Mientras la producción escrita sobre la renta básica (RB) crece día a día, no ocurre lo mismo con la renta máxima (RM), esto es, el pago de una tasa marginal del 100% a partir de determinada cantidad de riqueza y renta.
Mientras la producción escrita sobre la renta básica (RB) crece día a día, no ocurre lo mismo con la renta máxima (RM), esto es, el pago de una tasa marginal del 100% a partir de determinada cantidad de riqueza y renta.
Las recesiones generadas por la covid-19 han afectado a la mayoría de los países y han requerido respuestas fiscales masivas. Si bien la mayoría de los países en desarrollo luchaban contra una deuda creciente incluso antes de la pandemia, muchos países industrializados también enfrentan presiones macroeconómicas sin precedentes a pesar de los recortes de gastos anteriores debido a las políticas de «consolidación fiscal».
Con la pandemia de la covid-19, el planeta está sufriendo la peor crisis económica desde el periodo de Entreguerras. Desempleo, inseguridad alimentaria, abandono escolar… los efectos del «gran encierro» se hacen sentir en todas partes, pero es en los países pobres donde sus repercusiones afectan con más dureza. Con una estructura laboral en la que predomina el sector informal, muchos trabajadores carecen de protección social alguna
Las alianzas público-privadas, la captura de nuevos mercados, las alfombras rojas para atraer capital que especula y/o desahucia, el rescate público de empresas privadas, así como el blindaje político-jurídico de los intereses corporativos vía tratados comerciales siguen siendo las prioridades de los diferentes gobiernos de turno.
Poco a poco, sin hacer mucha alharaca, el yuan continúa creciendo en el comercio mundial y en las corrientes de inversión, mientras el sistema monetario internacional dominado por el dólar experimenta cambios.
La Comisión Europea busca una fórmula para rodear el veto de Orbán y Morawiecki que bloquea los fondos anticrisis y los presupuestos de la UE para 2021-2027, lo cual dejaría en el aire programas como Erasmus
El Black Friday es para Adbusters (que podríamos traducir como los revienta publicidad o pincha anuncios) un “monstruo diabólico” que supone la máxima expresión del mayor experimento social que se ha llevado a cabo con los seres humanos: la publicidad y el consumismo.
La crisis del coronavirus está evidenciando los insostenibles niveles de desigualdad económica y social de las sociedades actuales, pero a la vez funciona como un elemento de profundización de esta desigualdad endémica. Incluso un último informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) habla del efecto «desproporcionado» de la pandemia hacia los más pobres y a la necesidad de aumentar la carga fiscal a los más ricos y a las empresas rentables para pagar la factura de la crisis y destinar los renovados ingresos a la salud y a la protección social.