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Un millón de firmas por la libertad de Los Cinco revolucionarios cubanos presos en EEUU por combatir el terrorismo

¿Fue Einstein un espía?

Fuentes: Rebelión

Mañana, 6 de agosto, se cumplen 66 años de la explosión atómica sobre la ciudad japonesa de Hiroshima. El imperialismo yanqui, ávido de mostrar el alcance de su barbarie, segó instantáneamente la vida de 80 mil personas. Tres días más tarde, no saciados de sangre aún, los aviones del ejército estadounidense volvieron a repetir la […]

Mañana, 6 de agosto, se cumplen 66 años de la explosión atómica sobre la ciudad japonesa de Hiroshima. El imperialismo yanqui, ávido de mostrar el alcance de su barbarie, segó instantáneamente la vida de 80 mil personas. Tres días más tarde, no saciados de sangre aún, los aviones del ejército estadounidense volvieron a repetir la hazaña, esta vez sobre Nagasaki, donde 45 mil hombres mujeres, niños y ancianos cayeron asesinados por los efectos de la detonación nuclear. A finales de 1945, los cadáveres de una y otra ciudad ya se habían multiplicado por dos y a día de hoy, las muertes como consecuencia de aquellas bombas, diseñadas y programadas sin rubor, como parte de la estrategia del capitalismo para imponer al mundo sus leyes, se cuentan por cientos de miles.

De haberse tomado la molestia, que no fue el caso, los representantes del Gobierno de Estados Unidos podrían haber empleado cualquier excusa para justificar las masacres perpetradas sobre el pueblo japonés; cualquiera, menos el desconocimiento.

Cinco años antes, el científico alemán Albert Einstein había escrito una carta, descriptiva y aséptica, al presidente Roosvelt (1), advirtiendo de los efectos que podían producirse.

La misiva comenzaba así:

«Señor; …Es mi deber llevar a su atención los siguientes hechos y recomendaciones.

En el curso de los últimos cuatro meses se ha hecho probable -a través del trabajo de Loiot, en Francia, así como también de Fermi y Szilard, en Estados Unidos- que podría ser posible el iniciar una reacción nuclear en cadena en una gran masa de uranio, por medio de la cual se generarían enormes cantidades de potencia y grandes cantidades de nuevos elementos parecidos al uranio. Ahora parece casi seguro que esto podría ser logrado en el futuro inmediato.

Este nuevo fenómeno podría ser utilizado para la construcción de bombas, y es concebible -pienso que inevitable- que pueden ser construidas bombas de un nuevo tipo extremadamente poderosas. Una sola bomba de ese tipo, llevada por un barco y explotada en un puerto, podría muy bien destruir el puerto por completo, conjuntamente con el territorio que lo rodea (,,,)»

Einstein sabía de lo que hablaba; él mismo había trabajado con los científicos a los que nombra y ellos lo mantenían informado de sus trabajos.

Hasta aquí, esta parte de la historia de Einstein, que es también Historia de la humanidad, guarda importantes paralelismos con la de los Cinco revolucionarios cubanos presos en EEUU por combatir el terrorismo y evitar muertes en Cuba. Ellos conocieron de primera mano la violencia que las organizaciones mafiosas de EEUU, con la complicidad y el amparo de las autoridades de ese país, habían desarrollado contra el pueblo cubano desde el triunfo de la Revolución, en 1959.

En otra carta (2), ésta dirigida al pueblo estadounidense, Los Cinco le hacían saber la historia no contada de EEUU a la clase obrera, a los estudiantes, a los millones de pobres y abandonados a su suerte por el capitalismo y por su propio Gobierno:

«Como resultado de los ataques de esas organizaciones criminales, que utilizan el territorio norteamericano para planear, organizar y financiar actos terroristas violando las propias leyes internas que los prohíben, en nuestro país han sido asesinados 3.478 personas y 2099 han quedado incapacitados; eso sin mencionar el elevado costo material causado por tales agresiones (…) Somos cubanos leales a su pueblo y nos reconforta el deber cumplido con nuestro pueblo y nuestra patria (…)»

Leyendo uno y otro texto, podría asaltarnos la duda de si el investigador de la relatividad pudo ser considerado, como Los Cinco, un espía y, en tal caso, nos surgirían algunas dudas. Por ejemplo, si pudo ser sospechoso de espionaje, ¿por qué no fue detenido Albert Einstein, como lo fueron Antonio Guerrero, Gerardo Hernández, René González, Fernando González y Ramón Labañino?, ¿por qué no se le hizo pasar por una celda de aislamiento durante 17 meses antes de ser juzgado?, ¿por qué no se pagó a periodistas para que crearan un ambiente de linchamiento contra él en la ciudad sede del juicio?, ¿por qué no fue sentenciado a penas que incluyeran la doble cadena perpetua?

Sabemos que no fue así, que Einstein nunca fue considerado un espía y que las preguntas de antes son sólo construcciones ficticias de una realidad bien distinta en su caso.

Las respuestas las da él mismo en la continuación de la carta citada, de enorme interés, y que sigue:

«Sin embargo, tales bombas podrían ser demasiado pesadas para ser transportadas por aire.

Estados Unidos tiene muy pocas minas de uranio, con vetas de poco valor y en cantidades moderadas. Hay muy buenas vetas en Canadá y en la ex-Checoslovaquia, mientras que la fuente más importante de uranio está en el Congo Belga.

En vista de esta situación usted podría considerar que es deseable tener algún tipo de contacto permanente entre la Administración y el grupo de físicos que están trabajando en reacciones en cadena en los Estados Unidos. Una forma posible de lograrlo podría ser comprometer en esta función a una persona de su entera confianza quien podría tal vez servir de manera extra oficial. Sus funciones serían:

a) Estar en contacto con el Departamento de Gobierno, manteniéndolos informados de los próximos desarrollos y poniendo particular atención en los problemas de asegurar el suministro de mineral de uranio para los Estados Unidos.

b) acelerar el trabajo experimental, que en estos momentos se efectúa con los presupuestos limitados de los laboratorios de las universidades, con el suministro de fondos. Si esos fondos fueran necesarios con contactos con personas privadas que estuvieran dispuestas a hacer contribuciones para esta causa, y tal vez obteniendo cooperación de laboratorios industriales que tuvieran el equipo necesario.

Tengo entendido que Alemania actualmente ha detenido la venta de uranio de las minas de Checoslovaquia, las cuales han sido tomadas (…)».

Su Seguro Servidor, A. Einstein »

Los Cinco, en cambio, explicaron algo muy distinto al pueblo de EEUU en el mensaje que le dirigieron en 2001, tras ser sentenciados por la administración de justicia de ese país:

» (…) Somos patriotas cubanos que nunca tuvimos la intención de dañar los valores del pueblo norteamericano, ni su integridad; sin embargo, nuestro pequeño país, que heroicamente ha sobrevivido durante 40 años a agresiones y amenazas a su seguridad, a planes de subversión, sabotajes y a la desestabilización interna, tiene derecho a defenderse de sus enemigos (…) Tenemos derecho a la paz, al respeto a nuestra soberanía y a nuestros intereses más sagrados.

¿Por qué autoridades de Estados Unidos con su tolerancia permiten que se atente contra nuestro país, no investigan ni adoptan medidas contra los planes terroristas que CUBA ha denunciado, no evitan los numerosos planes de atentado contra nuestros dirigentes? (…)

Son los grupos terroristas de origen cubano y sus mentores económicos y políticos norteamericanos los que erosionan la credibilidad de este país, los que dan a esta nación una imagen de salvajismo y a sus instituciones un comportamiento inconsecuente, prejuiciado y poco serio, incapaz de conducirse con cordura y sensatez ante los problemas que tienen que ver con CUBA.

Estos grupos y sus mentores se han organizado con vistas a influir para propiciar un conflicto entre ambos países. Promueven en el Congreso y en el Ejecutivo medidas y cursos cada vez más agresivos hacia CUBA..

A ello se une la constante demanda de nuevos y mayores fondos del gobierno, que afectan a los contribuyentes, para financiar las actividades contra CUBA. Enormes sumas que se dedican a transmisiones radiales, de televisión y al financiamiento de sus súbditos en la Isla, van en detrimento de los recursos para afrontar problemas sociales que afectan a los propios ciudadanos norteamericanos.

(… ) Nunca hicimos nada por dinero y siempre vivimos modesta y humildemente, a la altura del sacrificio que exige nuestro pueblo. Nos guió un fuerte sentimiento de solidaridad human, amor a nuestra patria y desprecio por todo lo que no respete la dignidad del ser humano. No nos arrepentimos de lo que hemos realizado para defender a nuestro país. Nos declaramos totalmente inocentes. Nuestras familias comprenden el alcance de las ideas que nos han guiado y sentirán orgullo por esta entrega a la humanidad en la lucha contra el terrorismo y por la independencia de CUBA».

Es sabido que el comandante Ernesto Guevara, en su etapa como ministro de la Revolución cubana, visitó el Memorial por la Paz de Hiroshima y, ante el monumento erigido a las víctimas declaró: «cada uno de estos nombres es una razón más para luchar por la paz».

Y eso fue lo que hicieron Los Cinco, recoger el testigo de Hiroshima, evitar nuevos crímenes del imperialismo, defender en suma el futuro de la humanidad.

El próximo 12 de septiembre, día en que se cumplen 13 años del arresto y el encarcelamiento ilegal de Antonio, Gerardo, René, Fernando y Ramón habrá 1 millón de razones más para continuar la lucha por la paz. Serán los nombres del millón de hombres y mujeres que ya entonces habrán firmado en la campaña europea por la Libertad de Los Cinco revolucionarios cubanos presos en EEUU por combatir el terrorismo.

Tú firma sigue siendo necesaria: www.libertadparaloscinco.org.es 

Notas:

(1) Franklin Delano Roosvelt antecedió en el cargo a Harry Truman, responsable de dar la orden de los bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki. La carta de Einstein fue dirigida a Roosvelt el 2 de agosto de 1939.

(2) Los Cinco enviaron una carta al pueblo estadounidense, el 17 de junio de 2001, nueve días después de haber sido dictadas sus sentencias.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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