Mucho se ha escrito y hablado desde aquel año inflexivo, el 2014, sobre la “crisis del progresismo” y el “fin de su era”. El devenir de los acontecimientos ha confirmado parcialmente sus análisis.
Categoría: Bolivia
“Su cuerpo y vida estaban en el movimiento obrero, pero su cabeza pertenecía sin duda a la pequeña burguesía”
Ningún acto jurídico o administrativo, sea Ley, Decreto, Declaración o Sentencia Constitucional, pueden convertir a un gobierno De Facto en un gobierno De Jure.
Hace un mes, la expresidenta de facto Jeanine Añez, junto al excomandante del ejército, general Williams Kaliman, y de la policía, general Yuri Calderón, ambos prófugos, fueron sentenciados en juicio ordinario penal a 10 años de prisión por haber violentado la Constitución cuando Añez se proclamó gobernante en noviembre de 2019.
Partamos de dos hechos incuestionables. El primero, es que los únicos gobiernos que pudieron reformar estructuralmente la policía y las fuerzas armadas, fueron los cubanos y venezolanos; y, el segundo, se remite a la reapertura democrática de los años 82, cuando la policía en abril de 1985 captura el primer narcoavión, da comienzo a su proceso de desinstitucionalización, donde los únicos afectados son el Estado y la sociedad.
La propia lógica del capitalismo en su fase neoliberal genera crisis cada vez en ciclos más cortos y más aún ahora con las consecuencias de la pandemia del coronavirus y la Guerra en Ucrania.


Los que participaron en ese gobierno de Facto, en la actualidad toman las declaraciones de García-Sayán para arremeter contra el Gobierno de Luis Arce.

La condena a diez años de prisión efectiva de Jeanine Añez en Bolivia representa un hito y un precedente significativo para América Latina.

El proceso denominado Golpe II contra Jeanine Añez aún no ha concluido, sólo se emitió sentencia en primera instancia.