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¿Es posible pensar más allá del capitalismo al cooperativismo?

Fuentes: Rebelión

Acerca del artículo de Abdiel Rodríguez Reyes «¿Es posible pensar más allá del capitalismo?»

“En primera instancia, esta es una crisis de valorización que entraña una espiral de sobreacumulación, la caída de la tasa de ganancia y la ruptura de las dinámicas de acumulación; pero en última instancia significa una crisis civilizatoria. La acumulación mundial centralizada, comandada por el capital transnacional y basada en la explotación del trabajo barato, devastación ambiental y financiarización muestra sus verdaderos límites. Empero, el gran capital pretende r¿Es posible pensar más allá del capitalismo al cooperativismo?estaurar el proceso de concentración de capital, poder, riqueza y conocimiento, sin importar que la vida humana y el metabolismo social estén amenazados de múltiples formas”.  

Humberto Márquez Covarrubias.

El Profesor de Filosofía de la Universidad de Panamá Abdiel Rodríguez Reyes redactó un interesante artículo publicado recientemente que lo tituló «¿Es posible pensar más allá del capitalismo?» (*), especifica entre otros que “Pensar más allá del capitalismo implica desvelar estas contradicciones y actuar de forma distinta a la que gran parte de la humanidad lo hace”.

Adelanta Rodríguez Reyes que “La respuesta a la pregunta con que intitulamos este artículo es sí. La obra “Más allá del capital” de István Mészáros es un ejemplo. Ahora bien, lo difícil es qué significa eso de más allá. Implica por lo menos alternativas o la transición a otro sistema distinto. Eso no es garantía de que sería mejor, puede ser peor, con más exclusión y destrucción. En los grandes foros económicos se habla de resetearnos”.

Desde ya que los beneficiarios directos del capitalismo lo saben y planean el reseteo o reinicio del capitalismo bajo otros contornos y en esa labor les son útiles la pandemia, el miedo creciente, la inseguridad, la represión y la pobreza creciente, y sobre todo la despolitización de la juventud apuntando sólo  a la emotividad y canalizan la bronca social.

Es bueno recordar aquí lo que enseña la ciencia del desarrollo de las sociedades, aquel recorrido que inicia la esclavitud al liquidar todo vestigio de aquella sociedad primitiva solidaria, luego siguió el feudalismo y a éste el capitalismo con sus tres etapas concluidas: Comercial, industrial y financiero, por eso son acertadas cuando Rodríguez Reyes cita a Mészáros: “los peligros inseparables del desarrollo en marcha sean mayores que los de antes, dado que el sistema del capital global ha llegado a su contradictorio cenit de maduración y saturación”.

Y agrega Rodríguez Reyes “Es decir, por más que queramos salvarlo ya no es posible una solución interna”. “No hay forma de continuar con este mismo modo de producción (y racionalidad incluso) y seguir subsistiendo como especie”.

Expuesto así las cosas, queda referir sobre “se hace necesario y justo pensar en las alternativas y la transición”.

Más arriba puntualizamos a la ciencia del desarrollo de las sociedades, y ella nos ilustra que cada una de las conocidas organizaciones socioeconómicas citadas emergió desde las entrañas que lo contuvo, pero que, sin embargo, esa ley no es posible replicarse en el capitalismo.

Aquí comienza nuestra diferencia, es decir, disentimos. El problema, a nuestro criterio,  es de otro carácter, es de carácter político, de conciencia política y acción política, esencialmente. Ahora,  ¿Quiénes cuadran en esta ausencia política?

Rodríguez Reyes afirma que “Pensar más allá del capitalismo implica desvelar estas contradicciones y actuar de forma distinta a la que gran parte de la humanidad lo hace. Reproduciendo las relaciones sociales capitalista como únicas e inalterables”. Pues bien, nosotros contestamos que es el cooperativismo, como doctrina y movimiento plantea, precisamente otra cosa, otra estructura socio-económica. Y desde el siglo XIX está desarrollándose en las entrañas del capitalismo.

Centrándonos en el cooperativismo que por medio de su empresa cooperativa liquida la célula capitalista de reproducción de la desigualdad social, cual es la ganancia creciente, puesto que la cooperativa, por medio del mecanismo de los excedentes repartibles aniquila la plusvalía.

Entonces, ¿Es posible pensar más allá del capitalismo al cooperativismo?

A tenor de los lineamientos de la conocida Escuela de Nimes y sus impulsores en Francia de finales del siglo XIX y principios de siglo XX: “La idea es la de la cooperación emancipadora, una estructura de aprendizaje para la democracia y la eficiencia económica, que permita abolir el régimen de lucro sin caer en el estatismo” (https://es.frwiki.wiki/wiki/%C3%89cole_de_N%C3%AEmes)

Queda repetirlo ahora y aquí mismo: El problema, a nuestro criterio,  es de otro carácter, es de carácter político, de conciencia política y acción política ausente en las dirigencias cooperativas, esencialmente.

El cooperativismo posee poder económico, pero, las actuales dirigencias, líderes y demás, parecieran no saber o no querer traducir ese poder económico en poder político cooperativo, sin lo cual, como bien decía un gran hombre colombiano Carlos Mario Londoño: “Vista así la realidad cooperativa,  es preciso orientar la acción a suprimir toda aquella estructuras generadoras de atraso del sistema y crear los valores propios de la cooperación. Porque para que el cooperativismo desempeñe las funciones de agente de cambio y de instrumento de desarrollo en forma eficaz, pronta, visible y a fondo, debe existir el movimiento cooperativo con toda la fuerza y alcance de un movimiento social con masas, cabezas, doctrina, engranajes, espíritu, conciencia y planificación concertada y científica. Pensar en otra cosa es hacer folclore, con pinitos, emblemas y frases hechas”.

¡En la fraternidad, un abrazo cooperativo!

Nota:

(*) https://rebelion.org/es-posible-pensar-mas-alla-del-capitalismo/

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.