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Revolucionando al rey Abdulah de Arabia Saudita

Fuentes: Rebelión

Traducido del inglés para Rebelión por Félix Terrones

Tanto Israel como Estados Unidos están interesados en movilizar a las tropas árabes en contra de Irán, los Sunitas en contra de los Chiítas. Estados Unidos está enfrentando un enorme problema en el área que va de Somalia a Afganistán: Israel ha encendido la luz roja después de su fracaso en Líbano. Si el poder de uno no es una ayuda, entonces la debilidad del enemigo podría serlo.

Los musulmanes están resistiendo, algunos elementos árabes están despertando y algunos países como Irán se están convirtiendo en un verdadero reto. Algo debe hacerse.

Para la mayoría de regímenes árabes, Hezbolá, la resistencia iraquí e Irán son amenazas reales pese a que no están amenazando a la nación árabe. La mayoría de los regímenes árabes se preocupan de su propia seguridad sin preocuparse del interés de los árabes. Esa es la razón por la que ellos tienen buenas relaciones, públicas y secretas, con Israel. Israel amenaza a la seguridad de los árabes pero no a la de sus regímenes. Esa es la razón por la cual los regímenes árabes son dialéctica y prácticamente aliados de Israel.

Los regímenes árabes acompañan a Israel en su guerra contra Hizballah, y no debería sorprender si se ve compartiendo el mismo frente de batalla a los ejércitos árabes e israelíes.

La mayoría de los regímenes árabes son excelentes herramientas por lo común usadas para efectuar medidas tanto estadounidenses como israelíes. Estos regímenes lucharon contra Irán a comienzos de los ochenta, respaldaron a Estados Unidos para desalojar a Saddam de Kuwait y han sido un elemento de valor en el asedio financiero a los palestinos.

La situación en el Medio Oriente está más complicada que nunca. La resistencia iraquí es implacable y está a la espera de intensificarse, Hezbolá está bien organizado y armado hasta los dientes, e Irán realiza considerables progresos técnicos. Los regímenes árabes tiemblan, los Estados Unidos sienten que un poder regional está a punto de enfrentar la hegemonía americana, e Israel se ve compelido a reexaminar toda su arrogancia. La cooperación de las tres partes afectadas es indispensable. El mejor de todos los caminos posibles es fortalecer a los regímenes árabes que pueden distraer la atención de los árabes frente a Irán en lugar de Israel. Para llegar a un camino así es necesaria la constitución de un líder que deba recibir todos los ánimos y ayuda necesarios para movilizar al pueblo árabe. El rey Abdulah de Arabia Saudita es el nominado.

Los Estados Unidos han estado intentando revolucionar al tradicional y casi iletrado rey tribal. Los Estados Unidos han estado adoquinando su camino del modo siguiente:

1- Permitiendo tranquilizar las situaciones internas en Palestina y Líbano. El rey debería negociar el acuerdo de la Meca entre Al- Fatah y Hamas. Los Estados Unidos e Israel están mostrando una irreal oposición al acuerdo para darle al rey la imagen de un héroe que enfrenta a ambos países.

2- Liderando la cumbre árabe en Riyadh y emancipando la iniciativa árabe de que no se insista en el regreso de los refugiados palestinos y aceptar tácitamente en los países árabes. Tanto Israel como USA hablan de modificar la iniciativa en un problema que no existe: el retorno de los refugiados.

3- Entregando al rey un margen de expresión retórica como lo es el llamado a la unidad árabe, haciéndolo autocrítico y describiendo la presencia norteamericana en Irak como una ocupación. Estas expresiones tienen una repercusión altamente positiva en las calles árabes.

Israel y Estados Unidos están intentando convertir al rey Abdulah en el Guevara de los árabes.

Félix Terrones forma parte de los colectivo Rebelión y Cubadebate. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, el traductor y la fuente