Andrés Piqueras

Artículos

Es mi intención exponer lo más clara, breve y sencillamente posible algunos de los porqués de la crisis sistémica y del cambio de fase histórica que atravesamos en el modo de producción capitalista, de cara a una posible etapa post-neoliberal de acumulación militarizada, con todas las terribles consecuencias sociales que ello entraña.

Desde la caída de la URSS, EE.UU., al sentirse única potencia mundial, viene pergeñando distintos documentos en los que ha ido diseñando su estrategia global.

A un capitalismo degenerativo cada vez le cuesta más desarrollar fuerzas productivas. De hecho, ya supone hoy un freno al desarrollo social general. Por tanto, reduce también a pasos agigantados su capacidad de promover “bienestar” y “democracia”.

Un análisis de la demencial estrategia de EEUU y sus servidores europeos

Para todas aquellas personas que se alegraron de la victoria electoral de Biden, me temo que hay malas noticias. Quienes ya advertimos que con los demócratas el peligro de guerra se dispararía parece que no hemos fallado. Los peores augurios que del discurso del nuevo presidente se pudieron extraer tras su toma de posesión se han ido materializando.

Los medios mundiales anuncian la “buena nueva” de las vacunas contra el covid-19 y la victoria del candidato demócrata en las elecciones presidenciales de Estados Unidos como la vuelta a la normalidad del mundo, ese maravilloso mundo que prevaleció antes de la elección de Trump, cargado de crisis financieras, deterioro económico, invasiones en Asia, golpes de Estado “de colores” (o su intento) en casi todos los continentes, grandes éxodos de población causados por las imposiciones económicas, las políticas neocoloniales y las guerras desatadas por el “mundo libre”, autodenominado “occidental”.

Sin soberanía económica no será posible salir de la crisis

Algunas propuestas (preventivamente) alternativas

La precipitada decadencia del modo de producción capitalista nos ha llevado a un callejón sin salida.

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