¿Usted se ha preguntado qué hubiera pasado si algún gobierno de América Latina, Asia, África o Europa se adueñara de una empresa estadounidense estacionada en esos territorios para entregársela en bandeja de plata a una persona que no estuviera de acuerdo con la política de Washington? Lo más probable que Estados Unidos les impusiera abrumadoras sanciones económicas o les lanzara una agresión militar.