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Theresa Spence, una huelga de hambre en favor de la vida

Fuentes: desInformémonos

Desde el pasado 11 de diciembre, la lideresa de la Nación Attawapiskat, protesta en Ottawa con una huelga de hambre por la falta de voluntad del Primer Ministro para entrevistarse con ella. Su situación es más frágil cada día, pero a pesar de ello, el gobierno continúa ignorando su petición. Con el inicio del año […]

Desde el pasado 11 de diciembre, la lideresa de la Nación Attawapiskat, protesta en Ottawa con una huelga de hambre por la falta de voluntad del Primer Ministro para entrevistarse con ella. Su situación es más frágil cada día, pero a pesar de ello, el gobierno continúa ignorando su petición.

Con el inicio del año nuevo, los pensamientos y rezos de muchas personas indígenas, y también no indígenas, se han volcado sobre la jefa Theresa Spence, líder indígena canadiense, que ha pasado ya más de 27 días en huelga de hambre, luego de que el gobierno canadiense se negó a entrevistarsecon ella, y sólo prometió «que lo haría después de las fiestas de fin de año», sin dar una fecha precisa.

La condición de la lideresa Attawapiskat, de acuerdo con un comunicado de la Primera Nación, «es frágil, pues para cualquier ser humano representa una hazaña pasar tantos días sin comer, y es algo para lo que se requiere mucho coraje». En el texto se detalla que la jefa Spence está sacrificando su vida por su pueblo y se agradece a «todos los que han enviado muestras de apoyo, a los líderes e integrantes de diversos movimientos sociales».

Theresa Spence comenzó su huelga de hambre el pasado 11 de diciembre, luego de que Stephen Harper, el Primer Ministro de Canadá, se negó a recibirla, violando la obligación de la Corona a establecer un diálogo y lograr acuerdos con los pueblos originarios de este país. Mientras los días transcurren, «el estado de salud de la jefa continúa debilitándose, por lo que el tiempo se ha convertido en algo vital», aseguró en días pasados Danny Metatawabin, vocero de Spence.

Ante la gravedad de la situación, diversos jefes de otros pueblo originarios de Canadá han urgido al Ministro Harper a ofrecer una respuesta, y concuerdan en que es urgente unir sus voces en este momento histórico, y solidarizarse con la jefa Theresa Spence en la defensa de sus territorios y el respeto a sus derechos y tratados.

Con cada día que pasa sin respuesta oficial del gobierno, la situación se vuelve más volátil y se están creando relaciones cada vez más complicadas entre el gobierno canadiense y los pueblos indígenas. «Queremos restablecer nuestra relación con Canadá, pero para poder hacerlo, necesitamos una contraparte que quiera hacerlo también», aseguró desde la carpa en Ottawa donde Theresa realiza su huelga de hambre.

El origen del problema, y la respuesta de Idle No More

El movimiento Idle No More, que sacudió al país en los pasados días festivos, tomó a la mayoría de los canadienses, entre ellos al Primer Ministro Stephen Harper y a su gobierno conservador, por sorpresa.

Esto no quiere decir que los canadienses nunca antes hayan visto una protesta indígena; muchos de nosotros recordamos Oka, Burnt Church e Ipperwash. Pero la mayoría de los canadienses no están acostumbrados al crecimiento sostenido y coordinado del esfuerzo nacional que hemos visto en las últimas semanas, al menos no desde 1969, año en que por última vez el gobierno federal presentó un «plan de asimilación» para las Primeras Naciones. Éste, fue derrocado por la feroz oposición nativa, y, al parecer, el agresivo plan de asimilación de Harper, se topará esta vez con una resistencia aún más feroz.

Para entender de qué se trata este movimiento, es necesario entender cómo nuestra historia está relacionada con la situación actual de las Primeras Naciones. Aunque se cometieron muchas injusticias contra los pueblos indígenas en nombre de la colonización, éstos nunca fueron «conquistados». La creación de Canadá sólo fue posible mediante la negociación de los tratados entre la Corona y los pueblos indígenas. Aunque el texto de los tratados del este varía de los del texto de los tratados del oeste, la mayoría de éstos se basan en una promesa de paz y amistad, y su fundamento es que todos vivirían juntos en paz y compartirán la riqueza de esta tierra. El problema es que uno de los socios del tratado no ha visto ninguna prosperidad.

El fracaso de Canadá en compartir las tierras y recursos como prometió en los tratados ha colocado a las Primeras Naciones en la parte inferior de todos los indicadores socio-económicos: la salud, la esperanza de vida, los niveles de educación y las oportunidades de empleo. Mientras que las tierras indígenas y los recursos se utilizan para subsidiar la riqueza y la prosperidad de Canadá como Estado, y los programas de alta calidad y los servicios de que gozan los canadienses, las Primeras Naciones han recibido tan sólo financiamientos insuficientes, lo que ha provocado un precariedad crónica en todos los servicios humanos básicos como el agua, el saneamiento, la vivienda y la educación. Esto ha llevado a muchas de las Naciones originarias a ser sometidos a múltiples crisis superpuestas, como la crisis de la vivienda en Attawapiskat, la crisis del agua en Kashechewan y la crisis de suicidio en Pikangikum.

Parte del problema es que la política federal «de indios» todavía tiene como principal objetivo deshacerse del «problema indio.» En lugar de trabajar como supone el mandato establecido de Asuntos Indígenas para «mejorar el bienestar social y lograr la prosperidad económica de las Primeras Naciones», Harper está intentando, a través de una agresiva agenda legislativa, hacer lo que el Libro Blanco no hizo: deshacerse del problema indígena una vez por todas. Los conservadores ni siquiera lo niegan – de hecho el discurso de Harper en el Encuentro Nación Crown se centró en el desbloqueo de las tierras de las Primeras Naciones y la integración de las Primeras Naciones en la sociedad canadiense para el «beneficio maximizado» de todos los canadienses. Este conjunto de aproximadamente 14 proyectos de ley fue redactado, presentado y debatido sin el consentimiento de las Primeras Naciones.

Idle No More es un movimiento estratégico y coordinado, no dirigido por políticos, ni jefes nacionales o directores ejecutivos remunerados. Es un movimiento originalmente liderado por las mujeres indígenas, al que se han unido líderes de las bases de las Primeras Naciones, los canadienses, y ahora el mundo. Comenzó como una forma de oponerse a la ley C-45, una legislación general que afecta los derechos de agua y los derechos sobre la tierra, mediante la Ley de indios.

Nuestras actividades incluyen una lenta escalada de cartas a parlamentarios y ministros, manifestaciones, protestas y bloqueos. La idea era darle al gobierno de Canadá la oportunidad de sentarse a la mesa de una manera significativa y abordar estas cuestiones pendientes desde hace tiempo, y la escalada sólo se produciría si Canadá seguía ignorando nuestras voces. Lamentablemente, el Primer Ministro Harper ha decidido ignorar el llamado al diálogo, tal como ha ignorado la huelga de hambre Attawapiskat, la jefa Theresa Spence.

Aunque Idle No More comenzó antes de la huelga de hambre de la jefa Spence, y continuará después, la huelga es un símbolo de lo que está sucediendo a las Primeras Naciones de Canadá. Por cada día que Spence no come, ella está muriendo lentamente, y eso es exactamente lo que está sucediendo a las Primeras Naciones, que tienen vida útil hasta 20 años más corta que los canadienses promedio.

Las demandas de Idle No More están basada en la necesidad que tiene Canadá de negociar la puesta en común de nuestras tierras y recursos, pero el gobierno debe mostrar buena fe por primera vez para retirar la legislación y restaurar fondos para nuestras comunidades. Algo hay que hacer para hacer frente a la crisis inmediata que enfrentan las bases de este movimiento.

Soy optimista sobre el poder de nuestros pueblos y sabemos que, al final, vamos a tener éxito en conseguir un nuevo tratado en la pista. Sin embargo, no estoy muy seguro acerca de la voluntad del gobierno conservador de sentarse y resolver esto pacíficamente en el corto plazo. Por lo tanto, queda apostar a que este movimiento continuará expandiéndose y aumentando en intensidad. Canadá todavía no ha visto todo lo este movimiento tiene qué ofrecer. Seguirá creciendo a medida que se eduque a los canadienses sobre los hechos de nuestra realidad, y las muchas maneras en que todos podemos vivir aquí en paz y compartir la riqueza.

Después de todo, si las Primeras Naciones logran tener sus derechos protegidos constitucionalmente, son la última y mejor esperanza de los canadienses para proteger las tierras, aguas, plantas y animales de la destrucción completa, algo que no sólo beneficiará a nuestros hijos, sino a los hijos de todos los canadienses.

Carta de Idle No More a nuestros y nuestras hermanos, hermanas

A nuestros, nuestras hermanos y hermanas indígenas,

Nosotros, pueblos originarios de Canadá solicitamos el apoyo y la solidaridad de todos los movimientos de resistencia, de las organizaciones de bases, en cuanto la acción de una de nuestra hermana, Theresa Spence. Ella inició una huelga de hambre el pasado 11 de diciembre con fines de propiciar un encuentro con Stephen Harper, primer ministro, la reina Isabel II, monarca parlamentaria de Canadá y ella, representante y líder de la nación Cree de Attawapiskat.

En Octubre del 2011 (tercera vez, en tres años), Theresa Spence declaró el estado de emergencia en su comunidad del norte de la provincia de Ontario. Ella desveló al mundo entero las condiciones precarias en la cual su pueblo vivía, revelando así la realidad oculta; la pobreza extrema en uno de los países más ricos del mundo. Una tormenta mediática estalló en Canadá y la situación de la comunidad aislada cautivó al país durante meses.

Sin embargo, un año más tarde, la gente de la comunidad de Attawapiskat sigue siendo sin agua potable; las viviendas (300 chabolas, 5 carpas y 17 chozas para una comunidad de 1930 personas) se encuentran a pocos metros de suelos contaminados por la minería (Victor Diamond Mine) y sigue viviendo en condiciones infrahumanas; la dureza del clima de la zona en invierno pone en peligro las vidas de los jóvenes y ancianos.

Ahora, no solamente denunciamos la inacción del gobierno de Canadá sino que también luchamos porque el pasado 4 de diciembre, se sancionó en cámara legislativa la ley C-45. Esta legislación, muy controvertida, viene modificar, entre varias cosas, leyes ambientales (se reduce la protección de los lagos, ríos, etc…violando así los derechos de nuestra Madre Tierra), el Acta sobre los Indios (Indian Act) y la gestión del territorio. Con las modificaciones previstas, se reducirá el poder de las comunidades, transgrediendo así nuestra soberanía además de facilitar la venta de tierras a las empresas, a las minerías, etc.; acciones para las cuales los consejos comunales no necesitarán más consultar a sus bases mediante un referéndum. De ahí también la lucha de la Jefa Teresa; ¡ya basta!

Considerando que Canadá fue uno de los últimos Estados en ratificar la Declaración de los derechos de los pueblos indígenas, creemos que todavía falta mucho por hacer en nuestro país para que por fin se respete nuestra soberanía.

Considerando la declaración de Cochabamba de 2010 como piedra angular para los derechos de la Pachamama, creemos que el apoyo de las naciones latinoamericanas, sería clave en cuanto el avance de las luchas de las hermanas naciones del hemisferio norte, el desarrollo de las redes de solidaridad y la mejora general de las condiciones de nuestros y nuestras hermanos, hermanas.

Considerando que la ley C-45 violenta nuestro compromiso, nuestra voluntad en proteger la Pachamama, queremos que sumen nuestras voces y que juntos, nos unamos en la lucha.

Considerando nuestra batalla legítima, queremos que se oigan nuestras voces y que se respeten nuestros derechos y los de nuestra Madre Tierra

Considerando la declaración de Evo Morales, Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, del pasado 21 de diciembre en la Isla del Sol como fuente de inspiración; llamando al nacimiento de una nueva era; era de prosperidad, de paz e justicia social. Recordamos, escuchando a su declaración, aquella profecía resonada en Quito en 1990; la del encuentro del Cóndor y del Águila.

«Los del Centro harán que el Águila del Norte y el Cóndor del Sur se unan. Nos encontraremos con nuestros familiares ya que todos somos Uno».

Aquella profecía atravesando las generaciones, nos parece hoy más acertada y necesaria que nunca. Sin embargo creemos que se tiene que cumplir para que converjan las energías espirituales, convirtiendo así la lucha en éxito duradero para las generaciones venideras.

Por estas razones, con fines de sellar primero a esta alianza estratégica y necesaria al cumplimiento de la profecía; el Águila del Norte y el Cóndor del Sur y segundo para sumar las voces de la resistencia frente a un sistema que no nos permite existir, vivir, pedimos a todas las organizaciones de las bases que sumen nuestras voces a las suyas.

Volvemos a ser Uno; más fuerte y unido.

Apoyamos la acción de nuestra hermana; ella, fiel representante de nuestra gente, se hizo portavoz y está dispuesta a seguir su huelga de hambre hasta las últimas consecuencias para que seamos escuchados y que cesen las constantes violaciones de nuestros derechos.

Desde el inicio de la huelga de hambre de Theresa Spence, surgió en Canadá el movimiento Idle No More (traducido por «No más inercia») y diversas muestras de solidaridad tomaron lugar en varios lugares de Canadá, Estados Unidos y Europa.

Por todos estos motivos, hacemos un llamado a las hermanas naciones latinoamericanas para que nos respalden y que se oigan nuestras voces. Tenemos que poner fin a la arrogancia de los que nos gobiernan y que descuidan a la Pachamama

Desde tierras canadienses, queremos hacerle llegar un abrazo revolucionario y con esto nos despedimos cordialmente,
Idle No More

Pamela Palmater/ Comunicado de la Primera Nación Attawapiskat
Traducción: Marcela Salas Cassani
Fuente: http://desinformemonos.org/2013/01/theresa-spence-una-huelga-de-hambre-en-favor-de-la-vida/

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