En un libro publicado en 2012 (¿Por qué fracasan los países?, Deusto, 2012), Daron Acemoglu y James Robinson utilizaban la historia económica para aportar una reflexión particular sobre el origen de la decadencia de las naciones.
En un libro publicado en 2012 (¿Por qué fracasan los países?, Deusto, 2012), Daron Acemoglu y James Robinson utilizaban la historia económica para aportar una reflexión particular sobre el origen de la decadencia de las naciones.
El domingo dos nuevos destructores de misiles guiados tipo 055 de la Armada del Ejército Popular de Liberación de China, el Dongguan y el Anqing, hicieron su su debut oficial. El número de destructores de clase 10.000 toneladas mostrados públicamente por China ha aumentado a 10, logrando un despliegue equilibrado en los tres principales comandos del teatro de operaciones.
A primera vista, el asunto está claro. La nueva aventura militar en la que se han embarcado Donald Trump y su aliado israelí contra Irán parece ser el resultado de una sed insaciable de poder. Y la economía, desde este punto de vista, parece ser una víctima de esta lógica.
La guerra en Irán ha reavivado el temor a una nueva sacudida en los mercados financieros internacionales. Sin embargo, el verdadero riesgo puede no estar en el conflicto en sí, sino en algo más profundo: la acumulación silenciosa de fragilidades en el sistema financiero global.
El crimen organizado, al ser parte de los andamiajes de los procesos de acumulación de capital, ni de lejos es un fenómeno que se circunscriba a las escalas territoriales nacionales.
Los multimillonarios tecnológicos y la Administración Trump, con el aparente apoyo de la mayor parte de la clase capitalista, apuestan fuertemente por la inteligencia artificial (IA). De hecho, las inversiones en IA se han convertido en el principal motor del crecimiento económico en Estados Unidos.
Pekín puede volver a aprovechar su dominio sobre los minerales críticos frente a un ejército estadounidense cada vez más ocupado, mientras Taiwán sigue descendiendo en la lista de prioridades de la Casa Blanca
La economista Clara Mattei explica cómo su profesión ha proporcionado a las élites una justificación para la austeridad y la explotación.
Los estadounidenses no se tragan las mentiras de Trump sobre la economía