Son las 23 y 30 del domingo electoral argentino. Las pantallas televisivas muestran los festejos en los búnkeres partidarios del liberal-radicalismo de Juntos por el Cambio. Pasan al discurso del éxito que celebra en el Luna Park de la ciudad de Buenos Aires el fenómeno de “rebeldía” bizarra, ultraliberalismo y protofascismo de un tal Javier Milei y, también, posan sus cámaras en el estallido triunfal del Frente de Todos oficialista de Alberto Fernández y Cristina Fernández.