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Los rusos acudirán a las urnas bajo la amenaza del autoritarismo

La oposición de izquierda se juega su futuro en las próximas elecciones rusas

Fuentes: Mundo Obrero

Las elecciones legislativas rusas que se celebrarán el 2 de diciembre son las primeras tras la reforma de la constitución, y constituyen el primer pulso entre el nacionalismo neoliberal en el poder y la oposición de izquierda, dividida en varias tendencias, de cara a los comicios presidenciales previstos para marzo del próximo año.   Los […]

Las elecciones legislativas rusas que se celebrarán el 2 de diciembre son las primeras tras la reforma de la constitución, y constituyen el primer pulso entre el nacionalismo neoliberal en el poder y la oposición de izquierda, dividida en varias tendencias, de cara a los comicios presidenciales previstos para marzo del próximo año.

 
Los rusos acudirán a las urnas bajo la amenaza del autoritarismo en un escenario condicionado por la reforma constitucional que refuerza la tendencia bipartidista, donde medirán sus fuerzas principalmente el partido gubernamental, Rusia Unida (RU), encabezado por Vladímir Putin y Viktor Zubkov; y el Partido Comunista de la Federación Rusa (PCFR) de Guenadi Ziuganov.
 
El jefe del Kremlin, Vladímir Putin, anunció que no se presentará a las presidenciales de marzo ya que la constitución no le permite un tercer mandato, pero tomará parte en los comicios legislativos de diciembre encabezando la lista de Rusia Unida (RU), con la clara intención de convertirse en primer ministro y desde ese puesto seguir ostentando el poder real, por lo que probablemente será sustituido por el tecnócrata Viktor Zubkov al frente de la presidencia.

En estas elecciones se aplicará la nueva ley electoral que elimina el mínimo de participación para que los comicios sean válidos, establece la barrera electoral para obtener representación en el 7% y suprime la posibilidad de «votar contra todos». También aumentan los requisitos legales y económicos para poder inscribirse como nueva fuerza política para las elecciones.

Sin duda el primer interrogante por resolver es conocer la correlación de fuerzas entre el partido gubernamental, Rusia Unida y sus aliados, y la oposición de izquierda con sus distintas sensibilidades, encabezada por el Partido Comunista de la Federación Rusia (PCFR).
 

Los sondeos indican que sólo Rusia Unida (RU) con una intención de voto del 55%, y el Partido Comunista de la Federación Rusa (PCFR) con un pronóstico del 17% de apoyo, superarán la barrera de 7% y entrarán en el reparto de los 450 escaños de la Duma (Parlamento Federal).
 
Al margen de la confrontación entre nacionalistas neoliberales y la oposición de izquierda, se sitúan por debajo de la barrera electoral el Partido Liberal Democrático de Vladimir Zhrinovski (aliado de Putin) con un 6% y Rusia Justa, fuerza «izquierdista patriótica» heredera de Rodina (Patria) que apoya y es apoyada por el gobierno para desgastar a los comunistas, con un 4%.
 
Los liberales de Yávloko y la Unión de Fuerzas de Derechas (UFD) no han logrado ponerse de acuerdo para formar una coalición, y quedarían, según los sondeos, fuera de la cámara y muy alejados de las demás fuerzas políticas. La abstención se prevé superior al 50% del electorado.
 
El Partido Comunista de la Federación Rusa (PCFR) celebró el pasado 22 de septiembre un congreso para preparar las elecciones legislativas y presidenciales, y tienen muchas posibilidades de éxito tras haber encabezado las movilizaciones contra la política neoliberal del presidente. Las perspectivas son muy buenas, con una intención de voto al alza, pretenden superar el 20% en las legislativas (100 diputados) y el 25% en las presidenciales. 
 

La alianza opositora de izquierdas Otra Rusia, que codirige el ex ajedrecista Gary Kasparov con Eduard Limonov y su Partido Nacional Bolchevique, no participará en las elecciones legislativas, ya que la Comisión Electoral Central rechazó su solicitud tras examinar los documentos presentados para su inscripción. Kasparov, unos de los principales lideres de las protestas anti-putin, fue designado candidato del movimiento opositor izquierdista a las elecciones presidenciales de marzo.