Categoría: Economía
«Robar un banco es un delito, pero más delito es fundarlo» (Bertolt Brecht).
Las cifras son alarmantes: de los 7 600 millones de habitantes en el mundo, 2 533 no tienen acceso al agua potable, más de 3 000 millones carecen de un saneamiento seguro y cerca de 680 millones defecan al aire libre.
El libre mercado se autorregula, en teoría esto quiere decir que la actividad económica estimula la subida y caída de los precios ajustándolos según la demanda de la población, en la realidad no sucede así, la falta de controles permite a las élites empoderadas desviar la riqueza generada por las mayorías en beneficio propio, de manera arbitraria y sin ninguna responsabilidad, a esto se llama liberalismo y aunque se trata de un instrumento económico es utilizado como sistema de gobierno en la mayor parte del mundo.
Se cumple ahora el centenario del nacimiento del genial cineasta Luis García Berlanga. En una escena de El Verdugo, con guión del magistral Rafael Azcona, el sastre José Luis López Vázquez pregunta si le tira la sisa a Nino Manfredi al probarse una sotana. La entonación de la demanda para que haga el gesto de la bendición forma parte de la antología del cine contemporáneo español.
Marc Vandepitte, lector infatigable, presenta en la tercera parte (1) de este artículo varios hechos destacados, varias cifras y citas de todo el mundo que apenas han atraído la atención de los demás medios de comunicación, pero que sin duda hay que mencionar para entender el caótico mundo actual.
¿Está usted a favor de la Inmaculada Concepción de María? ¿De permitir que la Cenicienta vuelva a casa más allá de las doce? ¿Del uso, en el campo de batalla, de las llamas de los dragones de Daenerys Targaryen? ¿O está rematadamente en contra de todo ello? Y, finalmente, ¿verdad que todas estas preguntas parecen más bien absurdas? Pues sí, claro que son absurdas, porque para estar “a favor” o “en contra” de algo, se han de aducir razones, y el mundo de la mitología, de la leyenda y de la fe nos obliga, como decían Kierkegaard y San Agustín, a situarnos en otro punto, uno bien distinto: el de la creencia, el de la ilusión, el de la locura.
Los ecuatorianos se enfrentan este 7 de febrero a una nueva elección presidencial donde se definen dos tendencias opuestas: la derecha a favor de continuar el rumbo neoliberal y la nacionalista que apuesta por el progreso social en beneficio del pueblo.