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al-Qaeda ataca al gobierno iraní

Bush y Bin Laden vuelven a tener un enemigo común

Fuentes: Asia Times

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens


Siete años después de derribar edificios de acero con combustible jet – utilizando aviones como misiles – y de burlar a la fuerza aérea de más alta tecnología y el espacio aéreo más protegido del mundo durante casi dos horas, la dirigencia histórica de al-Qaeda «celebra» el 11-S con un vídeo de una hora y media de duración, intitulado «Siete años de cruzadas.»

Washington, mientras tanto, intensifica su remozada «guerra contra el terror» en territorio paquistaní, con comandos de fuerzas especiales que atacan las áreas tribales. Mientras los medios corporativos de EE.UU. están totalmente fascinados por la candidata a vicepresidenta republicana, Sarah Palin, una nueva guerra en las sombras parece destinada a adquirir su propio ímpetu irreversible. El historiador militar investigativo Gareth Porter («US warned over raids in Pakistan» Asia Times Online, 10 de septiembre de 2008) ya ha examinado la profunda discrepancia entre el gobierno de George W Bush y la comunidad de los servicios de inteligencia de EE.UU. Además, al-Qaeda es en 2008 un enemigo muy diferente de al-Qaeda de 2001.

El nuevo vídeo, «presentado» por Ayman al-Zawahiri, número dos de al-Qaeda, es una especie de programa de entrevistas de quién es quién sobre el estado de la yihád en todo el mundo – en Iraq, Afganistán, Somalia, Chechenia, Argelia, Palestina.

Al-Jazeera, basada en Qatar, recibió el vídeo, pero sólo mostró algunas breves secuencias, y ha mantenido un silencio poco usual al respecto – como si no quisiera molestar la sensibilidad de EE.UU. Lo mismo sucede con los medios corporativos occidentales. Una versión con subtítulos alemanes simplemente desapareció de YouTube. Es como si todo este asunto – Osama bin Laden y Zawahiri, todavía libres, ocultos en su mítica caverna (con banda ancha y equipo de vídeo) – fuera una pesadilla recurrente.

El punto crucial en el vídeo es que Zawahiri acusa a Irán y a EE.UU. de ser socios en la ocupación de Iraq y Afganistán. Zawahiri también castiga severamente a los chiíes iraquíes por no lanzar una yihád en Iraq contra el «cruzado ocupante.» En sus recientes mensajes es un tema recurrente: los «persas» son el enemigo de los árabes y forman parte de la ocupación de Iraq.

El enemigo de mi enemigo es mi enemigo

Siete años después del 11-S, para todos los efectos prácticos, al-Qaeda sigue siendo el excelente motivo que justifica que el gobierno de Bush amenace, invada, bombardee u ocupe países musulmanes. Pero, en los hechos, el principal enemigo estratégico de

al-Qaeda, en la batalla por seducir los corazones y mentes musulmanas, son actualmente los chiíes – sea Teherán o Hezbolá, – y no EE.UU.

Las similitudes son espeluznantes. Irán forma parte del «eje del mal» de Bush, así como del «eje del mal» de al-Qaeda. EE.UU. hace lo posible por enfrentar a suníes contra chiíes en todo Oriente Próximo mientras al-Qaeda también incita a la guerra entre suníes y chiíes.

Lo que dice básicamente Zawahiri es que al-Qaeda – wahabíes saudíes fundamentalistas – quieren una «guerra prolongada» igual que el gobierno de Bush y su extensión, el candidato a presidente republicano senador John McCain. El nacimiento de Al-Qaeda fue asistido por la inteligencia de EE.UU. en Peshawar, en Pakistán, a comienzos de la década de los ochenta; al llegar la mitad de los años ochenta, el presidente Reagan se mostró eufórico con sus «combatientes por la libertad» muyahidín. Los fundamentalistas de al-Qaeda están tan opuestos a un régimen chií iraní independiente, nacionalista, como el gobierno fundamentalista de Bush.

En cuanto a la «oleada» en Iraq, ahora se ha transformado en la ‘oleada’ en Afganistán. Bush va a retirar sólo 8.000 soldados de Iraq hasta febrero de 2009, mientras agrega más a Afganistán. Ya se ha hablado bastante del así llamado «éxito» de la «oleada» en Iraq.

El máximo comandante de EE.UU. en Iraq, general David Petraeus, dijo al Washington Post en Bagdad que Iraq sigue siendo el «frente central» para al-Qaeda. Petraeus es el nuevo jefe del Comando Central desde este mes. Supervisará Afganistán y Pakistán – y también Irán. Cree que la dirigencia histórica de al-Qaeda, en sus palabras, permanece «en algún sitio en la región fronteriza occidental de Pakistán.»

Por ello tuvo lugar el reciente ataque de fuerzas especiales de EE.UU. en las áreas tribales de Pakistán – matando a mujeres y niños así como a presuntos «terroristas», y enemistando a la gente del área más allá de toda recuperación.

Hay que esperar más ejemplos del método Petraeus en Pakistán: contrainsurgencia de alta tecnología más amplios sobornos en efectivo. Fue su metodología durante la «oleada» en Iraq. Las operaciones especiales de alta tecnología – que mataron a numerosos dirigentes de la guerrilla suní – tuvieron lugar alrededor de un programa llamado Tagging, Tracking and Locating [Identificar, rastrear y ubicar]: en suma, una sofisticada campaña de asesinatos. Robert Parry, escribiendo en consortiumnews.com, fue uno de los pocos en los medios estadounidenses en identificarla.

Es esencialmente lo que Petraeus ya está implementando en Pakistán, contra el mejor juicio de la comunidad de los servicios de inteligencia de EE.UU., con consecuencias potencialmente devastadoras. Los occidentales nunca aprenden: cualquier guerra contra la orgullosa nación pastún es esencialmente inganable.

La lotería de la seguridad nacional

En todo caso la «guerra prolongada» del Pentágono – la denominación remezclada de la «guerra contra el terror», sigue en vida. Con un nuevo capítulo en Pakistán, la urgente posibilidad de un ataque contra Irán, una guerra por el control de Eurasia, y una nueva guerra fría con Rusia. Para no hablar de la militarización de la vida estadounidense, y el aplastamiento de toda forma de disenso – como se vio en las calles de St Paul, Minnesota, durante la convención republicana.

Las candidaturas Barack Obama-Joe Biden y de McCain-Sarah Palin compiten ávidamente para ver cuál es mas dura frente al terrorismo. Ambas prometen de la boca para afuera que velarán por la seguridad nacional. Palin ha sido alistada por McCain con un objetivo crucial: movilizar a las así llamadas «mamás de la seguridad nacional» rurales y suburbanas, aterrorizadas por la idea de que viles, peligrosos, musulmanes amenacen su modo de vida.

¿Pero qué pasaría si un avión Predator sin tripulación, por orden de Petraeus, incinerara a Zawahiri y a bin Laden – siete años demasiado tarde? No cambiaría absolutamente nada. Docenas de nuevos bin Laden renacerían de las cenizas. Washington no ha hecho nada por ayudar a la desesperada población afgana o sugerir una alternativa a los neotalibanes – igual como los miles de millones de dólares derramados sobre los militares paquistaníes no han servido para nada para ayudar a mejorar las calamitosas condiciones de vida en Pakistán.

Los únicos «ganadores» en esta «prolongada guerra» son, y seguirán siendo, protagonistas seleccionados del enorme complejo militar-industrial de EE.UU. Es el triste legado del 11-S, siete años después.

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Pepe Escobar es autor de «Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War» (Nimble Books, 2007) y de «Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge.» Para contactos escriba a: [email protected]

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http://www.atimes.com/atimes/Middle_East/JI12Ak02.html