En 2023, el Gobierno argentino firmó contratos de extracción de litio con empresas multinacionales por valor de miles de millones de dólares. En Chile, el cobre sigue saliendo a un ritmo que ningún gobierno ha logrado frenar. En Venezuela, el petróleo financia un Estado que no puede permitirse no financiarlo. En la República Democrática del Congo, el cobalto que alimenta las baterías de los coches eléctricos europeos se extrae en condiciones que ningún país europeo toleraría dentro de sus fronteras.