Durante mucho tiempo Volkswagen fue la empresa que encarnaba el modelo alemán. El grupo de Wolfsburgo arrollaba a la competencia con sus ventas y sus beneficios y representaba el éxito descarado de la República Federal. A través de él, se reconocía toda la constelación de los «líderes mundiales», los «Weltmarktführer», que por entonces abundaban en Alemania.