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Perú: La Santa Inquisición y las casas del Alba

Fuentes: Cambio

Fue en el año 1223 en que se creó por orden papal la santa inquisición o llamada también «Orden del Santo Oficio», instituida en Europa y copiada por el virrey del Perú. Francisco de Toledo, conde de Oropesa, esta institución religiosa tenía como misión encontrar a los desviados de la fe católica y fue además […]

Fue en el año 1223 en que se creó por orden papal la santa inquisición o llamada también «Orden del Santo Oficio», instituida en Europa y copiada por el virrey del Perú. Francisco de Toledo, conde de Oropesa, esta institución religiosa tenía como misión encontrar a los desviados de la fe católica y fue además utilizado como instrumento para ubicar a los extranjeros no españoles que llegaron a Tierras americanas o a los judíos «sefarditas» (judeoespañoles) una casta perseguida y expulsada del mundo católico conocido. Esta forma de control «político-religioso» basado en el miedo, digno de la mente de ex presidente George Bush, dio muy buenos resultados en Perú, donde se juzgo y quemo a mas de dos millares de «herejes» según cifras oficiales propias y claro a miles de indios, esclavos africanos y árabes que no entraron en las «santas» estadísticas ya que eran considerados poco menos que animales.

Muy cerca de lo que fuera este antiguo tribunal sangriento, colonial y «cristiano» hoy convertido en museo, se encuentra la sede del congreso peruano en Lima, la capital, donde se juntan las mentes más «iluminadas del Perú» quienes han conformado una comisión «Ad Doc» digna del mejor inquisidor y que viene investigando, sin mucha suerte, al «foco de Ideología subversiva», según voces oficiales, que es como denominan a las casas de la amistad peruano venezolanas o las mal llamadas por la prensa «Casas del Alba». Esta calificación usada políticamente para descalificar a estos centros de ayuda médica gratuita y donde se imparte además asesoría para alcanzar una beca de estudios en países bolivarianos, ubicadas casi en su totalidad en zonas populares y muy pobres del país, vienen siendo investigadas, perseguidas y hostilizadas implacablemente en una suerte de «razzia» política, ya que lo bolivariano o todo lo que se parezca, es malo, comunista, antidemocrático y «peligroso» para el pueblo.

Estas comisiones e instituciones vienen monitoreando desde hace más de dos años, a las supuestas casas del Alba, tarea encomendada en un inicio al hombre de confianza del gobierno, Agustín Haya de la Torre director de la Agencia de Cooperación Internacional (APCI), una suerte de organización que controla y vigila a las ONGs en el Perú y que después de un año de sesudas revisiones y auditorias, no pudo encontrar los supuestos vínculos y cuentas que comprometerían a los gobiernos de Venezuela, Bolivia y Cuba en el financiamiento de estas casas de la amistad. Lo sospechoso es que el uso político de estas afirmaciones de injerencia extranjera, es usado por Alan García y sus voceros en momentos que se abren investigaciones sobre sobornos, corrupción y peculado en el gobierno, desviando la atención de los medios de comunicación que se hacen eco de la desinformación.

La Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe es una propuesta que se hace entre gobiernos y no entre personas o instituciones, basado en los conceptos de integración, lucha contra la pobreza y exclusión social y por supuesto contra las políticas neoliberales que han causado la crisis mundial actual y que nadie se ha puesto a cuestionarlas, Por lo tanto el ALBA es inviable en el Perú de Alan García, ya que rebalsamos de neoliberalismo poniéndonos en un camino completamente antagónico al ALBA.

Hoy se anuncia la próxima visita de la comisión «Casas del Alba» del congreso peruano a la ciudad de La Paz, que investigará en Bolivia el «excesivo desplazamiento de peruanos a ese país», si es así tendrán que investigar a los gobiernos de Estados Unidos, España y Chile ya que miles de peruanos viajan «sospechosamente» a estos lugares en busca de nuevos horizontes muy difíciles de lograr en el Perú de Alan García.

Una nueva forma de inquisición anda suelta en América del Sur, en búsqueda de gente que crea en la solidaridad en el trabajo en equipo, en la lucha contra la injusticia y la pobreza, que es el perfil de la gente que hace posible las casas de la amistad peruano venezolanas, bolivianas o cubanas, estos nuevos inquisidores no dudaran en cortar cabezas como en el año 1209 cuando ejércitos «católicos» tomaron la ciudad de Beziers, en Francia y asesinaron a 60.000 habitantes entre niños, ancianos y mujeres, los soldados temerosos a las órdenes impartidas, preguntaron a los prelados como distinguirían entre católicos y herejes, la respuesta fue simple: «Matad a todos que luego Dios los distinguirá en el cielo» una vieja filosofía en nuevos escenarios.