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Cuba, Venezuela y Boliva, ahora sí otro mundo es posible

Fuentes: Rebelión/Prensa Latina

Cuba, Venezuela y Bolivia desarrollarán acciones conjuntas, favorablemente recíprocas, como resultado de los acuerdos suscritos el pasado 28 de abril en La Habana, en el marco de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA). La Habana y Caracas, en un esfuerzo unido para apoyar al país del altiplano -ahora el más joven […]

Cuba, Venezuela y Bolivia desarrollarán acciones conjuntas, favorablemente recíprocas, como resultado de los acuerdos suscritos el pasado 28 de abril en La Habana, en el marco de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA). La Habana y Caracas, en un esfuerzo unido para apoyar al país del altiplano -ahora el más joven miembro del ALBA-, decidieron eliminar de inmediato los aranceles o cualquier tipo de barrera no arancelaria aplicable a las importaciones procedentes de Bolivia.

Igualmente, garantizaron a La Paz la compra de las cantidades de productos de la cadena oleaginosa y otros productos agrícolas e industriales que pudieran quedar sin mercado como resultado de los Tratados de Libre Comercio promovidos por Estados Unidos o gobiernos europeos. Facilitarán también su colaboración financiera, técnica y de recursos humanos para el establecimiento de una línea aérea del Estado boliviano, así como para la organización y participación en competencias deportivas y bases de entrenamiento para desarrollar las distintas disciplinas.

En este aspecto, Cuba puso a la disposición de Bolivia el uso de sus instalaciones y equipos para controles antidopaje en las mismas condiciones conferidas a los deportistas cubanos.

Los gobiernos de Cuba y Venezuela acordaron promover las acciones necesarias para favorecer, sin condicionamiento alguno, la justa demanda por la condonación de la deuda externa boliviana, serio obstáculo para la lucha contra la pobreza y la desigualdad. A la vez, Bolivia contribuirá con la exportación de sus productos mineros, agrícolas, agroindustriales, pecuarios e industriales requeridos por Cuba y Venezuela, y asimismo contribuirá a la seguridad energética con su producción de hidrocarburos excedentarios. Esa nación eximirá de impuesto sobre utilidades a toda inversión estatal y de empresas mixtas que forme con los otros dos países, en reciprocidad a la medida similar adoptada por ellos.

Un interesante aporte será el de la experiencia boliviana en el estudio de los pueblos originarios, en la recuperación de los conocimientos ancestrales de la medicina natural y en el intercambio de experiencias para la investigación científica sobre los recursos naturales y de patrones genéticos agrícolas y ganaderos. También se creó una entidad cubanoboliviana no lucrativa que garantiza intervenciones quirúrgicas de calidad y gratuitas a todos aquellos bolivianos afectados de enfermedades oftalmológicas que carecen de recursos económicos. Cuba aporta sus especialistas y sus equipamientos de alta tecnología para ofrecer una esmerada atención a los pacientes.

Cuba elevará a seis el número de centros oftalmológicos donados a Bolivia con capacidad para operar no menos de 100 mil personas por año y ratificó la oferta al país del altiplano de cinco mil becas para la formación de médicos y especialistas en Medicina General Integral.

La nación antillana mantendrá en Bolivia, durante todo el tiempo que La Paz considere oportuno, a los 600 especialistas médicos enviados con motivo del grave desastre natural de enero pasado y donará 20 hospitales de campaña con servicios de cirugía, laboratorios, tratamientos intensivos y de atención de urgencias a pacientes afectados de accidentes cardiovasculares.

Cuba transmitirá a Bolivia sus experiencias en materia de ahorro energético y, junto con Venezuela, eximirá de impuestos sobre utilidades a toda inversión estatal y de empresas mixtas, incluso de capital privado boliviano; asimismo, las exportaciones de bienes y servicios cubanas podrán sufragarse con productos de esa nación. Por su parte, Venezuela le ampliará el suministro de crudo, productos refinados y asfalto para satisfacer la demanda interna del país y suministrará asistencia técnica para el desarrollo de proyectos de ampliación de infraestructuras petroquímicas y siderúrgicas. Venezuela garantiza cinco mil becas a bolivianos para estudios en diferentes áreas de interés en el desarrollo productivo y social y creará un fondo de hasta 100 millones de dólares para el financiamiento de proyectos e infraestructuras de ese país. Además, donará 30 millones de dólares para necesidades de carácter social y productivo, así como asfalto y una planta de mezclado de asfalto, destinados a construcción y mantenimiento de caminos.

Por último, Caracas incrementará las importaciones de productos bolivianos, pone a disposición de La Paz su infraestructura y equipos de transporte aéreo y marítimo para apoyar planes de desarrollo económico y social y materializará convenios bilaterales en la esfera de las telecomunicaciones, incluso con el uso de satélites.

El acto protocolario se desarrolló en el Palacio de Convenciones. Morales suscribió los convenios de adhesión de su país al ALBA en presencia de sus homólogos venezolano y cubano. A su vez, Fidel Castro y Hugo Chávez rubricaron con el líder boliviano otro documento para la implementación de esa iniciativa integracionista, dirigida a la construcción de una verdadera unión latinoamericana y caribeña. El acuerdo tiene como propósito esencial «la transformación de las sociedades, haciéndolas más justas, cultas, participativas y solidarias». Ambos instrumentos reflejan de forma fraternal y amistosa la relación de confianza recíproca existente entre los tres países.

En rueda de prensa, Morales explicó que su propuesta de Tratado de Comercio de los Pueblos (TCP) se complementa con el ALBA. Según su promotor, el TCP es un modelo de integración basado en la cooperación, la solidaridad y la voluntad común para avanzar hacia grados más altos de desarrollo. Además, busca satisfacer las necesidades y anhelos de los países latinoamericanos y caribeños y preservar su independencia, soberanía e identidad. Así como el ALBA derrotó al Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA), que promueve Estados Unidos, el TCP debe derrocar a los de libre comercio (TLC) de igual procedencia, subrayó.

El líder de la nación andina aseguró que la adhesión de su país al ALBA beneficiará a su pueblo y garantizará mercados internacionales para pequeños productores, microempresarios, cooperativistas, empresas y asociaciones comunitarias.

Que muchos productos bolivianos, destacó, tengan arancel cero es muy importante para nuestra nación. Asimismo, Morales elogió la solidaridad impulsada por Cuba y Venezuela, países -dijo- que entienden la situación de Bolivia en asuntos de comercio y cooperación. Al respecto, agradeció la voluntad de ambos de ayudar a la nación andina a salir de su negativa situación económica, que se llevará a cabo sin chantajes ni condicionamientos, enfatizó.

Posteriormente, los tres presidentes hablaron en un acto público ante veinticinco mil personas en la Plaza de la Revolución de La Habana. El presidente de Bolivia, Evo Morales, exhortó a los gobiernos y pueblos de América Latina a defender la unidad por encima de intereses sectoriales o regionales y anunció que «llegó la hora de liberar» la región. Criticó a gobiernos como el de Estados Unidos y a las «oligarquías saqueadoras» de las naciones latinoamericanas, ajenas a los propósitos de integración. Se congratuló por la adhesión de su país al acuerdo para la implementación de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), al cumplirse este sábado un año de la firma de ese pacto entre sus homólogos de Cuba, Fidel Castro, y Venezuela, Hugo Chávez.

Afirmó que dichos acuerdos, incluido un Tratado de Comercio de los Pueblos (TCP), favorecen a los pueblos indígenas de Bolivia y de América, los «condenados al exterminio, históricamente despreciados y humillados, marginados, excluidos y alienados política y culturalmente».

El jefe del Estado andino indicó que su llegada al poder, en enero pasado, busca «cambiar la historia negra de explotación y saqueo a nuestros recursos naturales». Aseguró que los pueblos aborígenes, junto al movimiento social, acompañarán la lucha de nuestros comandantes (Fidel Castro y Chávez) hasta liberar a Latinoamérica. Si queremos liberar a Latinoamérica, me he convencido de que es importante liberar nuestros recursos naturales, apuntó, al instar a la organización y la preparación para recuperar los bienes de las empresas petroleras transnacionales «que hicieron tanto daño a Bolivia». Al respecto, abogó por hacer aportes a la unidad por la vida, por la dignidad y por la identidad, para emancipar a toda la región frente a los intereses hegemónicos de Washington.

Morales destacó que el ALBA constituye un proyecto que no sólo integra a tres países, sino que garantizará mercados para los microproductores, artesanos e indígenas de Sudamérica. Agradeció a Venezuela el apoyo que les ha prestado para dotar de documentos de identidad, hasta el momento, a unos 50 mil indígenas residentes en zonas rurales bolivianas, así como la concesión de 100 millones de dólares de créditos y un donativo de cooperación de otros 30 millones.

«Jamás abandonará nuestro gobierno la lucha de los pueblos por la liberación», remarcó el líder indígena, al citar como otro ejemplo de la cooperación solidaria del ALBA la operación de unos siete mil bolivianos en apenas cuatro meses.

En otra parte de su discurso, el dignatario afirmó que cuando uno se suma a la lucha de su pueblo con transparencia, honradez y consecuencia, «podemos llegar al lado de Fidel (Castro) y del compañero Hugo Chávez». Rememoró sus anteriores visitas a La Habana como dirigente cocalero y la contrastó con el trato recibido como jefe de Estado, pero ratificó su compromiso de seguir avanzando en la lucha. «No importa que los oligarcas y transnacionales conspiren», acotó. Aseguró que persisten conspiraciones y provocaciones, pero negó tener miedo y aseguró estar preparado para «derrotar al imperialismo y a las oligarquías saqueadoras de nuestros recursos naturales».

Por su parte, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en su intervención vaticinó la caída del imperio usamericano en el presente siglo, ante la pujanza integracionista de los pueblos. Aseguró que el desplome de las pretensiones hegemónicas de Estados Unidos es inevitable. «A ustedes les va tocar ver el fin del imperio», dijo a los presentes. Frente a esa realidad, el mandatario venezolano resaltó la construcción de las bases de un modelo integracionista genuino entre los pueblos del Caribe y América Latina. Al referirse a Bolivia, Chávez subrayó que nació como un sueño hace 180 años y fue desde entonces como la plataforma concreta que muchos pretendieron construir.

Todo lo que podamos hacer está a la orden de tu pueblo, así como todos nuestros esfuerzos para refundar la libertad, dijo dirigiéndose al presidente boliviano, Evo Morales. Retomando las ideas del prócer latinoamericano Simón Bolívar, el jefe de Estado enfatizó que Bolivia es el corazón de Sudamérica, un amor desenfrenado de libertad e igualdad.

Asimismo, rindió tributo al pueblo de Haití y a su historia y garantizó al recién presidente electo de esa nación caribeña, René Preval, apoyo y ayuda a través del ALBA.

En su turno de intervención, el presidente Fidel Castro exaltó los frutos cosechados por Cuba y Venezuela al cabo de un año de la firma por parte de ambos países de los acuerdos para implementar la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA). Señaló que, en América Latina, las dos naciones cuyo Producto Interior Bruto (PIB) más creció en 2005 fueron precisamente la isla (un 11,8 por ciento) y Venezuela (un 9,3 por ciento). Recordó que en diciembre de 2004 ambas naciones pusieron en marcha 199 proyectos, valorados en 874,6 millones de dólares, y destacó que el pasado año el intercambio bilateral de bienes y servicios se acercó a los dos mil 400 millones de dólares. Acotó que en las exportaciones venezolanas a Cuba sobrepasaron a las no petroleras, con un crecimiento del 255 por ciento.

El sueño de un país rico en petróleo como Venezuela es precisamente incrementar sus exportaciones no petroleras -dijo-, y ése es un éxito de los acuerdos de diciembre de 2004. Empero, el estadista cubano subrayó la declaración de Venezuela como territorio libre de analfabetismo como el logro más relevante alcanzado por ese país en virtud de los proyectos de cooperación bilateral.

Me pregunto -apuntó- por qué el mundo no es territorio libre de analfabetismo, si hace menos de dos años fue que comenzó en Venezuela la campaña (para enseñar a leer y escribir a los iletrados). Habría que resucitar a Diógenes, obsequiarle una linternita y decirle que vaya a Venezuela a buscar un analfabeto, bromeó. Pero habría que darle otra [linterna a Diógenes] para que descubra cuántos semianalfabetos van quedando en Venezuela, apuntó en referencia a las posibilidades abiertas en aquel país para que los alfabetizados prosigan estudios.

El dirigente cubano alabó las virtudes del método cubano de alfabetización «Yo sí puedo», cuya efectividad y rapidez como instrumento para enseñar a leer y escribir le ha valido una pronta aplicación en otras latitudes del mundo. Recordó asimismo que desde sus inicios en julio de 2004, la Operación Milagro ha permitido que hasta el día de ayer recuperaran o mejoraran su visión 220 mil 571 pacientes de 25 países de la región, el grueso de ellos venezolanos. Anunció que en los próximos meses, con cooperación cubana, se abrirán en Venezuela 600 centros de diagnóstico integrales (equivalentes a policlínicas), un número similar de salas de tratamiento y rehabilitación y 35 centros de diagnósticos de alta tecnología. Igualmente indicó que actualmente estudian Medicina en Cuba tres mil 328 jóvenes venezolanos y que en el presente año llegarán a 10 mil.

Si mencionamos estas cosas -los éxitos de uno y otro país en virtud de las bondades del ALBA- es porque van a continuar, e incluso con más fuerza, acotó. En otra parte de su intervención, el estadista cubano expuso las contribuciones iniciales a Bolivia como parte del camino integracionista iniciado por Venezuela y Cuba, al que hoy se ha sumado aquella nación del interior latinoamericano.

Informó que actualmente hay en Bolivia 44 asesores cubanos y 18 venezolanos para ayudar a organizar la campaña de alfabetización, amén de algún aseguramiento material que incluye dos mil paneles solares a instalar en parajes donde no llega la electricidad. Recordó que ante el estado de emergencia provocado por las recientes lluvias en Bolivia, Cuba envió a ese país una brigada médica con 62 especialistas, que han atendido a más de 410 mil pacientes y salvado la vida de 748 personas. Otros 105 médicos (cubanos) trabajan en Bolivia como parte de la Operación Milagro en tres centros oftalmológicos abiertos con cooperación cubana y donde han sido atendidos cuatro mil 800 pacientes, refirió.
A renglón seguido, resaltó que, a tenor de los postulados del ALBA, aumentará el número de operaciones quirúrgicas oftalmológicas en beneficio de los ciudadanos de aquel país aquejados de diversos problemas de la visión.

Hoy estudian en Cuba cuatro mil 512 bolivianos, pero pronto esa cifra crecerá sustancialmente, también gracias a los recién firmados acuerdos del ALBA, afirmó el presidente cubano.

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