Tan solo seis meses después de ser investido presidente de Bolivia, Rodrigo Paz enfrenta una de las peores crisis de los últimos 40 años. Tras tres semanas de bloqueos de carreteras —escasez de alimentos, combustibles y medicamentos— y protestas de los más variados sectores, la tensión va en aumento. Pese a que hasta ahora mantuvo una cerrazón respecto al diálogo y las demandas de la población, el 21 de mayo anunció cambios en el Gabinete y la creación de un consejo social y económico con el objetivo de acercarse a la sociedad.