Las marchas y actos en conmemoración del inicio de la última dictadura este 24 de marzo marcaron un jalón en el volumen y alcance de la movilización popular. Allí se conjugaron dos elementos interdependientes: El repudio a la dictadura y la reivindicación de los 30.000 desaparecidos en primer lugar. Y con potencia nada desdeñable, el rechazo a la política del actual gobierno.