Boris Acosta Reyes

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Tensión en Bolivia

A tres días de su posesión como Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Luis Arce, quien estaba trabajando en la casa de campaña del Movimiento Al Socialismo (MAS) en La Paz, sufrió un atentado con un cartucho de dinamita, con la intención de generar un clima de inestabilidad de cara a la transmisión del mando.

Entre 2006 y 2019, Bolivia tuvo un crecimiento constante, de un promedio de 4,9% que se tradujo en una reducción de la pobreza de 42% y de la indigencia de 60, de la mano del ministro de Economía Luis Arce, del Movimiento al Socialismo (MAS), elegido por el pueblo para ser el próximo presidente de la nación mediterránea y altiplánica.

Cuando faltan escasas dos semanas para las elecciones presidenciales bolivianas, que se realizarán el domingo 18 de octubre Luis Arce, candidato del Movimiento al Socialismo (MAS) sería el candidato más votado con un 44 % de los votos y se impondría en la primera vuelta, haciendo añicos la estrategia del gobierno de facto de obligar a un ballotage.

Otro golpe

Los argumentos prorroguistas no solamente se refieren a que el acto electoral podría elevar el número de casos de contagio sino, de manera velada, se amenaza con la ejecución de un segundo golpe de Estado conducido por militares cercanos a la embajada estadounidense y a los partidos neoliberales y conservadores.

Preocupados por la preeminencia del Movimiento al Socialismo (MAS) en todas las encuestas serias, la derecha boliviana se prepara a unir fuerzas contra el partido de Evo Morales.