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La República Popular Democrática de Corea y la geopolítica

El rugido del ratón

Fuentes: Rebelión

La fuerza y soberanía de una nación está dada por la capacidad de tomar decisiones propias y de defenderse de los ataques de otros países en el plano militar, económico e incluso cultural. En el capitalismo imperialista de nuestros días los débiles son pasto de la rapiña de los poderosos quienes buscan las formas de aprovechar los errores e incapacidad de los frágiles.

Donald Trump, el emperador de la decadencia de occidente, entendió que la República Popular Democrática de Corea (RPDC), ha pasado a una categoría de nación inatacable; en una comprensión pragmática, cambia su política anunciando un periodo de distensión con el país asiático, con el cual ya había mantenido acercamientos durante su primer mandato.

La lógica subyacente es incuestionable: un país con capacidades tecnológicas misilísticas y poseedor de armas nucleares, se le debe proporcionar un trato diferente y deferente.

La política llevada adelante por Kim Jong-un que se remonta a una dinastía empezada por su abuelo, Kim Il-sung, fundador de la nación en 1948, ha estado basada en la obtención de la soberanía como una determinante cultural, la autosuficiencia por sobre cualquier otra condicionante social o moral. Esta dirección política fue aprendida a sangre y fuego desde la invasión japonesa a la península en la guerra de 1894 que significó el comienzo del total sometimiento de Corea.

La formación de la Corea moderna con dos Estados, uno al sur y otro al norte, supuso una división geopolítica basada en la Guerra Fría, sin embargo, en su política interna, fue la separación lógica entre quienes fueron serviles o cómplices de los japoneses versus quienes habían resistido a la ocupación genocida con las armas en la mano; de los líderes guerrilleros comunistas que lucharon en el terreno o se formaron militarmente en el Ejército Rojo de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) con Kim Il-sung en el liderazgo.

La influencia de la URSS en Corea fue determinante desde su formación como Estado moderno, por lo mismo, la actual cooperación entre la Federación Rusa y la RPDC durante la guerra de Ucrania, es un estado de cosas natural además de mutua conveniencia: Rusia compra armamento y presta asistencia técnica, mientras la RPDC proporciona su complejo militar/industrial y hombres para defender a Rusia del ataque de la OTAN.

Los países asiáticos sometidos al colonialismo como China por occidente o Corea por el Japón tuvieron que ganar la unidad interna en sangrientas contiendas civiles. La Guerra de Corea empezada en 1950 enfrentando al sur con el norte, fue una conflagración existencial entre dos visiones de mundo contrapuestas. El primer enfrentamiento proxy de la Guerra Fría terminó en tablas, sin embargo, quedó de manifiesto la intención de mantener la soberanía por parte de la RPDC a toda costa. China, que venía de lograr la unidad política con la revolución encabezada por Mao Tse-tung, fue fundamental para conservar la independencia de Corea al intervenir con más de un millón de soldados.

Épica fue la entrada en combate del Ejército de Voluntarios del Pueblo Chino cuando bajo el sonido de miles de clarines embistieron al ejército occidental causando lo que fue conocida como “la fiebre de huida” («bug-out fever»): la retirada de las tropas estadounidenses durante un mes hasta posiciones más allá del paralelo 38 que marcaba la división original al comienzo del conflicto.

Un ratón con la fuerza de un león

La adquisición de armas nucleares y los misiles capaces de transportarlas por parte de la RPDC se convierten en un factor geopolítico de completa independencia, pero más aún, en un ejemplo de cómo obtener la soberanía para otras naciones que se sienten amenazadas. La agresión de los EE. UU. a Irán dejó en evidencia que, sin una capacidad disuasiva determinante atómica, los países están a merced del ataque del imperio. Aunque Irán prevalece en el campo de batalla sin artilugios nucleares, ha pagado con el sufrimiento y el martirio de su pueblo y liderazgo.

Las sanciones y el bloqueo occidental contra Corea del Norte no significaron el fin de la propuesta de nuclearización, más bien reforzó la idea estratégica de que sin esa carta, sería imposible la sobrevivencia del Estado. Países en esa condición como la RPDC o Rusia, a través de un proceso de iteración permanente, logra recomponerse para buscar el fin de su política tanto táctica como estratégica, económica como militar, social como cultural.

Una vez alcanzado el estatus nuclear, la nación no puede ser derrotada en el campo de batalla sin que utilice sus artefactos atómicos, pero aún más, un Estado donde las sanciones sean efectivas para destruir su economía y sistema político, también deberá emplear su armamento estratégico si es precipitado hacia el colapso.

En ese sentido, es una buena noticia para todo el mundo que las retaliaciones occidentales contra Rusia no tuvieran un impacto decisivo, ya que, de haberlo tenido, a la Federación solamente le hubiese quedado la opción del escalamiento del conflicto hasta la guerra total contra occidente.

Los medios mainstreams occidentales

Las grandes cadenas de medios corporativos han hecho de la RPDC una caricatura permanente, nunca se intentó una comprensión intelectual honesta del fenómeno de cómo un país de solamente 26 millones de habitantes y sin recursos naturales importantes podía mantener su independencia y soberanía o tener la capacidad de crear un programa nuclear nacional. Todos los encuadres periodísticos de estos medios se basaron en ridiculizar, con fines propagandísticos, la idea de un Estado sumido en una ideología añeja y corrupta.

Sin embargo, en estos propios medios podemos encontrar que existen miradas sobre la RPDC que prefiguraban un cambio de rumbo como el expuesto por Donald Trump sobre sus buenas relaciones con Kim Jong-un. En los primeros días de junio de 2026 encontramos estos titulares: “La historia de éxito económico más sorprendente del mundo es… Corea del Norte” (Wall Street Journal), o, “La ‘transformación milagrosa’ de Corea del Norte: cómo logró Kim Jong-un paliar la situación económica de su país” (BBC Mundo).

En estos artículos se hace referencia a dos consideraciones que habrían gatillado el crecimiento de la economía: por un lado, la venta de armas a Rusia, por otro, los bienes producidos en China que benefician a la economía coreana.

Para China la existencia de un país fronterizo en crisis económica permanente será siempre un flanco inaceptable, requiere de la estabilidad y bienestar para esas poblaciones. El gigante asiático está mostrando sus cartas de política exterior basadas en el desarrollo de las naciones bajo el comercio. En contraposición, el imperio saliente ofrece aranceles o guerra. China está poniendo a disposición la tecnología de la inteligencia artificial con código abierto, como una forma de cooperación con los países del sur global versus las formas depredadoras de los gigantes tecnológicos estadounidenses.

Por estos contrastes es que en un estudio realizado por el tanque pensante Pew Research Center, China aparece con mayores simpatías que los EE. UU entre los ciudadanos de 36 países del mundo (46% vs 36%). El centro de investigación de opinión pública es estadounidense, por lo que no existe un sesgo nacional, más bien parece una advertencia a Trump sobre el rumbo de su política internacional.

Ante el actual escenario mundial con la acelerada debacle de la potencia americana, la política de la RPDC logra el objetivo de la independencia, sin embargo, la buena noticia para ellos es mala para el resto de los pueblos, pues, deja como de facto que la proliferación del armamento nuclear es la única vía de garantizar la soberanía frente a un imperio que cada vez se muestra más acorralado.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.