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Trump y Putin intentan fallidamente crear sinergias

Fuentes: Rebelión

Con el ascenso al poder de Donald Trump en los Estados Unidos nos encontramos frente una ventana histórica que nos permite por primera vez observar el fenómeno de país tal y como es. Muchos liberales en EEUU pretenden demostrar que Trump es un loco que llega de la nada, aparece desde su rincón olvidado de […]

Con el ascenso al poder de Donald Trump en los Estados Unidos nos encontramos frente una ventana histórica que nos permite por primera vez observar el fenómeno de país tal y como es. Muchos liberales en EEUU pretenden demostrar que Trump es un loco que llega de la nada, aparece desde su rincón olvidado de la historia a aterrorizar los valores nacionales. Sabemos que eso no es cierto. Donald Trump forma parte del progreso del pensamiento político, aparece como un instrumento histórico a imponer un discurso que tienen contenido definíble. Sin embargo es cierto que se encuentra aislado, y el bipartidismo ve con malos ojos la posibilidad que pueda expandir hegemonía entre su propio entorno político. Su robusta personalidad y egocentrismo le permiten lanzarse en esta aventura llena de contradicciones, reveses y desafíos políticos sin perder demasiada cara política; sus simpatizantes lo siguen queriendo. Su figura simplemente no concuerda con el pensamiento político norteamericano contemporáneo ni tampoco con el engranaje geopolítico actual, pero una fractura dentro del mismo sistema liberal lo llevo al poder.

Vincent Navarro explica en su articulo ¨Por qué en EEUU hay Trump para mucho tiempo¨ claramente y con sencillez inigualable sobre esta fractura, sobre la llegada de Trump al poder, que es básicamente el des-clasamiento de los partidos antaño progresistas representantes de la clase trabajadora. Expone como elemento central el cambio de la movilización del discurso hacia las contradicciones raciales y de genero en lugar de las de clase. Lo que no explica Navarro es que frente a esta coyuntura, que ya tiene un par de décadas o más de existir de manera perceptible, los partidos liberales y demócratas no hagan nada y estén de hecho encogiendo los hombros a expensas de sus perdidas electorales. Frente a este problema no han vuelto al discurso clasista y como dice Navarro le han dejado ese tema a gente de la categoría de Steve Bannon. Esto nos deja ver que lo que menos quiere occidente es tener masas obreras organizadas con pensamiento de izquierda en el ceno de sus propios sistemas sociales, y lo que mas quieren es tener control total sobre las disputas políticas que se puedan dar en los países; masas electorales en disputa que ellos mismos hayan ayudado a definir. Por eso aunque se sorprendan del triunfo de Trump, su electorado hacía ya mucho tiempo estaba siendo forjado por el sistema bipartidista. Entonces en resumen la fractura es parte del mismo sistema bipartidista, que impera también en Europa occidental, pero el monstruo que salió de esta fractura es el que no les parece.

Putin, por su parte sabe que esta metiendo a Trump en muchos problemas en Estados Unidos, pues aunque a nivel domestico su poder incrementa en materia institucional, las políticas de relaciones exteriores de EE.UU. son mucho menos flexibles. Prácticamente toda la cumbre de Helsinki fue desmantelada por el sistema bipartidista de Washington a las pocas horas de finalizar. Putin prueba ingenuamente imponer en occidente algo que ambos saben es imposible por ahora. Lo que esta pasando es simplemente una vergüenza para todos. El discurso de Trump refleja constantemente altibajos entre cuestiones que efectivamente puede realizar en la vida real y cuestiones que son simplemente narrativa ¨posiblemente ejecutable en el futuro (neonazi o no)¨. Su figura política es muy imponente, y tiene un carisma inigualable en la historia reciente de EE.UU., pero más fuerte es la base contra la cual pretende luchar, o con la cual ha pragmáticamente decidido crear dialéctica sin pasar demasiados bochornos. En general lo que veremos es una obra de teatro sobre todo en las promesas que Trump pueda hacerle a Putin en cuestiones que traten sobre Siria o Iran, y otras naciones en donde Rusia comparta hegemonía con cualquier potencia de la OTAN. Seria ingenuo, como lo hacen muchos ya, pensar que Donald Trump va a trastocar el sistema de explotación imperialista del cual Iran, Siria o Venezuela son ovejas negras.

A parte de cualquier coincidencia en las cooperaciones entre países, para EE.UU mantener una relación polarizada con Rusia es casi vital para su política exterior, para su propia construccion de identidad nacional, para la construccion del nacionalismo imperialista que de alguna manera u otra tendría que basarse en miedos. En este esquema de manipulación la población del interior, de la America remota y profunda, pero también la de las costas, tendría que engendrar un miedo inerte que reflejase simbólicamente todo hacia la vida fuera de los Estados Unidos… el énfasis en el ento-centrismo, se sabe, se trata prácticamente de un motor para la creación de riqueza, la cosmovisión de la vida que conviene a una America aislacionista (repetir el cliché de que los norteamericanos son ignorantes es un error, simplemente la visión que tiene la población en general sobre el mundo es un programa bien pensando y se ejecuta). Por otro lado, recordemos que solo un 30 % de los norteamericanos tiene pasaporte y una cantidad mucho menos viaja constantemente al exterior a pesar de la gran riqueza de las familias. Si analizamos los medios de comunicación de masas en EEUU (en un tiempo de 24 a 48 horas) escucharemos constantemente noticias e información sobre eventos nacionales, y en los pocos momentos en que se discute la vida fuera de EE.UU se hablara de Rusia de manera negativa, de China de forma competitiva, y luego Mexico aparecerá representando el sur global, los pobres. Ahora solamente estos tres países tienen mención constantemente. Europa occidental no deberá ser entendida desde los ojos del All American type a menos que sea para efectos folklóricos culturales (la comida, o todo lo que tenga que ver con raíces étnicas etc.) como con Italia. Esta realidad tan simple pero tan importante para la ¨americanidad¨ de EE.UU. son cosas a las que Trump y Putin tendrán que enfrentarse siempre. Trump no tiene poder suficiente para dar vuelta a esta realidad.

Lo cierto es que este revés nos va a permitir al menos durante cuatro años analizar desde una perspectiva nunca antes vista algunos eventos geopolíticos no imaginados. Por ejemplo, el inesperado intento de acercamiento de los liberales con todo lo que huela a opositor de Trump, como ser los gobiernos de izquierda en America Latina, sus antiguos enemigos. Los antiguos dictadores del sistema liberal en el resto del mundo como JOH, Duterte, Uribe y otros ahora son vistos con ojos de desconfianza desde las oficinas de The Washington Post cuando hasta hace poco, aunque no lo reconocían como tal, eran sus aliados anti-chavistas que ayudaban a mantener el sistema mundo de explotación norte-sur. Una nota americana publico con la victoria de AMLO lo siguiente: ¨Mexican Bernie Sanders wins elections¨ y la prensa ha calificado su ascenso como algo esperado, normal. Los escritores han ensalzado la victoria aun reconociendo que sus derrotas pasadas se basaron en gran parte en la intimidación hacia a la población con el fantasma de la revolución venezolana. Ahora todo esto ha cambiado y esta ocurriendo de una manera bastante sutil. La prensa liberal debe explicar a sus lectores porque el antiguo enemigo ahora no es tan malo. Otro movimiento ha sido el hecho de la Union Europea ahora mirar a China como un aliado político ya no solo comercial, cuando hasta hace nada se la hacia propaganda negativa diaria en los medios. Todo ha cambiado y lo seguirá haciendo mientras el ascenso de Trump pueda significar el mínimo riesgo de la aparición de una nueva generación de lideres fascistas en el mundo. Los liberales coquetearon durante demasiado tiempo con la idea de tenerlos presentes para controlar a los comunistas o cualquier oposición de izquierda. Ahora deberán explicarle a sus bases qué fue lo que paso.

Hace pocas semanas en el aniversario de la gran victoria de la Guerra Patria en Moscú, Netanyaju desfiló junto a Putin también éste último sostenido una fotografía de un pariente muerto durante la II Guerra Mundial. Aunque los productores hebreos de Hollywood nunca lo han hecho, el Estado de Israel sí ha sostenido al importancia crucial de Rusia en la derrota del fascismo en 1945, algo muy lógico, pues, se reflejaba en las calles ese día 9 de mayo. Lo que no es normal es que Putin declare públicamente su simpatía con Trump, y lo que representa para la humanidad el despertar de fantasmas modernos de Hitler. Aunque Trump no pertenezca a una organización en concreto sus círculos son claramente alineados por militantes neo nazis, ¨alt-right¨, nacionalistas, ultra conservadores y similares. Si se les permitiera llevarían a cabo una limpieza étnica a sangre fría en Estados Unidos. Cualquier demócrata debería en este momento distanciarse de Putin pues sus inclinaciones lo revelan como obsesionado por un tipo de poder más que por una verdadero interés de construir un mundo diferente.

Aunque todos estamos cansados de la opresión del poder liberal y el sistema mundo de Kissinger y las elites del grupo de Bilderberg, eso no quiere decir que nos vamos a aliar con cualquiera que se les oponga. Muchos intelectuales latinoamericanos manifestaron incluso esperanza ¨que las cosas iban a cambiar con Trump¨, sobre todo desde Argentina, o por otro lado los que todavía de manera entusiasta lo explican como Rodolfo Bueno.

Se ha reportado ya que en eventos oficiales en Nueva York, Trump ha explicado que sus asesores le han recomendado no invadir Venezuela pues seria un error y EE.UU. entraría en contra-choque con sus socios regionales, Colombia y demás, países que han expresado su desacuerdo con intervenciones militares directas en suelo latinoamericano. ¨La CELAC es una zona de paz¨ respondieron los presidentes de derecha del continenete. Un eventual fortalecimiento del ahora débil eje Moscú – Washington podría poner este logro en peligro.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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