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La guerra contra Irán

Fuentes: Global Research

Traducido del inglés por S. Seguí

Estados Unidos acaba de completar unas importantes maniobras militares en el Golfo Pérsico, a escasa distancia de las aguas territoriales iraníes. Este despliegue naval ha tenido por objeto «enviar una advertencia a Teherán», tras la Resolución 1747 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que impone graves sanciones económicas a Irán como represalia por su incumplimiento de las exigencias de los Estados Unidos en relación con su programa de enriquecimiento de uranio.

Este simulacro bélico realizado frente a las costas iraníes contó con la participación de dos portaaviones, el USS John C. Stennis y el USS Eisenhower, con un total de 10.000 marinos y más de 100 aviones de combate. El grupo de combate del portaaviones Stennis, que forma parte de la Quinta Flota eco o aguas del Golfo Pérsico el 27 de marzo, escoltado por el crucero lanzamisiles USS Antietam.

Según noticias, la agrupación de ataque del Stennis y su destacamento aéreo, han llevado a cabo un «ejercicio dual de portaaviones», conjuntamente con la agrupación de ataque del Eisenhower:

«Es la primera vez que las agrupaciones de ataque del Stennis y el Eisenhower realizan operaciones conjuntas desde su incorporación a la Quinta Flota. Este ejercicio demuestra la importancia de la capacidad de ambas agrupaciones de ataque de planificar y llevar a cabo operaciones con dos grupos de ataque, como parte del compromiso de la Marina (estadounidense) con el mantenimiento de la seguridad marítima y la estabilidad en la región.»

Este simulacro bélico ha sido llevado a cabo en un momento de tensión y enfrentamiento diplomático tras la detención por parte de Irán de 15 militares de la Marina Británica que supuestamente habían sido hallados patrullando dentro de las aguas territoriales iraníes.

El Gobierno británico, con ayuda de la desinformación de los medios de comunicación, ha estado utilizando este incidente con vistas a crear una situación de confrontación con Irán.

Las maniobras, junto a las amenazas británicas en relación con una eventual nueva «crisis de los rehenes» en Irán, constituyen un acto de provocación por parte de la alianza militar anglo-estadounidense.
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Estos juegos de guerra que tienen lugar en el Golfo Pérsico y el Mar de Arabia son la culminación de un proceso más amplio de planificación militar, que se inició a mediados de 2003 con el lanzamiento de un Plan de corto plazo relativo al «teatro» iraní (Iran Theater Near Term, TIRANNT). Con arreglo al mismo, se contemplan varios «escenarios» de intervención militar estadounidense contra Irán. A comienzos del 2004, estos escenarios previstos en TIRANNT se incorporaron a los planes efectivos de bombardeos aéreos sobre Irán incluidos en el Concept Plan (CONPLAN) 8022.

En mayo de 2004, se elaboró la Directiva Presidencial de Seguridad Nacional nº 35 (National Security Presidential Directive NSPD 35) titulada Autorización de despliegue de armas nucleares (Nuclear Weapons Deployment Authorization). Si bien su contenido sigue siendo secreto, se supone que esta Directiva trata del despliegue de armas nucleares tácticas en el escenario bélico de Oriente Próximo, de conformidad con el CONPLAN 8022.

En 2005, Estados Unidos, Turquía e Israel, en coordinación con la OTAN, participaron activamente en el proceso de planificación de esta operación militar, con el almacenamiento y despliegue de sistemas avanzados de armas. Israel participaría activamente en la operación militar.

Desde agosto pasado, Estados Unidos ha llevado a cabo un cierto número de ejercicios militares en el Golfo Pérsico y zonas próximas. Desde septiembre a diciembre, se llevó a cabo una simulación bélica de amplio alcance, titulada Escudo vigilante 07 (Vigilant Shield 07). En dicha simulación, los enemigos declarados recibieron los nombres de Irmingham (Irán), Churya (China), Ruebek (Rusia) y Nemesis (Corea del Norte).

[Para más información al respecto, cf. Iran Theater Near-Term (TIRANNT), por Michel Chossudovsky]
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Según la US Navy, esta última ronda de maniobras militares estadounidenses realizada a finales de marzo tuvo una escala mucho mayor que la de anteriores despliegues de fuerzas. Algunas informaciones de prensa sugieren que estas maniobras han sido el despliegue de fuerza naval estadounidense más amplio desde marzo de 2003, con ocasión de la invasión de Irak.

Casi simultáneamente, Irán llevaba a cabo también ejercicios navales a gran escala en el Golfo Pérsico, por lo que se puede afirmar que tanto Estados Unidos como Irán se hallan en pie de guerra.


Encrucijada crítica

Un reciente informe periodístico ruso, en el que se citaban fuentes de inteligencia, ha desatado la alarma. Según un informe de RIA-Novosti, recogido por la prensa europea e israelí (Jerusalem Post), Estados Unidos tendría previsto lanzar ataques aéreos sobre Irán, codificados como Operación Mordisco (Operation Bite), a partir del 6 de abril, Viernes Santo, cuyos objetivos serían tanto militares como civiles, incluyendo el sistema de defensa aérea iraní:

«Los servicios de inteligencia rusos informan de una creciente actividad de las fuerzas armadas de Estados Unidos en las cercanías de las fronteras de Irán, según afirmó un alto mando de los servicios de seguridad el pasado martes.

Los últimos datos de la inteligencia militar señalan preparativos militares estadounidenses de ataques tanto aéreos como terrestres contra Irán, afirmó la citada fuente, añadiendo que el Pentágono probablemente no ha tomado todavía una decisión definitiva sobre el momento en que se ha de llevar a cabo el ataque.

La fuente afirma que el Pentágono está buscando un modo de atacar Irán «que permita a los estadounidenses poner al país de rodillas a un coste mínimo.»

Asimismo afirma que la presencia naval estadounidense en el Golfo Pérsico ha alcanzado, por primera vez en los últimos cuatro años, el nivel alcanzado poco antes de la invasión de Irak en marzo de 2003.

El coronel-general Leonid Ivashov, vicepresidente de la Academia de Ciencias Sociopolíticas, afirmó la pasada semana que el Pentágono tiene previsto lanzar un ataque aéreo masivo sobre la infraestructura militar de Irán en un futuro próximo.»

Si bien el informe ruso es creíble, no existen pruebas que lo confirmen y que nos permitan señalar con seguridad la fecha exacta de un ataque militar sobre Irán.

Además, hay varios factores importantes que sugieren, desde un punto de vista de la organización militar, que, a menos que estemos ante un caso de flagrante locura política, el Pentágono no está listo para lanzar un ataque sobre Irán.


Nombramientos militares claves

Durante el mes de marzo a que se realizaron algunos nombramientos clave en el ámbito militar. Resulta particularmente significativo el nombramiento del almirante William J. Fallon, como comandante en jefe del Mando Central estadounidense (U.S. Central Command, CENTCOM) el 16 de marzo, por el secretario de Defensa, Robert M. Gates. Es poco probable que el almirante Fallon se lance a una operación militar contra Irán pocas semanas después de su nombramiento como comandante del CENTCOM.

Entretanto, otro importante nombramiento militar, directamente relacionado con los preparativos de guerra contra Irán, ha sido el del almirante Timothy J. Keating, comandante del Mando Norte (US NORTHCOM), como jefe del Mando del Pacífico (US Pacific Command), que incluye la Quinta Flota y la Séptima Flota. El mando de la Séptima Flota constituye el mando de combate de más envergadura de los Estados Unidos. Keating, que asume las funciones del almirante Fallon, es también un defensor a ultranza de la «guerra contra el terrorismo». El Mando del Pacífico tendría un papel clave en el contexto de una operación militar dirigida contra Irán.

Cabe señalar que el almirante Keating participó también en el ataque de 2003 contra Irak, como comandante del Mando Central de las Fuerzas Navales estadounidenses y de su Quinta Flot.

Si bien estos nombramientos señalan una consolidación de la agenda militar neocon para Oriente Próximo, sugieren también que los militares estadounidenses no van a pasar a una nueva fase de la guerra en esta zona antes de consolidar estos nombramientos, en particular los relacionados con el CENTCOM, que es la unidad de mando operativo a cargo del teatro bélico en Oriente Próximo.

El almirante Fallon respalda totalmente los planes bélicos del gobierno de Bush en relación con Irán. Sustituye al general John Abizaid, empujado al retiro a raíz de desacuerdos aparentes con el sucesor de Donald Rumsfeld, el secretario de Defensa Robert M. Gates. En lugar de un Abizaid que reconocía tanto los errores como las debilidades de las fuerzas militares estadounidenses en Irak, el almirante Fallon está alineado estrechamente con el vicepresidente Cheney. Asimismo, está firmemente comprometido con la Guerra Mundial contra el Terrorismo (Global War on Terrorism, GWOT). El CENTCOMM coordinaría un ataque sobre Irán desde el teatro de guerra de Oriente Próximo.

Además, el nombramiento de un almirante es indicativo de un cambio de énfasis de las funciones del CENTCOMM en el teatro de guerra, centradas ahora en Irán en lugar de Irak, lo que requiere la coordinación de las operaciones navales y aéreas en el Golfo Pérsico.


El poder naval estadounidense en la región

En estos momentos están desplegados en la región del Golfo Pérsico dos agrupaciones de ataque con portaaviones: la del Eisenhower y la del Stennis.

Comparativamente, el despliegue de fuerzas navales antes de la guerra relámpago de marzo de 2003 contra Irak fue de una escala significativamente mayor.

En los primeros meses del 2003, había cinco portaaviones estadounidenses a distancia de ataque a Irak, más un portaaviones británico: tres de las agrupaciones de ataque estaban ubicadas en el Golfo Pérsico (USS Lincoln, Constellation y Kitty Hawk) y otras dos (USS Roosevelt y Truman) coordinaban las salidas de bombardeo desde el Mediterráneo.

En estos momentos, está rumbo al Golfo Pérsico el portaaviones de propulsión nuclear USS Nimitz, junto a su grupo de combate acompañante, lo que aumentaría el número de portaaviones a tres.

Es improbable que se dé comienzo a las actividades militares antes de la llegada al teatro de guerra de un tercer portaaviones. No obstante, según portavoces oficiales, el USS Nimitz vendría a reemplazar al USS Eisenhower, lo que dejaría sólo dos grupos de combate en presencia en la región.

Asimismo, las debilidades estadounidenses en el teatro de guerra de Irak, y la capacidad de represalia de Irán, capaz de infligir significativos daños a las fuerzas estadounidenses que se encuentran en Irak, así como a la creciente oposición al presidente en Estados Unidos, tienen una importancia directa a la hora de decidir el momento adecuado para lanzar una operación militar contra Irán.


Irán se halla políticamente aislado

Irán se halla políticamente aislado y el unilateralismo predomina tanto en los pasillos de las Naciones Unidas como en el teatro de guerra de Oriente Próximo.

La resolución de las Naciones Unidas, patrocinada por Estados Unidos, recibió un apoyo unánime. Debido a las presiones estadounidenses, las enmiendas al proyecto de resolución fueron rechazadas y el texto fue adoptado por unanimidad.

Ni Rusia ni China, que tienen importantes acuerdos de cooperación militar con Irán, ejercieron su derecho al veto y ni siquiera se abstuvieron.

Este consenso en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se consiguió tras cruciales maniobras diplomáticas en la oscuridad por parte de Washington, destinadas a conseguir el apoyo unánime de todo el Consejo, incluidos sus cinco miembros permanentes más Alemania, que participaron en la formulación del proyecto de resolución mediante consultas individuales.

La resolución de las Naciones Unidas ha aislado totalmente a Irán: China y Rusia han sido conducidos a una alianza apenas camuflada con Estados Unidos.

Lo fundamental de la resolución del Consejo de Seguridad es que ni China ni Rusia intervendrán a favor de Irán, si este país es atacado. Además, a la vez que Rusia y China son socios diplomáticos de los Estados Unidos en el régimen de sanciones económicas patrocinado por las Naciones Unidas, son también objeto de las amenazas militares de Estados Unidos, como confirma la antes citada operación Escudo vigilante 07, es decir los escenarios de juegos de guerra llevados a cabo desde septiembre a diciembre de 2006 y que amenazan explícitamente no sólo a Nemesis (Corea del Norte) e Irmingham (Irán),sino también a Churya (China) y Ruebek (Rusia).

Cabe sacar en conclusión, pues, que tanto China como Rusia han conseguido algún tipo de acuerdo por separado, y han llegado a compromisos mediante conversaciones bilaterales en Washington. Tanto Beijing como Moscú, socios de la Organización de Cooperación de Shanghai (Shanghai Cooperation Organization, SCO) se encuentran en una situación claramente ambigua en la que, por una parte, hacen oídos sordos a las amenazas militares de Estados Unidos, mientras que por otra prestan su apoyo al ejército iraní en la construcción de sus sistemas de defensa aéreos y terrestres, en la eventualidad de un ataque de EE UU-OTAN-Israel sobre Irán, país que tiene estatuto de observador de la citada Organización de Shanghai.

Irán es el tercer importador de sistemas rusos de armas, después de India y China. Durante los últimos cinco años Rusia ha asesorado a Irán en materia de tecnología balística, tras las negociaciones de 2001 realizadas bajo la presidencia de Mohammed Jatami.

Resulta irónico que, coincidiendo con la decisión del Consejo de Seguridad de la ONU de marzo, la prensa rusa confirmara que la Organización de Cooperación de Shanghai (SCO) está estudiando en estos momentos su ampliación, que consistiría en admitir en calidad de miembros de pleno derecho a países, por ejemplo Irán, que en la actualidad tienen carácter de observadores.

Entretanto, el Congreso de Estados Unidos está en guerra con el presidente en relación con la estrategia militar de Estados Unidos en Irak, aunque en ningún momento haya dicho una sola palabra sobre la guerra que se prepara contra Irán, como si fuese un asunto totalmente irrelevante.

Las amenazas son reales y cualquier incidente podría desencadenar la guerra.

Los criminales de guerra que detentan el poder al más alto nivel necesitan esta guerra para seguir en él.

El Congreso de Estados Unidos tiene pocas posibilidades de revertir la decisión de ir a la guerra contra Irán, aun cuando esto lleve a una catástrofe de alcance mundial y aun cuando una escalada de la guerra haga necesario establecer un estado policial en Estados Unidos y militarizar las instituciones civiles.


El papel del Mando Estratégico de EE UU (US Strategic Command, USSTRATCOM)

Los neocons del gobierno Bush controlan unos nombramientos militares de capital importancia, concretamente, los relativos al Mando Central (USCENTCOM), al Mando Estratégico (USSTRATCOM) y a la Junta de Jefes de Estado Mayor.

Se han producido recientemente nuevos nombramientos militares. El nuevo comandante del USCENTCOM, el almirante Fallon tendrá un papel fundamental en la supervisión de las operaciones militares en el teatro de guerra de Oriente Próximo.

El USSTRATCOM, encabezado por el general James E. Cartwright, cuyo cuartel general se halla en la base de las Fuerzas Aéreas de Offutt, en Nebraska (EE UU) tendría una capacidad de coordinación y decisión determinante, en la eventualidad de una guerra contra Irán. El Gobierno ha pedido al USSTRATCOM que elabore planes de guerra centralizados dirigidos contra Irán. El CENTCOM participaría ampliamente en la puesta en práctica de estos planes en el teatro de guerra de Oriente Próximo.

Merece la pena recordar que en 2004, el vicepresidente Cheney pidió al USSTRATCOM que elaborase un plan estratégico dirigido contra Irán, para «ser utilizado en respuesta a otro ataque terrorista del tipo del 11 de septiembre sobre los Estados Unidos», basándose en la presunción de que el gobierno de Teherán estaría detrás de dicho complot terrorista. El plan estratégico incluía un ataque aéreo en gran escala sobre Irán utilizando tanto a armas convencionales como armas nucleares tácticas.

Se describe al USSTRATCOM como un «integrador global encargado de las misiones relacionadas con un ataque global a gran escala».

El USSTRATCOM se halla a cargo de la coordinación de las estructuras de mando conocidas como C4ISR (Command, Control, Communications, Computers, Intelligence, Surveillance, and Reconnaissance). «La planificación y la ejecución cotidianas [por parte del STRATCOM] relativas a las zonas de misión de primer orden las realizan cinco mandos conjuntos funcionales (Joint Functional Component Commands, JFCCs) y otros tres componentes funcionales.»
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El Mando Estratégico (USSTRATCOM) está siendo objeto de algunos cambios organizativos importantes, que tienen relación directa con la ejecución de los planes de guerra contra Irán. Según el comandante en jefe de USSTRATCOM, general Cartwright, este Mando está desarrollando «nuevas estructuras organizativas funcionalmente alineadas para mejorar nuestra velocidad y avance operativos», según declaraciones realizadas a lo subcomité de fuerzas estratégicas del Comité de servicios armados del Congreso. «Hemos pasado desde el concepto de la vieja tríada de bombarderos, submarinos y misiles balísticos intercontinentales a otra estructura más integrada que ofrece al país una gama más amplia de actividades destinadas a disuadir y a garantizar la seguridad de nuestros aliados».

Con arreglo a las declaraciones del general, están en fase de plena capacidad operativa, o cerca de alcanzarla, los componentes funcionales relativos a inteligencia, vigilancia y reconocimiento, guerra en red, operaciones globales de redes, operaciones de información, defensa balística integrada y lucha contra las armas de destrucción masiva.

Además, STRATCOM está montando un sistema organizativo «al que es posible incorporarse desde el primer momento, y que puede adoptar una configuración combinada o de tipo aliado (…), de manera que no sea necesario construirlo cada vez en momentos de crisis», afirmó el general.

Disponer de una infraestructura de defensa (…) equilibrada, sostenida por «mando y control» e «inteligencia, supervisión y reconocimiento» es fundamental para esta estrategia», afirmó Cartwright.

(Cf. U.S. Strategic Command Refines, Fields New Capabilities, 9.3.2007 – By John J. Kruzel, American Forces Press Service)