El auge de los precios de las materias primas a principios de este siglo se ha atribuido a menudo a un superciclo de materias primas, es decir, a una subida de precios mayor de lo que cabría esperar en auges normales. Esto obedeció en alta medida a algunos minerales, ya que la mayoría de los incrementos de precios de los productos básicos agrícolas fueron más modestos.