Desde que asumió el cargo, Jair Bolsonaro ha tratado de poner en práctica un proyecto neofascista basado en un discurso de muerte, la adopción de medidas autoritarias destinadas a retirar las limitadas libertades democráticas existentes y el cierre dictatorial del régimen político. Además, el gobierno actúa para eliminar los derechos sociales, destruir y privatizar los servicios públicos y el medio ambiente, y proteger los privilegios y beneficios de los grandes capitalistas.
Categoría: Brasil
En los últimos días el ultraderechista presidente Jair Bolsonaro cambió radicalmente de conducta. Bajó de manera sensible el tono agresivo con que se dirigía al Congreso y al Supremo Tribunal Federal y dejó de participar de manifestaciones callejeras anti-democráticas que piden la intervención militar. Al contrario de lo que venía impulsando – una ruptura con los demás poderes constitucionales –, pasó a defender “un clima de entendimiento” con el Congreso y la corte suprema.
Siete reflexiones sobre la izquierda brasileña en relación con Bolsonaro.
Las solicitudes de entrega a domicilio son la principal fuente de ingresos para más de 3,8 millones de brasileños. Los que caminan por las calles de las grandes ciudades ya se han acostumbrado al ballet de bicicletas y motocicletas en el tráfico, el problema es que estos trabajadores, generalmente muy jóvenes y de la periferia, llevan en su mochila una rutina agotadora de más de 12 horas de trabajo, salarios cada vez. menores y sin relación laboral con las multinacionales contratantes.
Michel Gherman afirma que el gobierno de Bolsonaro refleja la estética y la cultura nazis y que, si no ha podido desarrollar aún más las políticas nazis con las que sueña, es sobre todo por su incompetencia.
En sus años del bachillerato, alrededor de los 17 o 18 años, André Tadao Kameda descubrió que el mayor escritor de su país era negro. «Hasta entonces, las cosas no estaban muy claras, recuerda el joven. Machado de Assis es un gran clásico en Brasil, pero el tema nunca había sido discutido en clase. Ese año, el profesor finalmente mencionó el color de su piel… pero sin insistir demasiado sobre el asunto.»
Una peculiar condensación de crisis económica, política, sanitaria y social atraviesa con fuerza a Brasil.
Casi toda la gran prensa brasileña (encabezada por el grupo multimedia Globo, con influencia decisiva en todo el país, a través de sus TVs abiertas, desde los años 60) está en guerra abierta contra Bolsonaro.
Este martes se conoció una orden de compra solicitada por La Moneda: 2 kg de paté de jabalí por $71.400, un pote de 2 kg de queso ciliegine por $85.680, 2 kg de mousse de pato por $71.400, además de caviar de salmón y trucha y otros productos de lujo. Pero el Rey Piñera además rompió los protocolos en un funeral –ya lo había hecho antes al visitar Plaza Dignidad, una provocación- mientras pone las penas del infierno a quienes infracta las medidas sanitarias.
El crimen de George Floyd volvió a poner la cuestión del racismo en el centro del debate público. Pero no se trata solo de Estados Unidos. En Brasil también escalan los crímenes racistas. La realidad racista del país está siendo silenciada y debe ser exhibida.