Recomiendo:
0

Afganistán: Obama continúa ahí donde lo dejó Bush

De My Lai a Bala Baluk

Fuentes: Counterpunch

Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

Barack Obama está intensificando agresivamente la guerra en Afganistán. Ha intensificado los bombardeos más allá de las fronteras, en Pakistán, y para 2010 va a duplicar el número de solados estadounidenses hasta alcanzar los 68.000. También es un firme defensor de los aviones teledirigidos Drone a pesar de que cientos de civiles han muerto debido a fallos en los bombardeos.

El 14 de mayo de 2009 fueron asesinados 143 civiles en un bombardeo en Bala Baluk, una zona remota al sur de Herat. Obama se quitó de encima el incidente con la lacónica disculpa de que se iba a revisar la política estadounidense de bombardeos aéreos para evitar futuros percances. Patrick Cockburn resumió el incidente [1]: «No conocí a ningún sobreviviente pero hablé con un testigo de confianza, un periodista de radio llamado Faruq Faizy que había ido a Bala Baluk poco tiempo después de que se produjera el ataque. Tenía 70 u 80 fotos que confirmaban lo que contaban los habitantes de la aldea: había cráteres por todas partes, los pueblos habían sido acribillados con bombas, las explosiones habían destrozado los cuerpos, había fosas comunes, no había señales de daños provocados por balas, misiles o granadas».

Los portavoces del ejército estadounidense negaron los reportajes periodísticos e inventaron la estrambótica historia de que militantes talibán habían pasado por el pueblo arrasándolo al tiempo que arrojaban granadas contra los edificios. Una historia ridícula que nadie creyó. Más tarde los hechos han sido verificados por altos cargos del gobierno, por miembros de alto rango del ejército afgano y por representantes de Cruz Roja. El ejército estadounidense mató a 143 habitantes del pueblo desarmados y luego trató de encubrirlo con una mentira. Ninguna de las víctimas era combatiente. Después del bombardeo, los habitantes del pueblo cargaron restos humanos en carros y los llevaron a la oficina del gobernador regional que confirmó las muertes. En internet han circulado ampliamente las fotos de desconsolados afganos enterrando a sus muertos.

Según Reuters:

«Noventa y tres niños y veinticinco mujeres adultas constan en la lista de los 140 afganos que los habitantes del pueblo afirman que murieron en una batalla y ataques aéreos estadounidenses las semana pasada que ha causado una crisis entre Estados Unidos y sus aliados afganos.

La lista, que ha obtenido Reuters, lleva el aval de siete altos cargos del gobierno central y provincial, incluyendo un general afgano con dos estrellas que dirigía el destacamento especial enviado por el gobierno para investigar el incidente.

Con el título de «Lista de los mártires del bombardeo del distrito de Bala Boluk de la provincia de Farah» incluye el nombre, la edad y nombre del padre de cada una de las supuestas víctimas.

La más joven es el bebé de 8 días Sayed Musa, hijo de Sayed Adam. 53 víctimas eran niñas menores de 18 y 40 eran chicos. Sólo 22 eran hombres de 18 años o más». («List of 140 Afghan Killed In US Attack Includes 93 Children», Reuters)

Ni Obama ni nadie de su administración ha reconocido que las bombas estadounidenses asesinaron a 93 niños.

Bajo la presidencia de Obama han aumentado las operaciones militares en Afganistán, especialmente en el sur, zona en la que más se concentran los talibán. Los combates se han extendido a Pakistán donde, a pesar de la cada vez mayor desaprobación pública, se ha presionado al presidente Asif Ali Zardari para que despliegue sus tropas al valle de Swat para luchar contra los militantes. En las últimas semanas casi 850.000 personas se han visto obligadas a abandonar sus casas para buscar refugio en el sur. En la mayoría de los casos los medios de comunicación occidentales no han informado de esta crisis humanitaria, pero Obama sabe lo que está ocurriendo y continúa con la misma política. Cientos de miles de personas viven ahora en ciudades de tiendas de campaña sin comida o agua limpia debido a la escalada de violencia. Es un desastre.

Obama elige a un general: entran los escuadrones de asesinatos

Esta semana el general David McKiernan fue sustituido por el teniente general Stanley A. McChrystal como comandante de las fuerzas estadounidenses en Afganistán. Así es como el Washington Post resumía las cualificaciones de McChrystal para hacer el trabajo:

«McChrystal mata gente. ¿Había trabajado antes en el entorno contrainsurgente? Realmente no», afirmó Roger Carstens, un destacado miembro no residente del Centro para la Nueva Seguridad Estadounidense y ex-oficial de las fuerzas especiales….

El teniente general Stanley A. McChrystal, el ex-jefe de Operaciones Especiales que es la persona que Obama acaba de elegir para dirigir la guerra en Afganistán. Alcanzó prominencia militar debido a su resuelto éxito en una acción limitada aunque crítica: la caza del hombre. Como comandante del hermético Comando militar de Operaciones Conjuntas Especiales (JSOC, en sus siglas en inglés) durante casi cinco años desde 2003, McChrystal planeó y organizó una campaña para perfeccionar el arte de localizar enemigos y luego capturarlos o matarlos. Construyó una sofisticada red de soldados y de agentes de inteligencia que procedieron a decapitar el grupo insurgente sunní de al-Qaeda en Iraq y a matar a su más tristemente célebre dirigente Abu Musab al-Zarqawi».(«High-value-target hunter takes on Afghan war» Washington Post)

Obama eligió a McChrystal debido de a su historial de «operaciones encubiertas» lo que sugiere que el conflicto Afganistán está a punto de dar un giro muy alarmante. Según el periodista de investigación y ganador del premio Pulitzer Seymour Hersh, McChrystal dirigía el «ala ejecutiva de asesinatos» del Comando militar de Operaciones Conjuntas Especiales (JSOC). El experto cree que le resultará muy fácil obtener la confirmación del Congreso ya que muchos senadores creen que sus teorías sobre contrainsurgencia contribuyeron a que la oleada [de tropas] a Iraq tuviera éxito. Hay algo de verdad en ello. Pero sería más preciso decir que la limpieza étnica Bagdad ayudó a reducir la violencia. Ésta es la verdad acerca de la oleada, es el eufemismo de relaciones públicas utilizado para nombrar limpieza étnica.

El nombramiento de McChrystal sugiere la idea de que Obama apoya la idea de que unidades de cazadores-asesinos y los asesinatos selectivos son medios aceptables de lograr los objetivos de la política exterior estadounidense. Quienes apoyan a Obama deberían estar muy atentos: esto es una continuación de la política Rumsfeld con una ligera diferencia, que un embaucador más carismático y persuasivo promueve la política. Aparte de eso, no hay diferencias.

Obama conoce la implicación de McChrystal en el escándalo del maltrato a prisioneros en el campo militar de Camp Nama en Bagdad, como conoce el papel que desempeñó en encubrir la muerte por fuego amigo de la ex-estrella de la liga nacional de fútbol y ranger del ejército Pat Tillman. Nada de eso le importa a Obama. Lo que le importa es ganar, no los principios, los ideales, los derechos humanos o las víctimas civiles. Sólo ganar.

De My Lai a Bala Baluk

El 16 de marzo de 1968 el ejército estadounidense se vio envuelto en un incidente similar que amargó al público acerca de Vietnam y posiblemente ayudó a acercar la guerra al final. Barack Obama sólo tenía siete años cuando la Compañía Charlie (dirigida por el jefe de sección teniente segundo William Calley) entró en la pequeña ladea de My Lai y procedió a asesinar a 347 civiles desarmados. Este es el relato que hace Sam Harris de lo que tuvo lugar en aquel día hace 40 años:

«Temprano por la mañana los soldados aterrizaron en helicóptero en la aldea. Muchos de ello disparaban mientras se desplegaban y mataban tanto a personas como animales. No había indicios de ningún batallón del Vietcong y el batallón Charlie no había recibido un solo disparo en todo el día, pero ellos siguieron disparando. Quemaron cada casa. Violaron a las mujeres y a las niñas, y luego las mataron. A algunas mujeres les clavaron cuchillos en la vagina y a otras las destriparon, o les cortaron las manos o les arrancaron la cabellera. A las mujeres embarazadas les abrieron el vientre y luego las dejaron morir. Hubo violaciones y asesinatos en grupo a tiros o con bayonetas. Hubo ejecuciones masivas. Decenas de personas a la vez, incluyendo ancianos, mujeres y niños fueron ametrallados en una zanja. En cuatro horas fueron asesinados casi 500 habitantes de la aldea» (del libro de Sam Harris, The End of Faith: Religion, Terror and the Future of Reason).

La única diferencia entre My Lai y Bala Baluk es el grado de salvajismo. En ambos casos la culpa se puede rastrear directamente hasta la Casa Blanca.

Obama cree que las víctimas civiles son un aparte inevitable para lograr los objetivos políticos de uno. El fin justifica los medios. Ha fortalecido la política Bush, no la ha repudiado. Y después hablan de «cambio».

[1] http://www.counterpunch.org/patrick05112009.html

Mike Whitney vive en el Estado de Washington. Se puede contactar con él en [email protected]

Enlace con el original: http://www.counterpunch.org/whitney05152009.html