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Decálogo de falacias en la Cumbre de la OTAN

Fuentes: Rebelión [Imagen: Kalvellido]

Vamos a comentar a continuación las que nos han parecido las mayores falacias de esta Cumbre, aunque por supuesto no es una enumeración exhaustiva, pues durante la misma se han producido muchas más entrevistas y actos que merecerían un tratamiento separado.

Aquí se nos invita a celebrar el rearme, la escalada bélica, los muros más altos, la concepción de la migración como ‘amenaza híbrida’. Algunos analistas incluso plantean proyectos delirantes que contemplan la “occidentalización” del mundo. Europa deja en sala de espera la posibilidad de desarrollar su autonomía estratégica. El avance en los caminos de los derechos humanos, del cuidado del planeta, de la igualdad y de la paz también tendrá que esperar. Es la militarización de las mentes

(Olga Rodríguez)

Durante los pasados días 29 y 30 de junio se ha celebrado en Madrid una Cumbre de la OTAN calificada como “histórica” por muchos de sus organizadores (la celebración de la Cumbre ya es en sí misma un acto desafiante y contrario a la paz, siendo la OTAN la organización militar más poderosa del mundo), cuyas conclusiones se han plasmado en un escueto documento de 16 páginas (en realidad sólo 11, el resto son portadas y páginas en blanco) que resumen lo que han denominado como “Concepto Estratégico de Madrid”, que pudiera ser considerada la falacia 0 de esta Cumbre. Básicamente, una mirada al ombligo de este prepotente Occidente otanista y beligerante, que se cree el centro del mundo, y que pugna violentamente por no perder su hegemonía en el resto del planeta. Detrás de ese “Concepto Estratégico” sólo se esconde una verdad: la OTAN es un instrumento violento para conseguir dominar territorios, recursos naturales y energéticos y nuevos mercados, todo ello a través de la fuerza. Se obstina de forma terca en defender la visión unipolar del mundo que caracterizó a pasadas décadas, sin enfrentar la nueva realidad, donde un horizonte multipolar, más justo y equilibrado, se vislumbra. No obstante, si las políticas climáticas y energéticas no cambian, es muy probable que ocurra el colapso de la humanidad antes de que este nuevo mundo multipolar vea la luz.

Es de destacar también, paralelamente al contenido de la propia Cumbre, la reproducción de un evento y de una agenda profundamente machista y conservadora, lo que puede comprobarse no solamente en la “foto de familia” de la Cumbre, con inmensa mayoría de hombres, sino en la “agenda alternativa” de los/as acompañantes de los líderes otánicos, la inmensa mayoría mujeres, que guiadas por la reina Leticia, han asistido a todo tipo de actos sociales y culturales, mientras sus importantes parejas solucionaban los problemas del mundo a su violenta manera. Vamos a comentar a continuación las que nos han parecido las mayores falacias de esta Cumbre, aunque por supuesto no es una enumeración exhaustiva, pues durante la misma se han producido muchas más entrevistas y actos que merecerían un tratamiento separado. Pero lo principal podría resumirse en el siguiente decálogo:

1.- La OTAN es una organización defensiva. Sólo les ha faltado decir que la OTAN es una organización pacifista, para completar la falacia y el despropósito. La OTAN es una organización belicista y patriarcal, creada para defender unos intereses muy concretos de unos países muy concretos. La OTAN siempre ha apostado por la escalada bélica, por la militarización creciente de sus países miembro, y por el incremento de los presupuestos en Defensa. Su naturaleza es militar, no cabe otro enfoque posible. Ninguna organización de este tipo debería existir en el mundo, y la ONU, en vez de celebrar este tipo de eventos, debería hacer campaña para erradicarlos. Pedro Sánchez, el anfitrión de la Cumbre, orgulloso de su celebración, ha proclamado que ha sido “un éxito” (¿?), y que la OTAN es un club de democracias para defender la democracia. Dicha afirmación no es que sea una falacia, sino que es una absoluta aberración. La arrogancia de Occidente no tiene límites, y su discurso es cada vez más proclive a la normalización del relato de la extrema derecha.

2.- Putin tiene afán expansionista e imperialista. Se instó a Rusia a “detener la guerra”, así como se expresó la firme voluntad de continuar enviando armas a Ucrania, porque según los inteligentes líderes que acudieron a la Cumbre, «Ucrania debe ganar” esta guerra. Como en otros artículos ya hemos indicado, la voluntad negociadora está completamente ausente, no existe ningún interés en la vía diplomática, y la única tesis en la que se trabaja es que Ucrania continúe siendo un campo de batalla indefinido, que sirva únicamente para desgastar a Rusia, a costa de su aislamiento y del reforzamiento de la OTAN. Es una completa falacia que se afirme que Putin tiene afán expansionista, cuando desde 1949 la única que se ha expandido ha sido la OTAN, cercando cada vez más a Rusia, y tomando acciones de injerencia en las políticas internas de determinados países de la antigua órbita soviética, para que sirvieran a los intereses occidentales.

3.- Los aliados somos más fuertes y estamos más unidos que nunca (ahora somos 32). También se ha afirmado que Putin quería menos OTAN y tendrá más OTAN. En realidad, los únicos que vamos a tener más OTAN somos nosotros en la Base Militar de Rota, donde el número de buques destructores estadounidenses va a pasar de 4 a 6. Y eso que las promesas del PSOE de Felipe González eran “disminuir progresivamente la presencia militar norteamericana en España”. Menos mal, porque si llegan a prometer ampliarla…Nuestro país se está convirtiendo cada vez más en una colonia militar de Estados Unidos, a cuyos mandatarios rendimos pleitesía y nos subordinamos a sus intereses geopolíticos y geoestratégicos. De esta forma perdemos voz en la escena internacional, anulamos nuestra soberanía, y nos sometemos de manera torpe y miope a los intereses estadounidenses, lo que puede comprobarse en nuestro cambio de dependencia en lo tocante a la energía (en vez de un gas rápido y menos contaminante proveniente de los gasoductos rusos, ahora llegarán a nuestras costas buques transportadores de gas licuado procedente de Estados Unidos, más caro y contaminante).

Por otra parte, como hemos comentado, el número de países miembro ha aumentado a 32. En esta Cumbre se ha aprobado la incorporación de Suecia y Finlandia, dos países que han roto su histórica neutralidad para sucumbir al relato estadounidense del enemigo ruso, y provocarlo aún más, pues Finlandia comparte más de mil kilómetros de frontera con la Federación Rusa. Lo que no se cuenta es que, para aprobar dicha incorporación de ambos países nórdicos, han tenido que superar el veto previo de Turquía, teniendo que reconocer al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) como organización terrorista, con el compromiso de extraditar a Turquía a todos los kurdos que allí residen, y que el presidente turco considera terroristas.

4.- Rusia es la principal amenaza. Concretamente, se ha afirmado que Rusia es la “amenaza más significativa y directa” para los países de la Alianza, lo cual anuncia, como es lógico, un contexto de mayor tensión y enfrentamiento. De esta forma, Estados Unidos sigue sirviéndose de su patio europeo para continuar su pulso con Moscú y para intentar mantener la hegemonía que va poco a poco perdiendo. Es cierto que Rusia ha invadido Ucrania, pero Rusia no amenaza a ningún país europeo. Es una completa falacia definir a Rusia como una amenaza cuando somos nosotros, los países de la OTAN, quienes hemos amenazado con la expansión de esta misma organización durante décadas. Y en Ucrania, los Estados Unidos llevan caldeando el terreno y el ambiente desde 2014, para provocar el alejamiento de Ucrania con respecto a Rusia, y su acercamiento a los países de la UE, es decir, para convertir a Ucrania en otro títere suyo. Y sobre la guerra de Ucrania, no se escucha ni una sola voz de la OTAN que promueva el fin de la guerra mediante el diálogo, la negociación y el acuerdo, sino mediante la escalada bélica y el envío constante de más armas a territorio ucraniano.

Como ha explicado Olga Rodríguez: “Europa es hoy más débil política y económicamente que antes de la invasión de Ucrania, y está más subordinada a Washington. Ante ello el presidente estadounidense Joe Biden pide a Bruselas que resista, que asuma sus directrices, que se convierta en escenario de la escalada con el envío de más tropas estadounidenses a Europa. Desde su posición de privilegio y desde su lejanía geográfica es fácil. EEUU está trazando su estrategia en Ucrania a costa de los intereses de parte de sus socios europeos. Los riesgos para nuestro continente no son pocos”.

5.- China es un reto y un desafío a nuestros valores. En efecto, en el documento de conclusiones de la Cumbre se indica que el país asiático representa un desafío a los “intereses y valores” de la Alianza. ¿Es que nadie se da cuenta de la gravedad de estas afirmaciones? ¿Es que no se entiende el lenguaje hostil y provocador de dichas afirmaciones? ¿Es que no comprenden nuestros líderes otanistas que estas declaraciones no hacen sino provocar el rechazo de pueblos que deberían ser nuestros hermanos y no nuestros “desafíos”? ¿Es que nos creemos de verdad con la superioridad moral para señalar a otros como rivales simplemente porque son diferentes a nosotros? No, solo hay que acudir a un relato más sencillo: China está más adelantada tecnológicamente que Estados Unidos, y lisa y llanamente, Washington se niega a asumirlo, se resiste a perder su hegemonía (que ya sólo mantiene en la faceta militar), y busca por todos los medios aislar y competir con el gigante asiático, incluso recurriendo a juego sucio. Y aquí, como en tantos otros asuntos, los países europeos le sirven al gigante estadounidense de perritos falderos. China no amenaza ni desafía a nadie, no es un reto para nadie, y lo que hay que hacer, en vez de tantas declaraciones hostiles y altisonantes, es promover acuerdos de colaboración y cooperación con Pekín.

6.- La OTAN defenderá cada centímetro de su territorio. De nuevo una afirmación arrogante y agresiva, que intenta amedrentar a los países que puedan albergar la idea de “atacar” cualquier “centímetro” de territorio otánico. Son declaraciones que, por absolutas perogrulladas, no deberían estar en el discurso de líderes de tan alto nivel como se supone que son los dirigentes de la OTAN. Ya se sabe que esto ocurrirá, pues está en la propia naturaleza de la organización, pero en vez de proclamarlo, lo que los países de la OTAN deberían hacer es promover políticas que garanticen, cada vez más, que ni un solo centímetro de ningún país ni territorio va a ser atacado. Es lo que hace un buen negociador, en vez de un matón de barrio, como parece ser que son los líderes otanistas.

7.- La OTAN ha abordado los problemas derivados del calentamiento global. ¿Puede haber mayor falacia? ¿Cómo puede afirmarse que organizaciones como la OTAN van a considerar los problemas derivados del cambio climático, cuando resulta que los ejércitos (todos los ejércitos del mundo) constituyen los elementos más contaminantes del planeta? Sólo el Pentágono y sus tropas son responsables de más emisiones de gases de efecto invernadero que muchos Estados del mundo. Los ejércitos son consumidores de petróleo en ingentes cantidades, y son responsables, mediante las operaciones militares, los conflictos armados y las guerras, de la devastación que provoca la muerte de cientos de miles de personas, de animales y de ecosistemas, la contaminación de bosques, mares y ríos, y la pérdida constante de biodiversidad regional. Y por si fuera poco, la posterior reconstrucción que necesitan los lugares devastados por las guerras vuelve a generar mayor destrucción ambiental y consumo excesivo de recursos. En resumidas cuentas, es una completa contradicción que se afirme que organizaciones como la OTAN pueden preocuparse por este asunto, cuando su propia actividad es responsable de buena parte del calentamiento global.

8.- La OTAN también se ocupará del flanco sur. En realidad, lo que se ha acordado básicamente es la lucha contra los grupos terroristas asentados en el Sahel, así como la consideración del fenómeno de la migración en el flanco sur como una “amenaza híbrida”.  Como si no hubiera graves problemas en los lugares de origen que empujan a muchos seres humanos a buscar otros rumbos, otras salidas. Como si no hubiera guerras, violencia, pobreza, saqueo de recursos, sequías, catástrofes medioambientales, crisis climática, hambre…¿Cómo es posible definir las migraciones como una “amenaza”, máxime cuando quien así las califica es el responsable (los países de la OTAN) de provocar las condiciones catastróficas en dichos países para que la gente migre? Siglos precedentes de políticas colonialistas y neocolonialistas han provocado no solo el ingente saqueo de los recursos naturales de dichos países (y en el pasado el expolio de sus tesoros culturales), sino que para logarlo más eficaz y rápidamente, han promovido tensiones, derrocamiento de Gobiernos y continuas injerencias en sus políticas internas. Estas afirmaciones no son solo falacias, son además indecencias.

9.- La OTAN debe aumentar su presupuesto en defensa hasta el 2% del PIB. De hecho, el Presidente Pedro Sánchez se ha comprometido a ello durante esta década, y ha manifestado su voluntad de convencer a todos los grupos del Parlamento para que apoyen su “proyecto de país” (¿?) en este asunto. Los dirigentes de Podemos ya le han contestado: “Nuestro país necesita más profesores y médicos, más hospitales y escuelas, más residencias y rentas garantizadas, y menos tanques y armas”. Es cierto, pero aunque no los necesitara, hay que huir de toda política que invierta en lo que llaman eufemísticamente “Defensa”, pues es dinero empleado en armas, para patrocinar las guerras y las masacres. Denunciemos de una vez la clásica y tremenda falacia que dice así: “Si quieres la paz, prepárate para la guerra”. Falso. Si quieres la paz, has de prepararte para la paz, con educación para la paz, con presupuestos para la paz, y con cultura para la paz. Nada de lo que la OTAN promueve, pues los países otánicos se sitúan en las antípodas de la cultura de paz.

10.- Vivimos en un mundo más peligroso e impredecible. Sin duda, es ésta la afirmación más cínica y escandalosa con diferencia de todas las que se han vertido en esta Cumbre. ¿Cómo pueden afirmar sin despeinarse que el mundo es más peligroso, precisamente aquéllos que lo hacen más peligroso? Son precisamente las políticas que organizaciones como la OTAN promueven, las que vuelven más peligroso el mundo. Se permiten referirse a las migraciones como “amenazas”, cuando son hechos que ellos mismos han provocado mediante sus políticas de saqueo y desestabilización de países enteros. Se permiten referirse a las guerras como impredecibles cuando son ellos los que las programan y activan. Afirman que el mundo es más peligroso cuando son ellos mismos los que no dejan de convertir al mundo en un polvorín, en cada decisión que toman. Son los dirigentes de organizaciones como la OTAN las que crean mundos peligrosos, por promover presupuestos en Defensa, en vez de promover presupuestos para eliminar las desigualdades, y para garantizar los derechos humanos. El mundo es más peligroso, es cierto, pero se lo debemos a ellos.

Son instituciones como la OTAN las responsables de las guerras, de las escaladas armamentísticas, del crecimiento del complejo militar-industrial, y de provocar en el mundo tanto odio, tanta miseria, tanta hambre, tantos desplazamientos forzados, tanta desolación y tanta devastación. Las operaciones de la OTAN nunca han conseguido estabilizar y ofrecer un entorno de seguridad en los países intervenidos (véanse, entre otros muchos, los casos de Libia, Afganistán, Siria o Irak), sino más bien al contrario, han facilitado Estados fallidos, éxodos masivos de personas, y un polvorín armamentístico y humanitario. La OTAN patrocina, no nos engañemos, un mundo de refugiados, de desamparo, de calamidades, de desastres, de inhumanidad. Un mundo de horror y barbarie. Un mundo sombrío. No tendremos un mundo en paz mientras organizaciones como la OTAN continúen existiendo. Como resumen de todas las falacias comentadas, sólo queda una conclusión: lo mejor que podría hacer la OTAN es disolverse, y que a partir de ese momento, los países miembros promovieran de verdad la paz, promovieran acuerdos pacíficos y cooperativos entre los países, las naciones, los continentes, los pueblos y las civilizaciones del mundo, promoviendo la justicia internacional y la equidad, en vez de definir a otros como “enemigos” o “desafíos”. Sin duda, entonces, el mundo sería menos peligroso. Nos sumamos a la proclama que levantara Julio Anguita: ¡Malditas sean las armas, las guerras y los que las promueven!

Blog del autor: “Actualidad Política y Cultural”, http://rafaelsilva.over-blog.es

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