
Aunque reconoce que la globalización ha terminado, la segunda del FMI hace un llamamiento a los gobiernos para que «preserven la cooperación económica en medio de la fragmentación geoeconómica» debida a la segunda Guerra Fría.
Aunque reconoce que la globalización ha terminado, la segunda del FMI hace un llamamiento a los gobiernos para que «preserven la cooperación económica en medio de la fragmentación geoeconómica» debida a la segunda Guerra Fría.
Convulsionado internamente por el incremento de la violencia y debilitado internacionalmente por la crisis que desató contra México, Ecuador convoca a las urnas el próximo 21 de abril.
Ante la mirada atónita de las naciones occidentales encabezadas por Estados Unidos y la Unión Europea, lejos de debilitarse las economías de Rusia y China éstas se han ampliado enormemente en los dos últimos años.
El otro día, mientras entrevistaba a Josefina L. Martínez por videoconferencia desde mi casa en Ohio, Estados Unidos, llamaron a la puerta. Me tuve que disculpar ante la entrevistada, quien, desde Madrid, vio cómo abrí la puerta para recibir una pesada caja de cartón. “¡No es un envío de Amazon, eh, es Correos!”, me apresuré a aclarar cuando volví a la pantalla. “Y el cartero es funcionario”. “No te preocupes”, me contestó Martínez. “Es imposible evitar a Amazon”.
Es una obra que se repite una y otra vez en el espectáculo general de la economía. A intervalos regulares, un armario se abre y un ministro de finanzas descubre con horror la existencia de instrumentos de deuda que él mismo ha colocado en el armario. Sobreviene un pánico general bien ensayado, con portazos y todo el mundo clamando bancarrota, apelando a la responsabilidad y amenazando con un ataque a los mercados financieros.
La pérdida de competitividad europea se ha agravado por una doble pinza -el fin de la energía barata rusa y el retroceso comercial con China- además del riesgo latente del muro arancelario que levantaría Donald Trump en caso de victoria en las urnas. Mario Draghi cree que este triple shock, una probable quiebra de la globalización y el ‘tsunami’ geopolítico obligan a la UE a aplicar un fuerte intervencionismo
Actualmente estamos observando un preocupante aumento de la retórica militar por parte de los líderes políticos mundiales. Esta escalada del discurso bélico, probablemente fruto del debilitamiento del sentido común político-militar que solía guiar las relaciones entre las superpotencias nucleares, podría desembocar en un conflicto nuclear.