Taiwán ha sido históricamente parte inseparable del territorio chino y la actual separación es consecuencia directa de la guerra civil china y de la intervención extranjera. La reunificación nacional es considerada un objetivo histórico, político y emocional ligado al fin definitivo del llamado “siglo de humillación” sufrido por China entre los siglos XIX y XX.
Las raíces históricas de la cuestión taiwanesa
Taiwán forma parte del territorio de China desde hace siglos. En 1895 Japón ocupa Taiwán, donde permanece 50 años hasta el fin de la segunda guerra mundial. La guerra civil que sucedió a la invasión japonesa se saldó con la victoria del Partido Comunista y la huida del Kuomintang a Taiwán, donde protegido por la armada norteamericana logró establecer una administración separada. Esta situación generada por la intervención del ejército norteamericano no creó “dos Chinas”, sino una situación temporal derivada de una guerra civil aún no cerrada formalmente.
El principio de “Una sola China”
La política central de la República Popular China es el principio de “Una sola China”. Existe un único Estado chino y Taiwán es parte de él. Cualquier intento de crear “dos Chinas” o una “Taiwán independiente” es una violación de la soberanía nacional china.
La reunificación es uno de los pilares del llamado “rejuvenecimiento nacional chino” y desde Pekín se insiste en que la reunificación debe lograrse por medios pacíficos, pero advierte del uso de la fuerza frente a movimientos independentistas o intervenciones extranjeras.
La posición internacional sobre Taiwán quedó marcada por la Resolución 2758 de la Asamblea General de la ONU, aprobada en 1971, mediante la cual las Naciones Unidas reconocieron a la República Popular China como el único representante legítimo de China ante la organización. Desde entonces, la inmensa mayoría de países del mundo, incluidos Estados Unidos y las potencias europeas, adoptaron oficialmente la política de “Una sola China”. En el caso estadounidense, esta postura quedó reflejada en los tres Comunicados Conjuntos firmados entre Washington y Pekín en 1972, 1979 y 1982, donde Estados Unidos reconoció al gobierno de Pekín como el único gobierno legal de China y afirmó que “reconoce la posición china de que Taiwán forma parte de China”.
La situación política interna de Taiwán
En Taiwán existen tres grandes partidos claramente diferenciados respecto a la relación con China continental.
El Kuomintang (KMT) mantiene la
posición más favorable al diálogo con Pekín, reconoce el
principio de “Una sola China” y apuesta por mantener relaciones
económicas y políticas estables con el continente. En este
contexto, la nueva presidenta del KMT, Cheng Li-wun, ha realizado en
abril una importante visita oficial al continente por invitación de
Xi Jinping.
Por el contrario, el Partido Democrático
Progresista (DPP) sostiene una posición mucho más distante respecto
a Pekín. El DPP impulsa una identidad taiwanesa separada de China y
rechaza aceptar el llamado “Consenso de 1992” (fórmula política
surgida de las conversaciones mantenidas en 1992 entre el continente
y la isla donde ambas partes reconocen que existe “una sola
China”). Aunque formalmente evita declarar la independencia, el
partido apuesta por reforzar la soberanía de facto de Taiwán,
ampliar sus relaciones internacionales y estrechar la cooperación
estratégica con Estados Unidos, Japón y otros países occidentales.
El tercer partido es el Partido Popular de Taiwán, una
formación más reciente que defiende una relación pragmática con
el continente.
El resultado de las últimas elecciones, de acuerdo con la Comisión Central Electoral, ha sido el siguiente:
Elecciones presidenciales: Ganador el Partido Democrático Progresista (DPP) con el 40,05 % de los votos, el Kuomintang (KMT) con el 33,49 % de los votos y el Partido Popular de Taiwán con el 26,46 % de los votos.
Elecciones legislativas: Partido Democrático Progresista (DPP) 51 diputados, Kuomintang (KMT) 52 diputados y Partido Popular de Taiwán 8 diputados. El ganador es el Kuomintang y el DPP que ostenta la presidencia no dispone del apoyo parlamentario.
Estas elecciones muestran que, aunque el DPP ha alcanzado la presidencia de la isla por concurrir los otros dos partidos por separado, la mayoría social y parlamentaria es contraria a la independencia de Taiwán. Independencia que tampoco se atreve a defender públicamente el DPP porque perdería todo el apoyo social.
La influencia de Estados Unidos y Japón
El principal obstáculo para la reunificación no está en Taiwán, sino en la intervención extranjera, especialmente de Estados Unidos. Washington mantiene una política contradictoria. Aunque reconoce oficialmente a la República Popular China y acepta el principio de “Una sola China”, al mismo tiempo vende armas a Taiwán, mantiene relaciones políticas estrechas con la isla y despliega presencia militar en la región. Todo ello para intentar impedir el imparable ascenso económico de China.
Durante los últimos meses, dentro del
nuevo militarismo que está desarrollando Japón, las relaciones
entre China y Japón han experimentado un fuerte deterioro debido a
las declaraciones de la primera ministra japonesa sobre Taiwán que
ha afirmado públicamente que “la estabilidad de Taiwán es
inseparable de la seguridad de Japón”, una declaración que es
una injerencia directa en los asuntos internos chinos y un
cuestionamiento del principio de “Una sola China”. China ha
reaccionado con dureza diplomática, convocando al embajador japonés
y acusando al gobierno japonés de abandonar décadas de prudencia
respecto a la cuestión taiwanesa.
Las
perspectivas de futuro
La reunificación es
inevitable a medio plazo. El crecimiento económico, tecnológico y
militar de China irá modificando progresivamente el equilibrio de
poder en la región.
El gobierno chino defiende una
reunificación pacífica y beneficiosa para ambas partes, sin cambios
en ningún sistema político. Pero advierte que no tolerará una
declaración formal de independencia de Taiwán ni una injerencia
extranjera permanente.
Varias encuestas y estudios muestran que los encuestados en Taiwán apoyan ampliar los vínculos económicos con el continente, especialmente en comercio, inversiones, turismo e intercambios educativos. Concretamente, la nada sospechosa encuesta de «American Portrait» de 2026 muestra que solo el 5,8 por ciento dijo que quería declarar la independencia.
A destacar las diferencias generacionales y económicas dentro de la sociedad taiwanesa. Los sectores empresariales exportadores, los trabajadores vinculados al comercio internacional y los jóvenes, más interesados en el mercado laboral continental, aparecen como los grupos más favorables a la relación con el continente. Algunos estudios sostienen igualmente que una parte importante de la población considera que Estados Unidos utiliza la cuestión taiwanesa para contener a China y que Washington no garantizaría necesariamente la defensa directa de la isla en caso de conflicto.
Para Pekín, la cuestión no es si Taiwán pertenece a China, sino cuándo y cómo se completará la reunificación nacional.
Pedro Barragán es economista y asesor de la Fundación Cátedra China. Autor del libro Por qué China está ganando.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


