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¿Cuándo se considerará una masacre el asesinato de civiles árabes?

Fuentes: Znet

Informes recientes sobre Irak indican sin ninguna duda que el ejercito de ocupación de EE.UU. ha emprendido una nueva «táctica» de su menú de atrocidades, en un intento de combatir los crecientes ataques de la resistencia iraquí contra sus soldados. Las masacres de iraquíes al «viejo estilo» han llegado a ser tan comunes últimamente que […]

Informes recientes sobre Irak indican sin ninguna duda que el ejercito de ocupación de EE.UU. ha emprendido una nueva «táctica» de su menú de atrocidades, en un intento de combatir los crecientes ataques de la resistencia iraquí contra sus soldados. Las masacres de iraquíes al «viejo estilo» han llegado a ser tan comunes últimamente que incluso los «aliados» iraquíes de EE.UU. se vieron forzados a condenarlos sin reservas.

Desgraciadamente, entre los gobiernos occidentales reina el silencio. Después de todo, las victimas de la masacre son sólo árabes. No sólo hay una apatía alarmante hacia la proliferación de este fenómeno, sino también hay una aversión despreciable a llamarlo por su nombre. Al mismo tiempo, en occidente muchos se levantan en armas condenando la «masacre» de focas, ballenas, delfines o unos pocos hombres blancos en cualquier lugar del mundo.

Las masacres «modernas», es decir los bombardeos indiscriminados -que el año pasado incluyeron el uso de fósforo- en barrios civiles iraquíes de ciudades «rebeldes» como Falluja y Qa´im, siempre han sido un estándar en las tácticas de EE.UU. y británicas. Pero para el imperio y sus vasallos. esos actos de terrorismo de estado «limpios», de alta tecnología, ejecutados por control remoto, siempre fueron más fáciles de defender y de presentar como ataques «selectivos» al «enemigo», especialmente a los medios patéticamente obedientes. El asesinato directo y sucio de civiles, particularmente atándoles las manos y disparándoles en la cabeza, como una ejecución, no ha sido tan común, aunque se ha puesto en práctica en varias ocasiones en Irak desde su invasión (1). Ahora cada vez más aparece en las noticias, pero en un lenguaje que en efecto, si no siempre con intención, conduce a desinfectarlo, incluso a normalizarlo como una desagradable, pero inevitable parte de la «guerra». Si esta resistencia a usar el término masacre no es deliberada, solo puede reflejar un profundo racismo entre los periodistas occidentales que no pueden usar los mismos estándares éticos o profesionales al informar sobre asesinatos de civiles árabes que los que usan normalmente cuando se trata de victimas «blancas» en situaciones similares.

Hace un mes, por ejemplo, el ejército de EE.UU. cometió al menos dos masacres, matando a sangre fría decenas de civiles iraquíes, incluyendo cuatro niños y un bebé de seis meses, y sin embargo, ninguna de ellos fue considerado una masacre por los medios. El 15 de marzo, cerca de Bagdad, la policía iraquí informó de lo siguiente (2):
«Las fuerzas americanas utilizaron helicópteros para lanzar tropas sobre una casa de Faiz Harat Khalaf situada en el pueblo de Abu Sifa en el distrito Ishaqi. Las fuerzas americanas reunieron a los miembros de una familia en una habitación y ejecutaron a 11 personas, incluyendo cinco niños, cuatro mujeres y dos hombres, luego bombardearon la casa, quemaron tres vehículos y mataron a sus animales.»

Un comandante de la policía local dijo que las autopsias realizadas en el hospital «revelaron que todas las victimas tenían tiros en la cabeza y que todos los cuerpos estaban esposados». Es de suma importancia resaltar que la fuerza policial iraquí se recluta, entrena y se le asignan tareas bajo la vigilante supervisión de EE.UU.
Una masacre similar se cometió en Hadita, en noviembre del año pasado, como un acto de venganza después de un ataque con bomba a las fuerzas de EE.UU. Una niña de nueve años, superviviente de ese crimen, que vivía en una casa cerca del lugar del crimen, contó a la revista Time que después de la explosión su padre comenzó a leer el Corán. «Primero, entraron a la habitación de mi padre, donde estaba leyendo el Corán, y escuchamos disparos. No podía ver sus caras muy bien, solo sus armas sobresaliendo por la puerta. Vi como disparaban a mi abuelo en el pecho y luego en la cabeza. Luego mataron a mi abuela». En total, 15 iraquíes fueron masacrados en este incidente.
Sin embargo, el periodista de The Guardian, o su editor, prefirió no referirse al «suceso» como una masacre. También evitó utilizar cualquier término de repulsión utilizado normalmente al describir «incidentes» similares, particularmente aquellos con victimas blancas.

El domingo, 26 de marzo, se informó en The Guardian sobre otra masacre americana en Irak. Nadie menos que el Ministro para la Seguridad iraquí lo describió como sigue:

«En las oraciones del anochecer, soldados americanos acompañados por tropas iraquíes asaltaron la mezquita Mustafa y mataron a 37 personas. Ellas (las víctimas) estaban desarmadas. (Los soldados estadounidenses) entraron, ataron a la gente y les dispararon a todos. No dejaron a ningún herido».

Al calificar la masacre de la mezquita como un «asalto», The Guardian citó al Coronel estadounidense Barry Jonson, que dijo «Tal como nosotros observamos el lugar y las actividades que allí se llevaban a cabo, es difícil para nosotros considerarlo un lugar de oración», añadió «no lo identificamos como una mezquita…creo que este es un asunto de percepción». En consecuencia, el ejército de EE.UU. concluyó que «no se entró ni dañó ninguna mezquita». ¡Por supuesto! Podría parecer que tampoco se masacró a ningún humano, pues eran meros iraquíes. Es, al fin de al cabo, «un asunto de percepción».

The Independent, que suele ser más valiente a la hora de dar noticias sobre Irak, informó del mismo incidente de este modo (4): «Las fuerzas de los EEUU matan a 22 personas e hieren a ocho en una mezquita del este de Bagdad.» Si bien se le llama por su nombre a la mezquita, The Independent no llegó a denominar el «incidente» una masacre. «Disparos», «matanza», pero no masacre.

Para muchos árabes, estas masacres en Irak evocan el recuerdo de las atrocidades en el campo de refugiados de Jenín en 2002, cuando las fuerzas de ocupación israelíes derribaron muchos hogares y dispararon indiscriminadamente a cualquier palestino que se moviese, matando a decenas e hiriendo a centenares. El hecho de que la resistencia armada palestina en el campo fuese extraordinariamente fiera -y se puede añadir que heroica también, causando la muerte de 20 soldados de ocupación, se utilizó como un pretexto para justificar el brutal asesinato de civiles inocentes.

Un informe de la BBC de los primeros hallazgos de un equipo de investigación de Amnistía Internacional, que visitó el campo de refugiados de Jenín justo después de la retirada de las tropas israelíes, decía (5):
«Un experto forense británico que ha tenido acceso a la ciudad cisjordana de Jenín dice que las pruebas apuntan a una masacre por parte de las fuerzas israelíes (…) El profesor Derrick Pounder, que forma parte del equipo de Amnistía Internacional que tuvo acceso a Jenín, dijo que vio cuerpos tirados por el suelo en las calles y recogió testimonios de testigos de las muertes de civiles».

El entonces ministro de exteriores, Shimon Peres, que inicialmente dijo a Ha´aretz que había tenido lugar una masacre en Jenín, retractándose más tarde de esta afirmación, dijo categóricamente que bajo ninguna circunstancia Israel debía permitir el acceso al campo de investigadores de la ONU. De hecho, Israel con el apoyo de EE.UU. y apaciguado por el Secretario General de la ONU Kofi Annan (6) se negó a permitir que la ONU investigase las atrocidades cometidas por Israel en Jenín. Nunca se permitió que la ONU examinase imparcialmente si los crímenes indiscriminados cometidos en Jenín constituyeron o no una masacre. Pero lo que queda rotundamente claro de todos los informes objetivos es el hecho de que Israel cometió los siguientes crímenes de guerra en Jenín (7).

«La prohibición sistemática del suministro de alimentos, agua y suministros médicos a la totalidad de la población civil del campo de refugiados de Jenín a pesar de la necesidad urgente de dichos suministros; prohibición sistemática de asistencia médica a la totalidad de la población del campo cuando se sabía que muchas personas requerían urgentemente dicha asistencia debido a heridas sufridas durante los conflictos y/o condiciones médicas no relacionadas con este hecho, el uso deliberado de civiles no combatientes como escudos humanos para facilitar las operaciones militares; tortura, malos tratos, privaciones y humillación de hombres y jóvenes arrestados en masa con el único cargo de ser residentes del campo de refugiados de Jenín; ejecuciones sumarias, implantación de la política disparar a matar contra individuos claramente identificables como civiles no combatientes con el pretexto del cumplimiento estricto de un prolongado toque de queda mantenido sin interrupción; destrucción deliberada de edificios sin aviso previo, donde se tenia conocimiento que residían civiles no combatientes, cuando dicho aviso no hubiese impedido operaciones militares; y destrucción generalizada de propiedades después de la finalización de hostilidades militares con objetivo punitivo en lugar de operativo.»

Lo dicho anteriormente y el pánico inicial israelí llevo a muchos medios a sospechar que lo ocurrido fue una masacre. Sin embargo, bajo intimidación, acusaciones y amenazas israelíes sin precedentes, las informaciones iniciales de los medios de una masacre en Jenín se retiraron rápidamente de la circulación. Las fuentes informativas influenciadas por Israel atacaron más tarde a quienes se atrevieran siquiera a pensar en una masacre, particularmente cuando el total de palestinos asesinados por los soldados israelíes resultó ser «sólo 56».

Ya sea en Irak o en Palestina, se plantea una pregunta decisiva: ¿Cuántos civiles árabes tienen que ser asesinados para que los medios occidentales, patentemente hipócritas, reconozcan una masacre como tal?

* El escritor es un analista político palestino independiente

Notas:
1] Omar Barghouti, Un carta abierta a la mayoría de los norteamericanos: Habéis perdido vuestra coartada. (An Open Letter to Most Americans: You’ve Lost Your Alibi), CounterPunch, September 25/26, 2004.
[2] Julian Borger, La policía iraquí afirma que las tropas de EE.UU. han ejecutado a una familia. (Iraqi police claim US troops executed family), The Guardian, March 21, 2006.
[3] Jonathan Steele and Qais al-Bashir, Grupos rivales chiítas se unen contra EE.UU. después del ataque a una mezquita. (Rival Shia groups unite against US after mosque raid) The Guardian, March 28, 2006.
[4] Patrick Cockburn, Soldados de EE.UU. matan a 22 en un ataque a una mezquita de Bagdad. (US soldiers kill 22 in attack on Baghdad mosque), the Independent, March 27, 2006.
[5] BBC News Online, Aumentan las pruebas sobre la masacre de Jenín. (Jenín ‘Massacre Evidence Growing),’ April 18, 2002.
[6] Omar Barghouti, En el mejor interés de Israel. (Israeli Best Interes)t, CounterPunch, May 9, 2002.
[7] Mouin Rabbani, ¿Fue una masacre lo que hizo Israel en el campo de refugiados de Jenín? (Did Israel Perpetrate a ‘Massacre’ in the Jenín Refugee Camp?), ZNet, April 25, 2002.

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