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La autoconvocatoria del poder mundial

Un foro oficial… muchos Davos resistentes

Fuentes: Rebelión

Protesta ambiental y anti-sistémica

Más de 3.000 grandes empresarios, personalidades políticas de primer orden mundial, así como representantes de instituciones internacionales se dan cita en el Foro Económico Mundial que se reúne, como cada año, en Davos, a unos 275 kilómetros (por ruta) de la capital Berna.

Desde el martes 21 al viernes 24, la 50ª edición de este cónclave de los poderosos, fundado en 1971, se reúne en esa ciudad alpina del Cantón de Grisón. Amurallada por el ya habitual dispositivo militar, con no menos de 5.000 efectivos de distintas fuerzas en la calle, el espacio aéreo cerrado durante una semana, así como múltiples y sofisticados controles para acceder al Palacio de Congreso, sede principal del evento.

Capitalismo excluyente

En el centro del debate oficial de esta nueva edición del Foro, una mirada preocupada de muchos actores por los problemas propios del capitalismo. En la agenda de la reflexión, tal como lo anticipaban sus organizadores ya hace algunas semanas, se encuentra el repensar del capitalismo. Y vislumbrar una corrección del sistema para que sea más integrador, en el que las empresas no solo apuesten a sus propias ganancias. Hablan de dedicar esta edición al «Capitalismo de los partícipes», menos excluyente y más distributivo.

Como subrayan diversos medios de prensa retomando a Klaus Schwab, fundador del evento Davos, «el capitalismo descuidó el hecho que una empresa es un organismo social» y no solo un ente con objetivo de lucro. Preocupa, según el fundador, «un capitalismo que se desconectó cada vez más de la economía real».

Horas antes de comenzar el foro de los poderosos, el Fondo Monetario Internacional realizó su habitual encuentro con la prensa «en un contexto claramente marcado por las tensiones comerciales entre las grandes potencias económicas del mundo».

Kristalina Georgieva, la directora, inició su intervención señalando la «recuperación perezosa». «Estén listos para actuar si el crecimiento se ralentiza de nuevo», enfatizó dirigiéndose a los grandes empresarios. Las previsiones de crecimiento, sin embargo, ya se perfilan a la baja según el FMI. Las nuevas proyecciones estiman un crecimiento global del 2,9% en 2019 a 3,3% en 2020 y 3,4% en 2021. Esto se traduce en una revisión a la baja de 0,1 puntos para 2019 y 2020 y 0,2 para 2021 en comparación con los datos que el FMI anticipó en octubre de 2019.

Lejos de cualquier optimismo triunfante, números y reflexiones conducen en esta 50ª edición a un repensar el modelo atravesado por fisuras. Responsable de una polarización social mundial creciente y de la crisis ambiental sin salda. Situación que da pie a un renacer de la protesta ciudadana.

Manifestaciones opositoras

Una Marcha Internacional por la justicia climática, convocada por «Strike WEF» (Huelga contra el Foro de Davos), empezó el domingo 19 con el objetivo llegar a Davos el martes 21, día de la apertura oficial del foro. Entre otros argumentos, los promotores enfatizan que un centenar de las mayores empresas multinacionales son responsables del 71% de la emisión mundial de gas de efecto invernadero. En su mayoría, esas empresas, son socias del Foro de Davos y proponen «un crecimiento infinito en un mundo finito», subrayan los portavoces de «Strike WEF «.

Los 50 kilómetros de marcha, con el eje en la denuncia de la crisis ambiental, pretende confluir con la movilización convocada en Davos mismo por la Juventud Socialista del Cantón de Grisón. Objetivo: concluir en una gran asamblea general convocada por la Huelga Climática Suiza. Esta cumplió el 17 de enero pasado su primer año de existencia. Y reunió en Lausana a más de 10 mil manifestantes, en su mayoría jóvenes, acompañados por Greta Thunberg, promotora sueca de estas huelgas ya internacionalizadas.

La Marcha Internacional por la justicia climática es apoyada por muy diversas redes y organizaciones, entre ellas la Marcha Mundial de Mujeres, ATTAC, Public Eye, los principales sindicatos helvéticos, fuerzas políticas verdes y progresistas.

La movilización anti-Davos, sin embargo, empezó ya hace varios días en Suiza. El 11 de enero, el Grupo Resolut, reunió varios centenares de manifestantes en Lucerna. Una semana más tarde, el sábado 18, otros varios centenares protestaron contra el Foro de Davos, esta vez en Berna, donde días antes se había realizado, como cada año, el «Tour de Lorraine«, movilización centrada en uno de los barrios populares/alternativos de la capital y que convoca varias decenas de actividades político-culturales.

El 22 de enero, diversos grupos reunidos en «Züri gäge WEF» (expresión dialectal suiza alemana que significa Zúrich contra Davos) convocan a concentrarse en la capital financiera del país. En dicha ciudad, entre el 17 y el 20 de enero se había realizado «El Otro Davos», espacio de reflexión que existe desde hace ya varios años convocado por fuerzas anti-capitalistas.

Cúmulo de protestas que hablan de una iniciativa ciudadana recuperada. Donde confluye la fuerza ascendente de la protesta ambiental con la crítica al modelo económico-financiero hegemónico actual.

Justo casi tres lustros después de las grandes movilizaciones anti-Davos que conocieron su apogeo en el 2004. Año en que, luego de una protesta masiva en Davos, las fuerzas policiales helvéticas realizaron controles de identidad y detenciones de más de 1.000 manifestantes en un ambiente dantesco de gases lacrimógenos, granadas irritantes y represión indiscriminada.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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