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Nuevas alianzas en Asia

Fuentes: La Vanguardia

Malasia y Filipinas se acercan a China mientras Indonesia realiza sus primeras maniobras con EE.UU. en 19 años

Las aguas del mar de China Meridional están cada vez más turbulentas. Los líderes de Filipinas y Malasia han protagonizado en las últimas semanas un golpe de efecto que ha alterado el equilibrio político de la región al anunciar su alejamiento de Estados Unidos y su alineamiento con China. Unas iniciativas que han sido respondidas por Indonesia, Japón y Australia, que se han apresurado a señalar su voluntad de patrullar por estas disputadas aguas -que Pekín reivindica en un 80%- para garantizar la libertad de navegación que esgrime Washington. Estos cambios de alianzas revelan que se abre un nuevo capítulo en el juego de equilibrios en el sudeste asiático.

Los acontecimientos se han desarrollados con una rapidez inusual y algunos analistas consideran que en su origen se halla una operación de seducción por parte de Pekín hacia los países con los que mantiene disputas territoriales en el mar de China Meridional. En sus recientes visitas a la capital del gigante asiático, tanto el presidente filipino, Rodrigo Duterte, como el primer ministro malasio, Najib Razak, han criticado con dureza a EE.UU y han abrazado las tesis chinas. A cambio, regresaron a sus países con acuerdos de cooperación firmados y promesas de inversión.

Primero fue Duterte, quien desde la capital china anunció en octubre su «alejamiento» de EE.UU. y la semana pasada fue Najib quien, a través de un artículo en el China Daily, subrayó que «no corresponde a las antiguas potencias coloniales dictar a los países que han explotado cómo deben conducir sus asuntos internos». Una alusión directa al Reino Unido, antigua potencia colonizadora de Malasia, y a EE.UU, que durante décadas ocupó Filipinas.

Uno y otro suscribieron la tesis de Pekín, acerca de que las disputas deben resolverse a través de consultas y negociaciones amistosas y han advertido que la participación de «terceras partes no directamente involucradas puede ser contraproducente». Una alusión directa a EE.UU. y a la sentencia del Tribunal Permanente de Arbitraje de la Haya, que falló en julio contra las reivindicaciones chinas.

Algunos expertos ven en estas acciones un cambio de actitud de Pekín, que apostaría por anteponer la cooperación al enfrentamiento y evitar así nuevos laudos negativos, que situarían a los líderes chinos en una situación embarazosa. «No podemos afirmar con certeza si estas visitas (a Pekín) fueron deliberadamente agrupadas, pero parecen una ofensiva de seducción» ha dicho al diario The Straits Times de Singapur Zhang Minglian, un experto en las relaciones entre China y los países del sudeste asiático de la universidad de Jinan.

Otros se limitan a sugerir que Pekín ha aprovechado la coyuntura para alterar el equilibrio de poderes en la región en su favor. Una estrategia facilitada por el anti americanismo que muestra el nuevo presidente filipino Duterte y la animadversión del premier malasio Najib hacia Washington, que le implica en un escándalo financiero. Se le acusa de desviar a sus cuentas al menos 1.000 millones de dólares del fondo de inversión público malasio 1MDB. Él lo niega, pero no ha podido evitar que la justicia estadounidense haya empezado a confiscar bienes por dicho valor que habrían comprado parientes y asociados suyos. China en cambio no solo se ha mantenido al margen, sino que, a través de firmas estatales, ha invertido elevadas sumas en 1MDB para evitar la bancarrota del fondo.

Este cambio de bando por parte de Malasia y Filipinas ha alertado a otros aliados de E.UU. en esta parte del mundo. Australia y Japón han anunciado que navegarán por las aguas del mar de China Meridional junto a los buques de EE.UU. para garantizar la libertad de navegación que enarbola la Casa Blanca. Un gesto que irrita a China.

A esta iniciativa se ha sumado Indonesia, que en los últimos tiempos se ha acercado a Was­hington. Una sintonía que se ha puesto de manifiesto con las primeras maniobras conjuntas que ambos ejércitos han realizado en los últimos diecinueve años y en el anuncio de su presidente, Joko Widodo, de que buques de su país también saldrán a patrullar por el mar de China Meridional.

Indonesia no está implicada en las disputas territoriales de la zona, pero le inquieta la tendencia china a expandir su control en la región. A Yakarta le preocupa que Pekín reclame derechos marítimos sobre las aguas de las islas Natuna, a pesar de que reconoce la soberanía territorial indonesia. A ello se suman los incidentes con pesqueros chinos producidos en los últimos meses y sus recelos a que aparezcan patrulleras chinas por la zona para defender a a sus pescadores.

Se trata de unos movimientos que ponen de relieve el interés de China y EE.UU. por controlar la principal ruta marítima mundial. Unos juegos de alianzas que convierten la región en una de las zonas calientes del planeta. El pulso no ha hecho más que empezar.

China y la diplomacia del dinero

China ha apostado por ganarse a sus vecinos del sudeste de Asia a golpe de talonario. Una fórmula que tiene por objetivo contrarrestar la oferta en materia de seguridad que plantea EE.UU. para no perder influencia en esta región. En los últimos tiempos, Pekín ha puesto encima de la mesa alrededor de 72.000 millones de euros en inversiones y préstamos a los países de esta zona. Con Malasia ha firmado recientemente 14 acuerdos de cooperación por valor de unos 39.700 millones de euros y le ha vendido cuatro patrulleras. Unas pocas semanas antes, Filipinas obtuvo fondos y promesas de inversión que ascienden a 21.500 millones de euros. Vietnam obtuvo un préstamo de 224 millones de euros para un proyecto ferroviario, además de la firma de otros seis acuerdos. Camboya ha firmado últimamente 31 acuerdos, cuyo valor total asciende a unos 212 millones de euros y, además, China anunció la cancelación de la deuda de este país, que se elevaba a 110 millones de euros. Y en septiembre pasado, Laos firmó 20 acuerdos de cooperación para promover proyectos ferroviarios, hidroeléctricos y de infraestructuras. Una ofensiva que por la vía de la necesidad, Pekín ha logrado atraer a su órbita a países que antes se le resistían.

Fuente: http://www.lavanguardia.com/internacional/20161107/411633625805/nuevas-alianzas-asia-filipinas-malasia-acercamiento-china.html