Contrario a lo que elucubraron Estados Unidos y Europa Occidental para tratar de aislar a Rusia, las relaciones del gigante euroasiático se han reforzado enormemente con China, así como con naciones de Asia, África y América Latina. Pero el fortalecimiento de los intercambios y cooperación entre Moscú y Beijing es el que más preocupa a los halcones de Washington.