectadas por los impactos de la crisis climática a la cual apenas han contribuido.

La comunidad internacional no debe recompensar el mal comportamiento. Opóngase a la candidatura de Canadá para obtener un asiento en el Consejo de Seguridad de la Naciones Unidas.

Más información: https://www.telesurtv.net/opinion/Consejo-de-Seguridad-de-la-ONU-10-razones-por-las-que-Canada-no-merece-un-escano-20200605-0054.html

#NoCSONUparaCanada #NoUNSC4Canada

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