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Irán: dólares, petróleo y centrales nucleares

Fuentes: Rebelión

La maquinaria militar está de nuevo en marcha. La administración Bush, que ya cuenta con el apoyo de Blair, Chirac y Merkel, lleva un tiempo sementando confusiones alrededor del programa nuclear de Irán y los principales ‘analistas’, como Bernstein y Weisman, que en el ‘New York Times’ afirmaron que Irán está realizando investigaciones que le […]

La maquinaria militar está de nuevo en marcha. La administración Bush, que ya cuenta con el apoyo de Blair, Chirac y Merkel, lleva un tiempo sementando confusiones alrededor del programa nuclear de Irán y los principales ‘analistas’, como Bernstein y Weisman, que en el ‘New York Times’ afirmaron que Irán está realizando investigaciones que le pueden permitir fabricar armamento nuclear, ya comenzaron a extender el miedo. Así pues, según la versión oficial, a esta primera razón, la decisión del gobierno iraní de proseguir con su programa nuclear, habría que añadir como razón complementaria para el ataque las declaraciones del presidente Ahmadinejad sugiriendo que Israel debía ser borrado del mapa, hechos que demuestran que «Irán es un elemento subversivo capaz de desestabilizar la región». Sin embargo, en tanto que los intereses generales de la humanidad vuelven a estar amenazados por los intereses particulares de Washington, tenemos derecho a saber, más allá de las excusas, las verdaderas razones de esta nueva guerra. Ahí van algunas.
En primer lugar, contrariamente a lo que popularmente se puede creer, los EEUU son los productores menos competitivos del mundo, de hecho, desde 1976 el déficit comercial de los EEUU va en aumento (en 2005 alcanzó la cifra de 800 mil millones de dólares) debido a que el mercado estadounidense apenas es competitivo en dos materias: material militar y dólares, que representan el 40% del total de las exportaciones debido a que los dólares se emplean para comprar valores norteamericanos, bonos del Tesoro norteamericano y petróleo. Efectivamente, el mercado del petróleo, sometido al duopolio de los especuladores del New York Mercantile Exchange (NYMEX) y del International Petroleum Exchange (IPE) de Londres -las dos bolsas de futuros del petróleo controladas por los inversores norteamericanos-, se hace en dólares. En este sentido, el anuncio del gobierno de Irán de abrir una nueva bolsa internacional de petróleo en Teherán que haga frente al duopolio del NYMEX y del IPE el próximo 20 de marzo, es una seria amenaza a la hegemonía de los EEUU por dos razones: en la nueva plaza bursátil la moneda de referencia será el euro y el precio del barril seestima que podría oscilar cerca de los 37 euros, lo que substraerá millones de dólares del mercado mundial.
Si a esto unimos que las autoridades chinas anunciaron recientemente que sustituirán el dólar como moneda de referencia de su reserva monetaria (800 mil millones de dólares, recordemos que Japón tiene la primera reserva mundial con 1 billón de dólares) por una canasta de monedas entre las que está el yuan chino, el euro y el yen japonés, además del oro y la plata, a lo que la reserva federal de los EEUU reaccionó anunciando que dejará de hacer públicos en marzo los indicadores monetarios M3, en los que se mide la cantidad de dinero que circula en un país, con la intención de «imprimir más billetes y así absorber las ondas del impacto producido por la venta masiva de dólares sin que el público se entere», como señaló Whitney en su artículo ‘China coloca un collar de fuerza al dólar’, el nerviosismo de las autoridades norteamericanas es evidente y la reacción es evitar que tantos millones de dólares dejen de circular por el mundo este mismo año.
Por cierto, quizás hoy ya nadie se acuerde, pero la ocupación iraquí comenzó después de que Irak convirtiese todas sus reservas en euros en el año 2000 y comenzase a cobrar el petróleo en euros. La guerra contra Irán obedece a la misma razón: asegurar el dolarcentrismo de la economía mundial.
No obstante, también hay dos razones complementarias que justifican el inicio de una guerra contra Irán: el control de sus reservas petroleras, que abastecen al mercado chino -la gran amenaza de los EEUU, con lo que así consiguen controlar el abastecimiento de este país, que es el segundo consumidor mundial de petróleo-, y la eliminación de sus legítimas investigaciones en materia nuclear. Legítimas en tanto que como estado parte del Tratado de No Proliferación, tiene el «derecho inalienable de desarrollar la investigación, la producción y la utilización de la energía nuclear con fines pacíficos» bajo la supervisión del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) y siempre que declare todas las instalaciones nucleares, algo que ya hizo. De hecho, en materia nuclear Irán aspira a no depender de otros países para abastecerse de uranio enriquecido, necesario para poner en marcha el proceso y del que actualmente se provee en Rusia, país con el que tiene abundantes lazos comerciales y con el que tiene suscritos importantes contratos en materia militar.
En definitiva, el peligro que representa Irán para los EEUU non procede de su posesión de armas de destrucción masiva, que no las tiene (a diferencia de otros países aliados de EEUU en la región que tienen armamento nuclear, como Israel, India y Pakistán), ni de su apoyo al terrorismo internacional, como pretende el gobierno estadounidense; la verdadera amenaza iraní procede de su intento de alterar el sistema económico mundial empleando euros en lugar de dólares y de sus esfuerzos para garantizar su soberanía energética, tanto petrolera como nuclear. He ahí la amenaza iraní desenmascarada.

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