Jair Bolsonaro, quien se ha contagiado de covid-19, continúa amenazando con violar la Constitución y se niega a cumplir disposiciones del Supremo Tribunal Federal. Muchos aventuran que podría estar pensando en dar cauces no democráticos a la crisis institucional que vive su gobierno. La democracia brasileña nació con concesiones excesivas al poder militar. Ese «pecado original» irresuelto puede explicar algo de lo que ocurre hoy en el país.
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El presidente de Brasil se convirtió en un Calígula posmoderno. Vetó una ley del Congreso que fijaba la asistencia de emergencia a los pueblos originarios y las comunidades quilombolas. Las coincidencias de su política con los delirios del emperador romano ya componen una tragedia.
El trabajo a través de plataformas de aplicaciones viene incidiendo en las reflexiones sobre los cambios en el mundo del trabajo desde hace cierto tiempo. Sin embargo, en el contexto de la pandemia, las aplicaciones que gestionan las entregas han proliferado y además del crecimiento del sector, han revelado la precariedad de los trabajadores que no tienen asistencia ni protección social. El punto culminante fue el 1° de julio, cuando los repartidores decidieron parar y denunciar sus condiciones de trabajo.
Hay una fuerte dosis de ironía de la vida en la imagen del ultraderechista Jair Bolsonaroadmitiendo que está infectado por covid-19.
El presidente brasileño Jair Bolsonaro anunció haber contraído el coronavirus que subestimó durante más de cuatro meses. “Positivo, positivo” respondió con el lenguaje de los militares y tono que mezclaba la impostación heroica con el melodrama, cuando los periodistas le preguntaron si estaba infectado. Muchos temen que sea una forma de desviar la atención de los graves problemas sociales, económicos, políticos y sanitarios del país.
La broma en Brasil es que, finalmente, Bolsonaro tiene algo positivo. Su examen en el hospital de las FFAA, en Brasil, dio positivo para el nuevo coronavirus.
Brasil ya ha superado las 60.000 muertes por Covid-19, según datos oficiales. En términos absolutos, es la mayor tragedia humanitaria de la historia nacional.
El Brasil del ultraderechista Jair Bolsonaro sigue sorprendiendo: luego de Carlos Decotelli, quien renunció al ministerio de Educación para el cual había sido nombrado antes aún de asumir el puesto, Renato Feder desistió antes siquiera del nombramiento formal.
El pasado viernes el ultraderechista Jair Bolsonaro anunció, por medio de parlamentares que giran a su alrededor, que invitó al actual secretario de Educación de la provincia de Paraná, Renato Feder, a ser ministro. El mismo Feder confirmó que aceptó la invitación. Lo que ninguno de los dos dijo es cuándo la invitación será formalizada y Feder asumirá el ministerio.
Fue tras su participación en la conversación que mantuvieron con el ex presidente brasileño Lula Da Silva y el presidente argentino Alberto Fernández, el último 26 de junio, en la Universidad de Buenos Aires (UBA), que declaró: “Hay una alianza para proteger al líder político Lula, pero no de apoyo total al PT”, analizó.