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Llega al poder apoyado por el islamismo conservador y con la promesa de mejorar las condiciones sociales de los más pobres y luchar contra la corrupción

Los iraníes eligen inesperadamente al alcalde de Teherán como presidente ante la indignación de EEUU

Fuentes: BBC Mundo/Rebelión

El ultra-conservador alcalde de Teherán, Mahmoud Ahmadinejad, se impuso en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Irán. Ahmadinejad obtuvo el 62% de los sufragios y de esta manera sorprendió a quienes predijeron un cabeza a cabeza entre él y su contrincante, el moderado ex presidente Akbar Hashemi Rafsanjani, quien contabilizó 35% de los […]

El ultra-conservador alcalde de Teherán, Mahmoud Ahmadinejad, se impuso en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Irán.

Ahmadinejad obtuvo el 62% de los sufragios y de esta manera sorprendió a quienes predijeron un cabeza a cabeza entre él y su contrincante, el moderado ex presidente Akbar Hashemi Rafsanjani, quien contabilizó 35% de los votos.

El mandatario electo dijo poco después del triunfo que su intención es crear un país islámico moderno y avanzado, que sea un modelo para otros. Consideró que la ciudadanía iraní dio por tierra con todas las predicciones electorales internacionales.

Rafsanjani por su parte declaró que fue víctima de una operación ilegal para poner a los votantes en su contra, pero agregó que no presentará una queja formal, dada «la falta de voluntad de las autoridades por atacar el problema».

Ahmadinejad ya había sorprendido a los observadores en la primera vuelta electoral al derrotar a otros cinco candidatos.

Unos 22 millones de iraníes votaron, es decir el 47% del electorado, cerca del 20% menos que hace una semana durante la primera vuelta.

La victoria de Ahmadinejad significa que ahora todos los órganos del estado iraní están en manos de la línea ultra-conservadora.

El corresponsal de la BBC en Teherán, Frances Harrison, dice que la clave del triunfo de Ahmadinejad estuvo en el hecho de que se concentró en hacer campaña con la clase baja del país.

Pese a que Irán goza de una gran riqueza petrolera, tiene una alta taza de desempleo y la diferencia entre ricos y pobres ha aumentado en los últimos años.

Las provincias más pobres del país votaron masivamente por el ex militar, quien hizo campaña respaldado por una plataforma islámica conservadora prometiendo mejorar las condiciones sociales de millones de personas.

Críticas de Washington

Ahmadinejad había prometido combatir la corrupción y resistir a la «decadencia» de occidente mientras sus oponentes presentaban un discurso más conciliador, incluso frente a Estados Unidos.

A principios de la jornada, simpatizantes del ex presidente Rafsanjani aseguraban que una victoria del alcalde de Teherán podría considerarse un fraude electoral.

Candidatos reformistas acusaron en la primera ronda de votación a las Guardia Revolucionaria y a los servicios de seguridad de orquestar un complot para ayudar a Ahmadinejad.

En todo caso el alcalde desestimó las acusaciones afirmando que «hoy es el comienzo de una nueva era política para la nación iraní».

Por su parte el gobierno de Estados Unidos calificó los comicios de «fraudulentos».

Según Washington, Irán está fuera de las corrientes de libertad que atraviesan otros países de la región, como Irak y Afganistán.

La portavoz del Departamento de Estado, Joanne Moore, dijo que las elecciones presentaron irregularidades desde su inicio, porque las solicitudes de más de mil candidatos – incluyendo 90 mujeres – fueron negadas.

Estados Unidos expresó dudas sobre el interés del gobierno iraní en responder a los deseos de sus ciudadanos y las preocupaciones de la comunidad internacional, añadiendo que el pueblo iraní debe tener el derecho de tomar sus propias decisiones y determinar su futuro.

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