Contra el gasto militar y las narrativas: Una conversación urgente
En Asunción, Paraguay, los primeros días de julio, se realizó un encuentro de organizaciones sociales de nuestro continente con el fin de ir tejiendo, como un ñanduti, una agenda latinoamericana por la paz y la desmilitarización. La convocatoria fue realizada por Jubileo Sur, SERPAJ-Paraguay, LIMPAL, y por la Fundación Rosa Luxemburgo, y reunió por varios días a dirigentes de diversas organizaciones de Ecuador, Uruguay, Colombia, Cuba, México, Chile, Argentina, Perú, Bolivia, y Brasil, junto a paraguayos, quienes realizaron un análisis de la situación que atraviesa nuestra región y el mundo. El aumento del gasto militar y del fenómeno de la militarización, violencia policial, control territorial de organizaciones criminales, corrupción, aplicación de estados de excepción, represión a las protestas sociales y a migrantes; aumento de la presencia militar de EE.UU. en nuestro continente, entre otros, fueron parte del diagnóstico realizado como también la necesidad de seguir resistiendo y defendiendo nuestro derecho de vivir en paz.
En la ciudad de Asunción conversamos sobre este encuentro con Mariana Fernández, coordinadora de proyectos sobre desarme, desmilitarización y seguridad humana, de la Fundación Rosa Luxemburgo.
¿Cuáles son los motivos, por qué han convocado a este encuentro en Paraguay?
El encuentro es una iniciativa de la campaña “10 % por la vida”, que es una campaña que se lanzó el año pasado desde la fundación, pero con apoyo de organizaciones de todo el mundo. Tenemos organizaciones de las Américas, de Europa, África y Asia, y la campaña se centra en una idea bastante simple que tiene que ver con imaginar qué se podría hacer si en vez de invertir en armas, en guerra, en control, en vigilancia, usáramos ese dinero para invertirlo en justicia climática, justicia social. Digamos, en las prioridades de la gente, de las personas, en las preocupaciones diarias de las personas.
¿Dónde se originó esta campaña?
La campaña empezó, el lanzamiento y primera reunión que tuvimos, fue en Costa Rica, con participación de organizaciones de todos los continentes, y después tuvimos presencia en espacios internacionales como la COP, como la Conferencia Internacional de Financiamiento para el Desarrollo y, además, con mucha presencia también en Alemania, porque la Fundación Rosa Luxemburgo es una fundación alemana, bueno, de la izquierda alemana, y entonces también en este momento, en Alemania, se discute muchísimo el tema del rearme y del aumento de presupuestos para defensa.
¿Hay mucha preocupación de la Fundación por esta suerte de militarización de Alemania y del mundo?
Hay mucha preocupación, exacto. Mucha preocupación sobre ese tema y cómo se está corriendo la conversación, de la opinión pública también, se está corriendo desde los medios hacia la idea de que es necesario el rearme, que es necesario volver a invertir en defensa, que es necesario aumentar, por ejemplo, la inversión militar de la OTAN. Entonces este es un tema que preocupa mucho a la Fundación. Hoy estamos acá en Asunción porque lo que empezamos a charlar en nuestras reuniones mensuales, semanales, con la gente que está más integrada a la campaña ya, con las organizaciones, es que bueno, la región de Latinoamérica ha tenido un viraje muy, muy extremo, hacia ese lado, y lo estamos viendo…
¿Ese viraje es un aumento del gasto militar también en nuestro continente?
Un aumento, exacto. Un aumento de las narrativas militaristas, también, un aumento de relatos, narrativas, discursos y, efectivamente, concretamente de presupuesto de defensa, para el control interno, y de las fronteras. Entonces, identificamos a Latinoamérica como un espacio donde esta conversación era muy urgente. Realmente es muy urgente en todos lados, pero identificamos a Latinoamérica, en este momento, como un espacio donde se está perdiendo el carácter democrático de las sociedades, está avanzando la extrema derecha, avanzan estos discursos, y nos parecía muy importante que desde aquí se dé esta conversación que tal vez no está tan presente como en otros lados. En Europa, lo vemos un poco más presente el movimiento por la paz, el movimiento por el desarme, lo veo también un poco más en Estados Unidos, son movimientos muy débiles todavía, no quiero dar la impresión de que allí son fuertes, pero es un tema, el militarismo que sentimos que no está tan fuerte, ni tan presente en la conciencia de la gente.
Yo recuerdo, no sé si existe todavía, que en EE.UU. había una organización que trabajaba para que los impuestos no fueran destinados a la guerra.
Los taxs, sí, exacto. Hay una coalición que trabaja específicamente con el tema impuestos, y hay muchas campañas en EE.UU. que hablan sobre los gastos del Pentágono, y lo que se podría lograr en función de los presupuestos para salud, para la educación, temas centrales para la sociedad estadounidense que no tienen cubiertos, si se usara el presupuesto del Pentágono. Entonces es un tema mucho más, me parece, en el activismo…
¿Luchan para que los impuestos sean destinados a cuestiones sociales y no a la guerra?
Exacto, exacto. Nos parecía importante traer esta discusión a la región Latinoamericana y, especialmente, elegimos Paraguay porque es un país que suele ser olvidado por el resto de los países, suele estar muy aislado, y que está atravesando un proceso de militarización muy, muy fuerte, que creo que el resto de los países de la región no están tan conscientes como si lo ven tal vez en Ecuador, como se ven en otros lados, no son tan conscientes de lo que está pasando en Paraguay, entonces nos parecía bueno poner el foco acá.
En la convocatoria ustedes cuestionan el modelo de seguridad que hay en América Latina y en el mundo. ¿Me puedes contar un poco más de eso?
Sí, parte de las campaña también es, como ya decía, es cambiar las narrativas y empezar a entender la seguridad no como la ausencia de conflicto, simplemente, y como algo que se logra o se alcanza a través de la fuerza, de la violencia, de las armas, sino que también seguridad es tener un techo, tener empleo digno, tener acceso a comida, salud, educación. Entonces creemos que ese concepto de seguridad humana es muy importante para construir esta idea alternativa de lo que es una sociedad segura, porque sabemos que el tema de seguridad en Latinoamérica, en todas las sociedades, en todos los países, es una de las prioridades de los votantes, es una prioridad muy importante. Pero entonces, la idea es poder reformular qué es ser seguro, lo que son las comunidades seguras, desde el cuidado, desde el trabajo colectivo. Nos parece muy importante trabajar en esa reformulación de la idea de seguridad.
Esto plantea una idea de que los movimientos sociales tengan un diálogo con nuestros Estados y planteen esta propuesta para hacer mínimamente un 10 % de recorte en el gasto militar…
Exacto. La idea concreta de la campaña es una reducción coordinada de presupuestos militares del 10%. Es una idea muy moderada, y es a propósito que sea moderada. Si lográramos, de los billones de dólares que hoy se gastan por año, el 10 % nos ayudaría a cubrir cuestiones de alimentación, nos ayudaría a cubrir las inversiones que se necesitan para la adaptación al cambio climático que son cifras mucho menores a lo que se gasta hoy en guerra y en armamento. Es una propuesta moderada a propósito, digo, porque la idea es poder empezar la conversación, tener algo desde donde poder pensar en una idea realista, una idea moderada, una idea coordinada de vuelta. Esto, al pensar en una coordinación de los países y una reducción no cambiaría la correlación de fuerzas. Quien más gasta seguirá siendo quien más gasta; entonces, sabemos que no es una idea radical, pero sabemos que es una idea transformadora. Transformadora e inmediata en el sentido de obtener fondos que se necesitan urgentemente, por ejemplo, para la adaptación al cambio climático, pero también una idea transformadora en las ideas, en las narrativas, en los discursos de vuelta. Pensar en sociedades desmilitarizadas, en el sentido de sociedades que cuidan en vez de controlar.
En la propuesta plantean que ese 10 % de recorte al gasto militar una parte se destine a las problemáticas locales y la otra parte vaya al apoyo internacional.
Correcto, correcto.
– ¿Los países más ricos deberían apoyar a los países que están con más dificultades?
Correcto. Ese es un punto importante de la iniciativa, que es el tema de la responsabilidad histórica de los países, principalmente del norte global, y hablamos principalmente de Europa y EE.UU, con respecto a lo que ha sido su accionar militar histórico. Entonces, creemos que es responsabilidad de esos países que más gastan, y que más han gastado históricamente, contribuir a ese fondo que imaginamos que se podría formar con ese dinero. Por otro lado, como decíamos antes, este diálogo que planteamos, entre movimientos y gobiernos, tiene que ver con esas prioridades nacionales algo que nos parece que también puede ser atractivo para las sociedades, para los pueblos, pensar en que ese dinero ahorrado se utilice en el mismo país. Esto nos parece muy importante, especialmente en países que no han tenido responsabilidad en temas de militarismo. Nos parece fundamental que esas prioridades sean planteadas desde los movimientos y para los pueblos. Nos parece fundamental que en todos los procesos de este diálogo que planteamos, los movimientos, las organizaciones sociales sean una parte principal de ese diálogo.
En Chile hemos tenido conversaciones con el Ministerio de Defensa, contra el entrenamiento militar de tropas chilenas en EEUU, contra una base militar que EEUU financió en el Fuerte Aguayo, contra la venta de carros de combate a Alemania que irían después a Ucrania. Ese diálogo hay que profundizar y, efectivamente, la sociedad debería decidir cuáles son las prioridades de los presupuestos nacionales. Debemos ir construyendo esa conversación, que no comience en una sola reunión, sino sea una campaña, un proceso que estemos dando simultáneamente en muchos lugares, porque en la medida en que lográramos convencer a distintos gobiernos, esta idea puede ir avanzando…
Exacto, sí. Un poco esa idea de la coordinación de este recorte es justamente para darle un poco de oportunidad, o darle la oportunidad a los gobiernos para que no puedan decir: “no, esto va a disminuir la seguridad, vamos a quedar expuestos” Si una región entera lograra llegar a este acuerdo, creo que sería una muestra clara de que no es necesario este aumento continuo del gasto militar año tras año.
Yo creo que es un buen precedente la Proclama de la CELAC que declara a América Latina una Zona de Paz, libre de armas nucleares, lo que sugiere que sería interesante también, en el futuro, se podría pensar una declaración parecida que comprometa a América Latina y el Caribe para ir reduciendo gradualmente el gasto militar y destinarlo a temas sociales, a la vida…
Sí, correcto, eso imaginamos, imaginamos una serie de pasos hacia esa coordinación global, imaginamos tratados regionales o declaraciones regionales de ese estilo. Ojalá que Latinoamérica sea la cabeza de ese cambio.
Finalmente, ¿hay o no preocupación de la Fundación Rosa Luxemburgo de que pueda estallar una guerra mundial?
Es una pregunta complicada, bueno, a ver, sí. No es que en el análisis esté presente esa idea tan así, pero sí se observa un crecimiento de los conflictos alrededor del mundo, y sobre todo de conflictos donde la población civil está muy involucrada. No estamos hablando de ejército contra ejército, sino contra poblaciones civiles, entonces hay una preocupación muy grande por el tema de las guerras que hoy existen; hay una preocupación muy grande como ya dije antes sobre el papel de Alemania en estimular y ser parte de ese proceso de rearme y la fundación trabaja desde la idea de la paz positiva. Una idea, no de ausencia de conflicto, sino de crear las condiciones necesarias para que la gente pueda vivir en paz. Para eso hace falta desarrollo, hace falta acceso a alimentos, a salud, etc. y nos parece fundamental avanzar sobre esos temas y criticar lo que está pasando mientras insistimos con esta idea de que no sólo pedimos el fin de la guerra, sino que pedimos reparaciones, y pedimos que se inviertan en las prioridades sociales que hacen falta, que son urgentes.
Pablo Ruiz es periodista egresado de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano. Es coordinador del Observatorio por el Cierre de la Escuela de las Américas en Chile (organización afiliada a World BEYOND War y a la International Peace Bureau). Es editor de la Revista El Derecho de Vivir en Paz www.derechoalapaz.org
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


