El capitalismo exige rapidez, aceleración, una velocidad tan grande que apabulle, que no deje pensar, que oscurezca la lucidez, que apague la capacidad de reacción de los seres humanos.
El capitalismo exige rapidez, aceleración, una velocidad tan grande que apabulle, que no deje pensar, que oscurezca la lucidez, que apague la capacidad de reacción de los seres humanos.
Cualquier programa serio de reducción del consumo material debe llevar integrada una política redistributiva que compense las desigualdades de partida. De lo contrario, el decrecimiento se convertirá en un privilegio de quienes pueden permitírselo y en una condena para el resto
Radio San Borondón
A medio siglo del último –y más brutal– golpe militar de la historia, la democracia argentina confronta hoy otro tipo de embate: el Gobierno de Javier Milei. A pesar de haber surgido de las urnas, el suyo es portador de un proyecto económico, social e ideológico en sintonía con el que implementó la dictadura en los años 70. Sin embargo, aunque muchas veces ignoradas por los grandes medios de información, son casi cotidianas las expresiones de resistencia popular contra dicho proyecto antisocial.
Existe una creencia tan extendida entre inversores y ciudadanos que ha adquirido casi estatuto de ley natural: cuando hay guerra, el oro sube. La lógica es intuitiva: en tiempos de incertidumbre, los inversores buscan valor refugio en activos que no dependen de ningún estado, banco central o empresa y el oro ha cumplido esa función durante siglos.
La violencia consustancial al crimen organizado no es como en las películas que retratan el comportamiento de mafiosos que se enfrentan entre ellos o con las autoridades policiales.
Cualquiera puede ir a Bagdad. Los hombres de verdad van a Teherán (El Tábano Economista)
Presentamos a continuación la Introducción del libro «Las nuevas tecnologías en los límites del capital», de Paula Bach, que acaba de ser publicado por Ediciones IPS.