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La reunión colocó la "piedra fundamental" para una unión regional: Declaración de Cochabamba

Finaliza la Cumbre Sudamericana con llamado a la unidad continental

Fuentes: La Jornada

Avanzar en políticas públicas comunes respetando los tiempos y la soberanía de cada nación, pide

Representantes de los 12 países de la Comunidad Sudamericana de Naciones acordaron que la unión regional tendrá como prioridades concretar un nuevo contrato social regional, la superación de las asimetrías para una integración equitativa, la unión energética «para el bienestar de todos» y promover la infraestructura para la interconexión de los pueblos y de la región.

La II Cumbre Sudamericana, que concluyó este sábado, colocó la «piedra fundamental» para una unión regional al afirmar la voluntad de sus integrantes de avanzar en la construcción de «un espacio integrado en lo político, social, cultural, económico, financiero, ambiental y en la infraestructura», con un conjunto de principios y valores que reconocen el carácter multiétnico, multicultural y plurilingüe de sus pueblos, según la Declaración de Cochabamba.

El proceso de construcción de esta integración será «ambicioso y preciso en sus objetivos estratégicos, y flexible y gradual en su implementación. Permite a todos ser parte y al mismo tiempo posibilita que cada país asuma los compromisos según su realidad. El camino más adecuado es avanzar en políticas públicas comunes respetando los tiempos y la soberanía de cada país», además de avanzar hacia la afirmación de «una verdadera identidad y ciudadanía sudamericana», indica.

El encuentro, de dos días, convocó a los presidentes de Guyana, Bharrat Jadgeo; de Perú, Alan García; de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva; de Uruguay, Tabaré Vázquez; de Venezuela, Hugo Chávez, de Chile, Michelle Bachelet, y al presidente de Paraguay, Nicanor Duarte, quien llegó hoy. Además, asistieron los presidentes electos Daniel Ortega, de Nicaragua, y Rafael Correa, de Ecuador.

También estuvieron presentes representantes de Argentina, Ecuador, Panamá, Colombia y México. Incluso Chávez y el peruano Alan García aprovecharon para poner fin a su enfrentamiento verbal.

García se refirió a Chávez como su «amigo y compañero» en un nuevo espíritu para seguir adelante con el fortalecimiento de las relaciones entre ambos países y de la región, y después posaron para la foto oficial en términos amistosos, lo que fue considerado una reconciliación entre ambos gobernantes, debido a que mantuvieron disputas verbales en el pasado.

El encuentro no estuvo exento de discrepancias, ante lo que se consideró el lento avance hacia la integración. Las deliberaciones se tensaron en torno a la propuesta de unión de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) con el proceso del Mercado Común del Sur (Mercosur), que para algunos son la base de la unión continental, pero que otros rechazaron.

El presidente boliviano, Evo Morales, llamó a los países que integran ambos bloques a formar uno solo, en un mensaje directo a Venezuela. «Quiero aprovechar esta oportunidad para invitar y convocar al compañero Hugo Chávez a retornar a la CAN ­de la que Caracas se marginó en abril pasado­ sin abandonar el Mercosur, pues serían instrumentos que nos permitirían unir», expresó.

La CAN la integran Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú, mientras que el Mercosur aglutina a Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela.

Al respecto, Chávez respondió: «Creo que la CAN, con todo respeto, no sirve, y el Mercosur tampoco. No son instrumentos adecuados para la era que vivimos, son instrumentos para las elites».

La autocrítica la había comenzado el presidente Lula, quien se refirió a las divergencias existentes y criticó la falta de proyectos para acabar con los años de injusticia de los pueblos de la región, y en la ceremonia de clausura se declaró convencido de que no hay salida individual para ningún país de América Latina.

Lula comentó que en medio de las diferencias también hay un montón de convergencias, que ayudarán a la integración en un plazo más corto que los 50 años que le tomó a la Unión Europea.

En ese contexto, Chávez señaló que la región padece el «mal de la impotencia» y que se necesita un viagra político. «Lula, tú que haces tantas cosas, a ver si hacemos un viagra político», bromeó.

Finalmente, se acordó que Colombia será la sede de la III Cumbre Sudamericana, en 2007, en torno a la cual Chile también pugnaba por ser designada, en una ceremonia que fue clausura por el anfitrión Evo Morales.

Fracaso de la derecha boliviana

En ese contexto, sectores de la oposición a Morales «fracasaron en su intento de reunirse con algunos jefes de Estado» presentes.

No obstante, la derecha boliviana aprovechó la cumbre de mandatarios para emitir una proclama con un «grito de independencia», según declaraciones del prefecto (gobernador) del rico departamento de Santa Cruz, Rubén Costas, en el contexto del reclamo de cuatro regiones que se oponen al dominio oficialista en la Asamblea Constituyente para sacar adelante una nueva Carta Magna.

Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija convocaron a cabildos (asambleas) abiertos para el próximo 15 de diciembre y «definir el rumbo que tomarán sus procesos de autonomías», que abrirían paso a la creación de la «Nación de los Llanos y de Bolivia», al insistir en una autonomía política y administrativa para esas regiones luego de pronunciarse en ese sentido en el referendo del 2 de julio pasado.

El vicepresidente Alvaro García Linera advirtió desde La Paz que el gobierno central evitará la secesión de Bolivia, pues «la unidad de la patria no está a discusión, la patria es una sola» y no se puede desconocer su historia, al responder a la proclama de la oposición de derecha y de los terratenientes del oriente del país.

Más tarde, tanto el presidente Morales como su colega Hugo Chávez advirtieron que defenderán inclusive con la fuerza militar la unidad de Bolivia, al denunciar que ahora se amenaza al país con supuestos planes de secesión «disfrazados» de demandas de autonomías regionales.

Chávez, además, pidió a sus pares sudamericanos respaldo para Evo Morales ante lo que describió como la «rancia oligarquía que no tiene patria» pero que está apoyada por Estados Unidos.

Evo Morales, quien con Chávez asistió a la clausura de la paralela Cumbre Social, subrayó que quienes promueven la autonomía buscando la división del país son aquellos que no quieren perder sus privilegios, los que subastaron los hidrocarburos, los latifundistas, «los prefectos de la media luna» que complotan para hacer fracasar la Asamblea Constituyente.